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Necochea vive este verano una temporada turística condicionada por la economía y las nuevas tendencias del viajero argentino. Con nuestras amplias playas de arenas que se extienden a lo largo de decenas de kilómetros, respaldadas por el pulmón verde del parque Miguel Lillo y una ciudad que combina naturaleza, servicios y tranquilidad, la ciudad está intentando consolidar una propuesta que la distinga dentro de un mercado cada vez más competitivo.
Recientemente, un estudio de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) que publicáramos en Ecos Diarios, ubicó a Necochea junto a San Clemente del Tuyú entre los destinos más baratos para veranear en la Costa Atlántica argentina, con un presupuesto estimado para una familia tipo (dos adultos y dos menores) cercano a $2,550,000 para una semana en la segunda quincena de enero.
Ese dato -que generó debate incluso en las autoridades locales- puso en evidencia una realidad: Necochea compite no solo por sus playas y servicios, sino también por su relación precio-calidad. El secretario de Turismo y Desarrollo Productivo de la Municipalidad, Matías Sierra, cuestionó el término “barato” utilizado por el informe, y sostuvo que para él ser competitivo no es sinónimo de mala calidad, sino de un equilibrio sano entre precios y servicios turísticos.
Este posicionamiento intenta desmontar un prejuicio que muchas veces lleva a pensar que lo más económico es necesariamente inferior: la oferta necochense incluye alojamientos formales -hoteles, hostels, cabañas y aparts- con una variedad de comodidades, así como espacios públicos, gastronomía y actividades al aire libre que le dan a la estadía un valor agregado difícil de cuantificar en sólo pesos.
Si bien el informe no fue bien visto por las autoridades locales, lo cierto es que no todo lo “barato” debe relacionarse, indefectiblemente, con algo de mala calidad. En otro informe publicado el viernes pasado, damos cuenta que cada persona puede gastar entre 13.000 y 30.000 pesos por comida en diferentes restaurantes de la zona balnearia.
Obviamente, cada menú se adapta a la situación económica del viajante, pero evidentemente son precios que hoy parecen ser “competitivos”.
Pero más allá de estas cuestiones, nuestra ciudad también ofrece otro tipo de posibilidades para quienes pueden destinar más dinero en sus vacaciones. Recordemos que tanto nuestra ciudad como Quequén, supieron ser catalogadas como destinos de veraneo de primer nivel hasta no hace mucho tiempo atrás.
Hoy, en algunos sectores, se intenta volver a generar espacios premium para atraer a visitantes de mayor poder adquisitivo. Aunque para algunos los datos sean desconocidos, hay casas, departamentos y complejos que pueden costar entre 150.000 y 250.000 pesos por día. Incluso, llegan hasta los 300 dólares diarios.
Por supuesto, son lugares con comodidades de excelencia, piletas climatizadas y techadas, y servicios de lujo. Hoy, eso también es parte de Necochea.
La evolución de la ocupación hotelera confirma el interés de los turistas por Necochea. Según la Secretaría de Turismo y Desarrollo Productivo municipal, la ocupación alcanzó el 60% en los primeros días de enero, pese a condiciones climáticas no siempre favorables en toda la Costa Atlántica, y con tipos de alojamiento como apart-hoteles y cabañas superando el 80% de ocupación en algunos casos.
Estos datos representan un componente dinámico de la temporada: hay establecimientos con niveles incluso mayores según tipo de alojamiento y fechas, y aunque no llegaron a cifras récord como en otros puntos de la costa, reflejan un movimiento sólido en un contexto económico complejo para el turismo doméstico.
Dentro del mapa turístico nacional, Necochea compite con clásicos como Mar del Plata, Villa Gesell, Pinamar y San Bernardo. Estos destinos no solo tienen un posicionamiento histórico, sino también una oferta más amplia en espectáculos, infraestructura hotelera y servicios complementarios. Por ejemplo, Mar del Plata sigue siendo referente nacional con una agenda cultural, gastronómica y deportiva que atrae a multitudes cada temporada.
Sin embargo, Necochea juega una carta distinta: espacios más naturales y abiertos, menos aglomeraciones, actividades familiares y precios más contenidos. En una época en que el turismo familiar y de bajo costo busca equilibrio entre calidad y gasto, este perfil resulta atractivo para un viajero que planea unas vacaciones completas sin vaciar su presupuesto.
Más allá de la competencia local y dentro del país, también debemos hacer frente a un fenómeno que trasciende el mapa nacional: la creciente elección de destinos internacionales por parte de los argentinos, especialmente Brasil, cuya devaluación del real frente al dólar ha hecho que muchas localidades costeras -desde Búzios hasta Florianópolis o Río de Janeiro- resulten sorprendentemente accesibles para el turista argentino.
Este contexto global ha modificado las decisiones de viaje: con el tipo de cambio favoreciendo el turismo receptivo hacia Brasil y otras naciones vecinas, los argentinos encuentran opciones con playas cálidas y servicios competitivos incluso fuera del país, lo que fuerza a los destinos domésticos a repensar sus estrategias de atracción.
En este escenario, los precios de alojamiento, comidas y actividades en Necochea, comparados con la perspectiva de un viaje al exterior con costos similares, resaltan como un argumento poderoso para quienes prefieren quedarse dentro del país. No obstante, la competencia con ciudades brasileñas, que combinan clima tropical y precios atractivos para ciertos segmentos, obliga a los operadores turísticos locales a enfatizar otros valores: historia, cultura, cercanía y la experiencia de una costa atlántica extensa y abierta al disfrute de todos.
La temporada actual confirma que Necochea está lejos de ser un destino marginal. Su ocupación hotelera creciente, su posicionamiento como uno de los destinos más accesibles de la Costa Atlántica y su oferta turística diversificada la colocan en un punto de equilibrio interesante entre valor y experiencia.
Sin embargo, la ciudad no puede descansar solo en sus precios o en sus playas. La competencia en Argentina y en el exterior obliga a continuar mejorando infraestructura, servicios y promoción, sostenida por la percepción de calidad y competitividad que desean transmitir autoridades y empresarios turísticos. Si Necochea logra equilibrar todos estos factores -precios, servicios, experiencia y promoción activa- podría volver a consolidarse, no solo como una opción accesible, sino como una elección inteligente para quienes buscan vacaciones completas sin renunciar al disfrute y la calidad.
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