Érase una vez, un poeta que vivía al pie de un volcán. Cada noche escribía un poema y lo ofrendaba a los dioses para que se cumplan sus plegarias. El humilde poeta no pedía nada para sí. Sus ruegos estaban destinados para el bien común, para los que sufren, para los que tienen sed, para los que caminan sin rumbo.
Una noche, el poeta a quien llamaban “el alquimista de las palabras”, escribió los versos más bellos y, al declamarlos, su voz retumbó por los alrededores. Así fue que llegaron poetas de distintas nacionalidades y que hablaban en distintas lenguas. Su poesía era tan conmovedora que se escuchaba como una melodía poética. Una mujer de dorados cabellos había viajado miles de kilómetros para escucharlo, se acercó a él y pudo ver en sus ojos una luz sobrenatural, un brillo más allá de lo humano.
Pasaron los días y la mujer seguía recordando la mirada de luz del poeta y los versos que retumbaban en su alma como el fuego en las paredes del volcán en erupción. En sus sueños, lo escuchaba declamar versos de amor y cada noche susurrar con su dulce voz las mismas palabras: “¡Vente ya!”.
Los sueños son un vehículo mágico para los que se sienten atrapados en sus restricciones, limitaciones, temores y dudas, porque son un impulso involuntario que pueden transportarlos, sin pedir permiso, hacia la felicidad. Cuando la distancia es irreparable, sólo los sueños pueden unir. Sin embargo, hay historias que tienen el destino y al realismo mágico de su lado. Tal vez, sonrías al leer su desenlace y, quizá, hasta celebres haber nacido en Latinoamérica.
Lo cierto es que el poeta también suspiraba por la mujer de singular cabellera. Había escuchado su voz y no podía conciliar el sueño sin escucharla. Y así, él suspiraba, ella recordaba y ambos deseaban volver a encontrarse. Para que pasen los días, escribían cada noche un poema que ofrendaban al volcán deseando que se cumplan sus anhelos.
Pero, pasaban los días, pasaban los meses y no podían verse.
Una noche, el dios de los volcanes, el gran Popocatépetl escuchó el llanto de los enamorados. Este, recordando su amor por Iztaccíhuatl y, para que no se repita la historia de tristeza y desamor, les pidió una prueba de amor, diciendo: -“Poeta, recitarás los más bellos poemas de amor a tu amada durante una noche y ella, a la distancia podrá escucharte en su corazón.
Ninguno debe dejarse vencer por el sueño. Si al llegar el amanecer siguen despiertos podrán unirse para siempre.”
Pasaban las horas de la noche, el cielo estrellado era testigo de los cientos de versos que declamó el poeta y, cada palabra sonaba en el corazón de ella. Cuando el sueño parecía vencedor, el poeta improvisaba nuevos versos inspirados en la belleza de su amada.
Amaneció y ambos estaban despiertos. El dios de los volcanes al verlos, sonrió y, de repente, comenzó a expulsar cenizas, tantas cenizas que cubrió a todas las ciudades del mundo. Todo quedó cubierto, no se podía distinguir lo humano de lo vegetal, ni lo rojo de lo blanco durante unos instantes. Mas luego, salió el sol y la ceniza se desvaneció como la nieve en el verano.
El poeta vio salir el sol. Sintió paz y alegría en su corazón. De pronto, de las páginas en blanco nacían, como flores, palabras enlazadas en los más exquisitos versos que jamás pudo escribir y al leerlos, era la voz de su amada la que los pronunciaba. Se miró al espejo y vio el rostro de la mujer de hermosos cabellos. El dios del volcán, el gran Popocatépetl, la había convertido en su poesía y así, vivieron juntos para siempre.
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Sobre la autora:

Mirta Nancy Almassio. Poeta y docente. Nacida en Necochea (Argentina), el 16 de agosto de 1968. Licenciada en la enseñanza de la lectura y escritura en la educación primaria con posgrado en Alfabetización Inicial, Maestra de nivel inicial y nivel primario, profesora de Educación Especial en discapacidad intelectual, profesora para el nivel secundario en Lengua y Literatura y Maestranda en Formación Docente. Participó en numerosos certámenes literarios y obtuvo diversas distinciones, destacándose el Primer premio internacional en el IX Concurso Poético Internacional UPF Argentina (2020) a la poesía: Mi paz, tu paz. Ha participado como jurado en múltiples certámenes literarios. Tiene publicado cuatro libros de poesía Hombres irreales (2017), Mujeres reales (2018), Amores invisibles (2020) y Poética de la esperanza (2024). Presentó sus obras poéticas en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en las ediciones 2017,2018, 2022 y 2024, entre otras ferias realizadas en distintas ciudades argentinas. Forma parte de diversas antologías poéticas como Poetas y Narradores Contemporáneos 2017 y 2019 de Argentina y Cuarta Antología Internacional de poesía Sabersinfin 2023 de México. Participó en mesas de debate, rondas de lectura y como conferencista en el VI Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin 2024 realizado en la ciudad de Puebla (México).
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