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Lo que parecía un camino sencillo para la subasta de venta del Complejo Casino que se realizaría el próximo miércoles 11 del corriente mes tuvo, en la última semana, un duro golpe para las aspiraciones del gobierno municipal que encabeza Arturo Rojas: la presentación de un recurso de amparo, aceptada por el juez en lo Contencioso Administrativo, Dr. Carlos Alberto Herrera; le puso una pausa a una decisión política que, en principio, parecía ser el gran caballito de batalla para Nueva Necochea.
Un grupo de vecinos, encabezados por Susana Laborde, realizaron una presentación judicial para que este poder determine si la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante a principios de diciembre 2025 cumplimenta con todas las reglamentaciones que la Provincia determina para poder concretar la subasta.
Si bien este no fue el único escollo que tuvo que saltar Rojas y, fundamentalmente, la Secretaría de Legal y Técnica, a cargo de Ernesto Povilaitis; está a la vista que esta situación es aún más compleja que la sucedida anteriormente, cuando con una nueva composición, el cuerpo deliberativo local intentó modificar el proyecto original del Ejecutivo. Allí, la resolución fue simple: Rojas vetó la nueva ordenanza y fin de la discusión.
Queda más que claro que para Rojas y todo el equipo de su espacio político, Nueva Necochea, la venta del Casino ha sido, tal vez, el proyecto más ambicioso que se le ha presentado a la sociedad necochense.
A poco de asumir, ya tuvo un intento por venderlo. En aquella oportunidad, la falta de alguna documentación del único oferente dictó la nulidad del proceso y la pérdida de alrededor de 9 millones de dólares que allá por 2020 se había impuesto como “precio base”.
En esta oportunidad, la situación fue totalmente distinta. Días después de que el Ejecutivo presentara el proyecto para subastar el edificio de avenida 2 y el parque Miguel Lillo, algunos vecinos se acercaron hasta el Concejo y el Ejecutivo presentando una nota que alertaba de lo que ellos consideraban algunas “deficiencias” en la ordenanza que sería tratada y, finalmente, aprobada por mayoría.
Tal vez, si hablamos de manera contrafáctica, una reunión entre aquellos vecinos y el Intendente o el secretario de Legal y Técnica, podría haber sido una posibilidad de acercamiento entre las partes y así evitar la presentación judicial que se concretó la última semana.
¿Puede considerarse un error político? Posiblemente. ¿Se pensó que sólo eran vecinos queriendo entorpecer el desarrollo de Necochea, como dijo en Ecos Radio Arturo Rojas? Tal vez. Lo claro es que, la falta de diálogo entre las partes, han llevado a que la Justicia sea la que decida qué pasara con el futuro del Casino.
Para quienes creemos que la “judicialización de la política” no debería ser la única alternativa a este tipo de situaciones, nos cuesta aceptar que la sociedad no pueda ser lo suficientemente madura como para entender que la democracia es un sistema donde las mayorías deben definir, aún con sus errores, qué es lo que una ciudad como Necochea necesita. Obviamente, las ordenanzas y resoluciones políticas deben ajustarse a las leyes que nos rigen.
Por supuesto, no todos debemos estar de acuerdo con eso; o sentirnos representados por un Ejecutivo o algunos de los 20 concejales que han sido elegidos por nosotros mismos. Sin embargo, tampoco entonces deberíamos sentirnos representados por lo que dicte el Poder Judicial ante las decisiones políticas que se toman en ese ámbito.
Mal que nos pese, hoy el edifico del Casino sigue esperando una definición. Si la subasta es la solución definitiva para el edificio, abandonado hace ya varios años por las gestiones municipales de diferentes colores políticos, no lo sabremos rápidamente.
Es que ahora, la Municipalidad seguramente apele el amparo otorgado por el juez Herrera y sea la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata la que deba definir qué sucederá. Ya que, si le da el visto bueno a los vecinos, el Ejecutivo deberá realizar una nueva ordenanza, cumplimentando lo que la Justicia dicte, para concretar una nueva subasta.
Si así ocurriera, Rojas y sus interlocutores políticos deberán moverse de forma rápida, pero fundamentalmente, con la obligación de conseguir los consensos necesarios en el Concejo Deliberante, ya que la nueva conformación del mismo ha dejado a Nueva Necochea con muy pocas posibilidades de negociación.
Si la Justicia no valida el amparo, el Ejecutivo deberá fijar una nueva fecha para la subasta y esperar que el único interesado concrete una oferta de manera oficial. Si así no ocurriera, deberá realizarse un nuevo llamado, con una base económica menor a los 4.800 millones de pesos que estaban definidos en la ordenanza que hoy es observada por la Justicia.
Como ya hemos marcado en otra oportunidad, “bingo fuel” es un término utilizado en la aviación militar que indica el nivel de combustible mínimo necesario para regresar de forma segura a una base. En el título que da nombre a uno de los discos del Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondiciones (“El tesoro de los inocentes-Bingo Fuel”) se utiliza como una metáfora de “seguir adelante con lo poco que queda o vivir al límite de las reservas”.
¿Serán estas el límite de las reservas del gobierno municipal y el Complejo Casino? ¿O será el momento de seguir hacia adelante con lo que queda? En los próximos días, tal vez tendremos la respuesta, judicial o política.
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