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Nikita caminaba a paso rápido hacia su oficina en el sector industrial de Yakutsk, para su mala suerte, durante el camino se cruzó con varios “burros”. El siberiano despreciaba a aquellos infrahumanos, incapaces de realizar múltiples tareas de manera simultánea. Cuando por fin llegó a la puerta de su delegación del municipio, entró, se dirigió directamente a su cubículo y encendió su computadora.
Empezó a revisar todos los archivos que le habían sido enviados y organizó a qué almacenes debían ser enviados los alimentos traídos desde Hong Kong. Se encargó de remitir los resultados de los sorteos semanales a las autoridades de las fábricas de los distintos distritos de la ciudad, además de calcular y enviar el presupuesto correspondiente a la FSS (Fuerza de Seguridad Siberiana).
Cuando terminó su trabajo, el reloj indicó que era hora del almuerzo, así que se dirigió al comedor y compró el combo de una lata mediana que venía acompañada de una botella de agua sin gas. Se sentó en una de las mesas y comenzó a comer el contenido de su lata. Mientras lo hacía, se preguntó qué alimentos contenía la mezcla de verduras, frutas y carnes que estaba consumiendo, aunque desconocía los ingredientes específicos.
Al terminar su comida, arrojó la lata y la botella a la basura y regresó a su cubículo, donde continuó trabajando hasta que sonó la alarma indicando que era hora de dirigirse a la capilla y expresar gratitud al Magnus Administrator por la vida que llevaban. Junto con sus compañeros, se arrodillaron en la capilla de la delegación y realizaron una reverencia ante la imagen del Magnus Administrator, comenzando todos juntos a entonar cánticos en honor a su gran señor.
Cuando terminaron de alabar al gran administrador, todos los trabajadores salieron del edificio y se dirigieron a sus hogares, pues ya había terminado su horario laboral. Nikita se dirigió a la estación de tren, pero debido a que las calles estaban plagadas de “burros”, se decidió por tomar otro camino del sector industrial para ir a la estación de tren.
Durante su trayecto hacia la estación, pasó al frente de la fábrica encargada de producir las latas de alimento. Vio que había un pequeño agujero en la pared, Nikita no puedo con su curiosidad y miró por el agujero hacia el interior de la fábrica. Descubrió horrorizado como un grupo de “burros” descuartizaban y picaban cuerpos humanos, la escena era tan grotesca que Nikita apartó rápidamente la mirada y echo a correr.
Pero un Cara Sonriente lo había visto husmeando en donde no debía, por lo que simplemente apuntó a Nikita y descargó una ráfaga de tiros sobre su cuerpo matándolo en el acto. Luego agarró su cadáver e ingreso a la fábrica, cuidando de que no lo viera ningún obrero, entro a la sala donde estaban los “burros” y les dio el cuerpo del siberiano para que los procesaran.
Sobre el autor:
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Soy Unai Zubillaga, nací el 29 de octubre del 2007 en Necochea. Desde mi niñez siempre tuve un gran amor hacia la lectura. En mi cuarto año de secundario traté de realizar algunas producciones escritas sin éxito, hasta que leí 1984, la cual me inspiró a escribir este libro, que es mi única producción escrita por ahora. La publicación de dicha obra fue llevada acabo por la editorial Dunken, la cual lo coloco a la venta en su web bajo el nombre "Pacifico averno del futuro". Además, el libro se encuentra disponible en su stand de la feria del libro, el 1123.
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