La lucha feminista en Argentina ha sido un movimiento vibrante y transformador que ha logrado, a lo largo de prácticamente toda la historia de nuestro país, grandes avances en la búsqueda de la igualdad de género y los derechos reproductivos. Uno de los hitos más importantes en esta lucha fue la legalización del aborto, que se concretó el 30 de diciembre de 2020, cuando el Congreso argentino aprobó la Ley 27.610.
Esta ley permite el acceso al aborto legal, seguro y gratuito hasta la semana 14 de gestación, marcando un cambio histórico en un país donde el aborto era penalizado en la mayoría de los casos. La aprobación de esta ley fue el resultado de años de activismo, movilizaciones masivas y un fuerte apoyo de organizaciones feministas, entre ellas el colectivo “Ni una menos”, que lucharon por el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.
Sin embargo, la llegada al poder de Javier Milei en 2023 ha generado preocupaciones y muchísimas críticas entre los sectores feministas y de derechos humanos. Desde su asunción, Milei ha manifestado su intención de desmantelar diversas políticas de género y derechos reproductivos, lo que ha llevado a un clima de incertidumbre y temor entre las mujeres y las personas con capacidad de gestar. Su gobierno ha realizado recortes en el presupuesto destinado a programas de salud sexual y reproductiva, así como la eliminación de organismos que promueven la igualdad de género. Léase el propio Ministerio de la Mujer y el Inadi, por citar algunos ejemplos.
Tal vez, uno de los aspectos más alarmantes de la administración de Milei es su retórica en contra del feminismo y su desdén hacia las luchas históricas por los derechos de las mujeres. En varias ocasiones, ha minimizado la importancia de la Ley de Aborto, sugiriendo que su implementación no es prioritaria y que se debería revertir. Esto ha generado una respuesta contundente por parte de activistas y organizaciones que defienden los derechos de las mujeres, quienes han salido a las calles para manifestar su rechazo a cualquier intento de retroceso en los derechos conquistados.
Además, el desmantelamiento de políticas de género no solo afecta el acceso al aborto, sino que también pone en riesgo otros avances en materia de igualdad. Programas de prevención de la violencia de género, educación sexual integral y atención a víctimas de violencia están en la mira del gobierno, lo que podría resultar en un aumento de la vulnerabilidad de las mujeres y personas LGBTIQ+ en el país. La lucha feminista en Argentina ha sido, y sigue siendo, un faro de esperanza y resistencia ante estos desafíos.
Es importante destacar que la movilización social ha sido una herramienta clave en la defensa de los derechos. Las mujeres argentinas han demostrado una capacidad de organización y resistencia impresionante, como se evidenció en las masivas marchas como las de ayer, por el Día Internacional de la Mujer, y en las convocatorias por el “Ni Una Menos”, un movimiento que lucha contra la violencia de género y los femicidios. Estas movilizaciones han logrado mantener la presión sobre el gobierno y han sido fundamentales para visibilizar la problemática de género en la agenda pública.
Pero antes de esta lucha, existieron muchas mujeres argentinas que conquistaron derechos que, hasta ese entonces, eran prácticamente impensados.
Podemos citar a Elvira Rawson, quien fuera una destacada médica, feminista y activista argentina, reconocida por su papel en la lucha por los derechos de las mujeres y la promoción de la educación y la salud en el país. Nacida en una familia de médicos, Elvira se convirtió en la primera mujer en recibir un título de médico en Argentina en 1889, lo que la posicionó como una pionera en un campo predominantemente masculino.
Julieta Lanteri fue una pionera en la lucha por los derechos de las mujeres a principios del siglo XX. Lanteri fue la primera mujer en votar en Argentina en 1911, aunque no fue reconocida oficialmente hasta 1947.
Justamente, Eva Perón, o Evita como el pueblo la bautizó, es reconocida por su papel en la promoción de los derechos de las mujeres en Argentina. Como primera dama, impulsó la Ley del Sufragio Femenino en 1947, que permitió a las mujeres votar por primera vez en 1951.
A pesar de los retrocesos que se están viviendo, la lucha feminista en Argentina sigue siendo fuerte y resiliente. Las organizaciones feministas continúan trabajando para garantizar que los derechos conquistados no sean arrebatados y para seguir avanzando en la agenda de igualdad. La solidaridad entre mujeres y la construcción de redes de apoyo son fundamentales en este contexto, y la historia reciente demuestra que la lucha por los derechos de las mujeres es un camino que, aunque lleno de obstáculos, ha logrado importantes victorias.
Hoy, tras años y años de historia, la lucha feminista en Argentina ha logrado avances de gran importancia, como ya marcáramos como la legalización del aborto, pero enfrenta nuevos desafíos frente al gobierno de Javier Milei. La resistencia y la movilización social son esenciales para proteger los derechos conquistados y seguir avanzando hacia una sociedad más justa e igualitaria.
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