Si le pidiéramos a la Inteligencia Artificial (IA) una breve definición de qué son las redes sociales, rápidamente encontraríamos esta enunciación: “Las redes sociales son estructuras formadas en Internet por personas u organizaciones que se conectan a partir de intereses o valores comunes. A través de ellas, se crean relaciones entre individuos o empresas de forma rápida, sin jerarquía o límites físicos”.
Por supuesto, todo lo que la IA afirma nos genera una polémica o discusión. Ya que son definiciones mayoritariamente técnicas y creadas a través de conceptos tomados de la propia Internet.
Pero si nos basamos en esta concepción primaria, podemos asegurar que el gobierno que encabeza Javier Milei ha podido llevar esta definición a su punto más extremo… casi al punto de su ruptura. Es que La Libertad Avanza ha sabido y demostrado, desde su irrupción política años atrás, que desde las redes sociales hoy no sólo se puede llegar a un cargo público, sino que se puede gobernar un país.
Con Santiago Caputo a la cabeza (tal vez el mejor discípulo que ha tenido el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba en el país), y con el propio presidente Milei como punta de lanza, el gobierno libertario día tras día gana su denominada “batalla cultural” en Instagram, Facebook y, fundamentalmente, en X; donde la voracidad por la noticia llega a límites inimaginables.
¿Por qué nombramos a Durán Barba? Porque en 2015, con “Cambiemos”, Mauricio Macri y el estratega político comenzaron a mostrar que las campañas electorales ya no se daban solamente en la calle y en los medios de comunicación más tradicionales. Los posteos podían acercar las ideas y los dirigentes a personas que ya no prestaban atención al concepto de “política tradicional”.
Pero sin dudas, el economista libertario subió un nivel esta situación generada en 2015 y desde 2023 a la actualidad domina el escenario de la comunicación virtual.
Desde allí, fundamentalmente por la red social propiedad de “su amigo” Elon Musk (X, exTwitter), Javier Milei y su equipo no sólo comunica cuestiones referidas a la gestión, sino que también logra desviar el foco de atención en temas que le puedan ser esquivos y, a la vez, tratar de adoctrinar a propios y extraños.
El Gobierno nacional entendió que, para gran parte de la población argentina, la cadena nacional ya no era objeto de atención… incluso para muchos era totalmente intrascendente y hasta una situación irritante, más allá del tema que los gobernantes de turno tomaran para explicarle a la sociedad.
Por esa vía, en otros tiempos se anunciaba, por ejemplo, el comienzo de la Guerra de Malvinas, la llegada de la convertibilidad, la estatización de YPF y hasta el inicio de las restricciones por la pandemia de Covid-19. Sin embargo, eso parece haber quedado en el cajón de los recuerdos y hoy todo sucede en las redes sociales.
Sólo a modo de ejemplo, ya se ha vuelto usual que el vocero, Manuel Adorni, a través de su cuenta en X informe qué funcionario gubernamental ha dejado de ser parte del Ejecutivo nacional. O el propio ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, anuncie diferentes cuestiones que hacen al superávit argentino o definiciones de la macro o micro economía.
Pero, a la vez, las redes sociales del presidente no sólo son una fuente de información, sino que son una nueva manera de generar o correr la agenda pública/política de la Argentina.
Como decíamos párrafos arriba, si un tema que se supone “de agenda nacional” no es de su agrado, rápidamente sabe sacar el foco hacia otro lugar, ya sea con posteos haciendo referencia a otras cuestiones o, simplemente, dándole likes o reposteando situaciones que nada tienen que ver con lo anterior.
Como es habitual, al tratarse de un jefe de Estado, el foco siempre está puesto en lo que dice y, por ende, suele ser más importante esto que aquello que parecía, en principio, el “tema del día”.
Un párrafo aparte es lo que tiene que ver con su forma de expresarse. Sobre todo, cuando los temas no son de su agrado o quienes los planteas no son cercanos a su pensamiento. Allí, Javier Milei toma un tono totalmente disruptivo.
Ejemplos sobran: nombres peyorativos para las cantantes Lali Espósito o María Becerra; acusaciones de corrupción para periodistas que critican algunas decisiones económicas; y hasta imágenes sumamente violentas, como aquella de un león (en clara referencia de sí mismo) ahuyentando las “ratas del Congreso”, tal como ha dicho en alguna que otra entrevista cuando se refiere a los legisladores nacionales de la oposición.
Todo esto, podemos advertir, muestra sólo una cuestión: hoy, desde las redes sociales, se puede “gobernar”. Le guste a quien le guste, la realidad es esa. Y en el comienzo de un año político, será momento de que quienes no piensan como el presidente entiendan que la “batalla electoral” ha cambiado de cancha o escenario.
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