En 2023, comenzó a regir en toda la Provincia de Buenos Aires la denominada ley de “Alcohol cero”. Se trata de la ley 24.449, que es de nivel nacional, y a la cual la Provincia adhirió mediante la ley 13.927 y la 15.002 que modifica la anterior.
Según lo dispuesto por la legislación vigente, el conductor que pasa de 00 en un control de alcoholemia y hasta los 0.50 gramos de alcohol en sangre, hoy ya se garantiza los tres meses de inhabilitación para conducir.
De 0,50 a 1, la inhabilitación asciende a seis meses y así se va duplicando dependiendo la graduación alcohólica.
El valor de las multas se determina por lo que se conoce como Unidades Fijas (UF), que equivale al precio del litro de nafta de mayor octanaje en la lista informada por la sede de La Plata del Automóvil Club Argentino.
Actualmente, el mínimo son 300 UF y, dependiendo la gravedad, puede ir hasta las 1200.
existe un registro de antecedentes, lo que significa que, si después de una multa por alcoholemia uno vuelve a ser detenido y a dar positivo, las multas y períodos de inhabilitación también se duplicarán.
El objetivo de la ley es bastante claro o, al menos, eso parece: evitar accidentes viales y concientizar a la población sobre la gravedad de conducir cuando antes se ingirió alcohol. A lo largo de todo este tiempo, tanto desde el municipio, como desde los gobiernos provinciales y nacionales se han realizado diferentes campañas para publicitar no sólo lo grave de la infracción, sino también el hecho de entender que el alcohol al volante mata, como afirma el eslogan de la Asociación Conciencia por la Vida, la entidad más representativa respecto a estadísticas y concientización sobre los accidentes de tránsito en nuestro país.
En Argentina, el consumo de alcohol está ampliamente extendido en todos los sectores etarios y sociales de la población nacional. Según lo informado por la OPS, nuestro país se encuentra entre los primeros cinco consumidores anuales de alcohol puro per cápita de América, y en segundo lugar considerando a los países de América del Sur, con 9,7 litros por persona, detrás de Uruguay.
El consumo de alcohol previo a la conducción es uno de los principales factores de riesgo de la siniestralidad vial, y su control, en tanto determinante, es fundamental para prevenir la ocurrencia de incidentes viales.
Pero más allá de la rigurosidad planteada en la ley nacional, la sociedad necochense pareciera no entrar en razón al respecto.
Semana tras semana, desde la Dirección de Tránsito municipal, junto a efectivos de la Policía Bonaerense, se realizan operativos de nocturnidad donde, justamente, se controla si los conductores cumplen con esta normativa.
Obviamente, el dato llamativo es que habitualmente son más los conductores que dan positivo en el test de alcoholemia que aquellos que cumplen con la ley y cuando conducen, no toman alcohol antes.
Pero el mayor problema no sólo se registra en no respetar el límite de alcohol en sangre, sino que los números que arrojan el test son realmente alarmantes.
Según ha explicado Sergio Nicolás, el funcionario municipal encargado del área, noche tras noche el alcoholímetro parece romper un nuevo récord. “En los fines de semana estamos registrando cifras preocupantes, con resultados superiores a 1.70 o 1.80 gramos de alcohol”, contó. Incluso, el pasado fin de semana tuvieron un caso que registró 2.69 gramos de alcohol en sangre.
Lo lamentable es que los casos de alcoholemia se constatan en operativos nocturnos, sino que se descubren positivos cuando se hacen las pruebas pertinentes en accidentes en horarios diurnos.
Incluso, cuando ocurre algún accidente de tránsito con heridos, es habitual que se realice un test de alcoholemia a quienes protagonizaron el mismo. Ya no sorprende que, en muchos casos, el mismo de resultado positivo.
El área de Monitoreo local ha difundido, en varias oportunidades, videos e imágenes de conductores que, alcoholizados, chocan a otros automóviles que se encuentran estacionados u otros elementos que se encuentran en las veredas o los separadores de avenidas, como columnas o carteles.
El inmediato secuestro del vehículo, en primera instancia, el pago de una fuerte multa y la posibilidad de perder el carné si se repite esta grave falta, forman parte de la manera de combatir esta problemática. Sin embargo, parece que esto no termina de generar conciencia en los conductores.
Por supuesto, el Estado municipal tiene que actuar en consecuencia, buscando generar conciencia en los conductores y, a la vez, aplicar de manera rigurosa la ley. Pero queda claro que, mayoritariamente, la responsabilidad es de la sociedad en su conjunto. Cuando hablamos de una sociedad con mayor seguridad, esto también es parte de ese objetivo y, como tal, debe ser prioritario para quienes habitamos Necochea.
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