Poesías y relatos futboleros
Varios autores de Necochea y la región se unen en una publicación bien futbolera
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Jugadores argentinos
hombres empecinados
con el triunfo
atletas de la vida
En cada partido
ponen en alto
la patria
gambeteando imposibles
Adueñándose del balón
que en alto vuelo
llena el arco de
estrellas
Jugadores argentinos
latinos apasionados
enamorados de la
pelota
Magos e ilusionistas
artífices de goles
increíbles
Orgullo nacional
Portadores de alegría
para un pueblo
que se ha olvidado
de sonreír
Un pueblo que se une
en cada canción
en cada lágrima
en cada triunfo
Jugadores argentinos
Hoy, inscriben en la
historia
su resiliencia
Quedan en la cancha
Gotas de sudor
Y una camiseta argentina
empapada
María del Carmen Croceri
Somos la Cuarta Estrella
Como relámpagos albicelestes
en la tarde del estadio,
así estalla la tribuna,
miles de voces y un solo canto.
Vestimos el cielo
bordado de esperanza,
con el bombo y su latir,
la pasión, nunca descansa.
El balón es como un sol
que en los pies brilla y se afianza;
un cometa cruza la cancha
y entra al arco como lanza.
Con el alma en la red
Y el corazón en la altura
Grito ¡Vamos Argentina! ¡Vamos Selección
¡Queremos ser bicampeones!
¡Y que siga esta locura!
Sandra Altolaguirre
Once almas.
Once almas en la cancha,
Devoción por competir.
Carreras contra el viento,
Pases, jugadas, por definir.
Grita la hinchada desaforada,
Teñida, entera, en celeste y blanca.
Pasión de vida, no hay otra igual,
Es mi Argentina, Islas Malvinas,
Contra Inglaterra, hay que ganar!
Pasión de vida, sueño argentino,
Ganamos siempre, hoy es distinto!
Juega la Historia, juega el destino,
Hay un deseo, recuerdo vivo.
Ganen muchachos! Pueblo argentino!
Once almas en la cancha,
Nacerán miles de gritos.
Hay un deseo, recuerdo vivo,
Un desafío, juego divino,
Ganen muchachos! Pueblo argentino!
Daniela Fernanda Cáceres.
“ O JUREMOS CON GLORIA MORIR ”
El último verso del himno es un clarín
para once luchadores que en la cancha
su gran corazón tendrá el mismo latido.
Son millones que acompañan festejando
las gambetas, tiros libres y cada gol.
Hoy todo es celeste y blanco
hoy juega la selección y nos invita a soñar
hoy el Diego acompaña gambeteando el más allá
hoy gritemos todos juntos:
¡¡ ARGENTINOS A TRIUNFAR!!
Beby Roldan
Vamos Argentina
Hay un modo sutil de plantear el juego
y una manera prodigiosa de jugar.
Hay un equipo que tiene un hincha desde el cielo
y en la cancha un jugador ejemplar.
¡Vamos Argentina!
de celeste y blanco estás vestida.
¡Vamos Argentina!
para alentar al campeón, unida.
Hay un cielo que se funde con tu bandera
y con millones de corazones al palpitar.
Hay una camiseta que es el emblema
de gran patriotismo y de hermandad.
¡Vamos Argentina!
de celeste y blanco estás vestida.
¡Vamos Argentina!
para alentar al campeón, unida.
Nancy Almassio
El sueño del pibe
Llegué temprano, justo para la formación. Hoy es un día de esos en que el frío cala
los huesos.
En otro tipo de escuelas con -5°C grados hubiesen suspendido las clases por baja
temperatura y falta de calefacción. Aquí en esta es indistinto... Los alumnos tienen más frío
en su casa que en la clase, igual en el aula faltan un par de vidrios en las ventanas.
Una mirada rápida al aula y claro hoy es martes, Nicolas Gonzalo todavía no llegó.
Seguramente llegará más tarde y después pedirá las cosas.
Antes de terminada la clase él entra. Con su camiseta reluciente, la última que salió
y sus botines caros. Paramos la clase, es el momento de él. Los compañeros lo saludan,
golpean entre ellos sus manos, su espalda y con su amplia sonrisa saluda a todos
anunciando que se preparen porque el próximo martes seguro vienen a buscar más valores.
Y llega otra vez el martes… A la salida del colegio están esperando. El barrio está
conmocionado, todos corren a la canchita. La canchita es un potrero de tierra con dos arcos
todavía improvisados con unos postes, Nicolas prometió que cuando ganara más dinero
compraría los arcos.
Un poco más lejos se ven dos camionetas cero kilómetro, de las que bajan varias
personas vestidas con ropa deportiva, lucen impecables.
Los chicos copan la cancha y los recién llegados revolean dentro del perímetro un
par de pelotas. Entonces comienza el espectáculo y cada uno empieza a hacer jueguitos
como si fueran el Diego, gambetas, tacón y hasta chilena con tijereta, demostrando así sus
habilidades.
Otros cabecean en plancha casi al ras del suelo para pavonear su mejor
movimiento. Los hay zurdos, diestros y ambidiestros.
Los entrenadores observan y anotan en sus planillas las tácticas, pases y
rendimiento en el juego.
Suena el silbato y se organiza el partido…
Otro martes, esta vez faltan dos alumnos a la clase. La camioneta del club pasó por
ellos apenas pasada la medianoche del Lunes para llevarlos a entrenar y los traerá a la
escuela antes de terminar la primera hora.
Toda la clase colabora con ellos pues llegan muy cansados. Por supuesto la
canchita ya tiene sus arcos.
Ellos son los héroes del barrio. Los elegidos.
Ellos son “El sueño del Pibe”.
Ariana Libré
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