:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/poesia_nunca_mas.png)
Mi andar no era pasajero.
Se hacía notar.
No necesitaba hablar,
pero si lo hacía, escuchaban.
Pinté.
Grité.
Marché.
No hice nada malo.
Pero eso alcanzó.
Lo sentí,
caminan atrás mío,
estaban cada vez más cerca.
No corrí.
Seguí.
Porque alguien tenía que seguir.
Pero no alcanzó.
Me rodearon.
No vi caras.
Solo manos.
Voces que callaban.
Me ataron, me amordazaron,
y el camino dejó de ser mío.
Todo se volvió oscuro.
No la noche:
el dolor que se mete en el cuerpo,
quedándose.
Mi cuerpo dejó de ser mío.
Y aun así, debía aguantar.
Por mis viejos,
por mis hermanos,
por mi gente.
Debía aguantar.
Tenían mi nombre,
mi casa,
mi vida.
Pero no alcanzaba.
Nunca alcanza.
Buscaban algo
que ya me habían quitado:
mi libertad.
Te amo, viejo.
Te amo, vieja.
Si no vuelvo,
no me busquen en mí.
Búsquenme
en los que siguen.
Porque no fui el único.
Fuimos miles.
Y si escuchan bien,
todavía estamos hablando.
Nunca más.
Sobre el autor:
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/nicolas_schuenemann.jpeg)
Nicolás Schuenemann, licenciado en logística, oriundo de nuestra ciudad, actualmente residiendo en Australia. La poesía "Memorias de mi voz" fue enviada para el 24 de marzo.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión