Roberto Mouras y el 7 de Oro: el récord imbatible en el Turismo Carretera
El 10 de octubre de 1976, Roberto Mouras consolidó una racha histórica de seis victorias consecutivas con su emblemática cupé Chevy en el Turismo Carretera, un hito que permanece vigente en la memoria del automovilismo argentino.
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A veces un piloto y un auto quedan en la memoria más allá de no ser campeones. Eso ocurrió en 1976 con Roberto José Mouras y su Chevrolet, que lograron seis triunfos al hilo en el Turismo Carretera, un hito concretado el 10 de octubre de 1976. Se trata de un récord imposible de batir con el actual reglamento de la categoría.
El recordado “7 de Oro”, como el público bautizó a aquella cupé Chevy, marcó una época. El motorista Jorge Pedersoli, quien trabajó junto a Omar Wilke en la preparación, recordó:
Nació en la Comisión de Concesionarios de GM en la calle Campana en la Ciudad de Buenos Aires. El auto anterior de Roberto se había destruido. Fue un coche que no era difícil hacerlo. Me encargué de la parte del motor y Wilke de la parte del chasis.
La racha victoriosa de Mouras comenzó el 9 de mayo en Bahía Blanca, continuó el 13 de junio en la Vuelta de Las Flores y el 25 de julio en Olavarría. En septiembre, sumó un doblete en Laboulaye y en la Vuelta de San Miguel del Monte, cerrando la serie de seis éxitos el 10 de octubre, nuevamente en Olavarría.
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José Luis Riga, quien fue acompañante de Mouras, destacó la tecnología aplicada:
La diferencia del auto estuvo en las ganas que teníamos con Wilke y Pedersoli. Se fue desarrollando un motor con mucha tecnología. Por ejemplo, fuimos desarrollando un equipo de frenos ventilados que silbaban y todos decían que teníamos una turbina.
Tras la suspensión de las carreras en ruta por parte de la Comisión Deportiva Automovilística del Automóvil Club Argentino, el campeonato se definió en el autódromo de Buenos Aires, donde el equipo oficial Ford logró imponerse. Años más tarde, el piloto Juan Occhionero adquirió el vehículo y lo utilizó en competencia hasta 1983, cuando sufrió un accidente en Tandil. Aunque el auto quedó destruido, los restos fueron utilizados para realizar réplicas y homenajes a una de las máquinas más icónicas de la historia del automovilismo nacional.