“Una vez que se destrabe lo del Casino, Necochea no tiene techo”. La frase, dicha por el secretario de Turismo y Producción, Matías Sierra; a Ecos Radio, no sólo debe interpretarse como la necesidad de que la ciudad continúe desarrollándose, sino también anuncia cuál será la prioridad del gobierno local de cara a este año electoral, con elecciones legislativas en el horizonte.
El propio presidente del Concejo Deliberante, el oficialista Guillermo Sánchez, ratificó en Ecos Diarios los dichos de Sierra y afirmó que “el tema más importante, indudablemente, es el del Casino. Yo creo que la sociedad necochense está esperando que hagamos algo con eso. Hoy la discusión es otra, el tiempo nos ha demostrado que tomamos una buena decisión cuando decidimos venderlo”.
Como dice el concejal, el proyecto para vender el Complejo Casino ya tuvo una primera intención allá por el año 2020, cuando transcurrían los primeros meses del gobierno de Arturo Rojas. En aquella oportunidad, el Ejecutivo proponía la venta del lugar, con el anexo del exBalneario ACA que se encuentra frente a la estructura; pero quedaba en posesión del Teatro Auditórium.
El objetivo era que la sala de juegos, con las ya famosas máquinas tragamonedas, fueran el incentivo para el empresariado; con la posibilidad de la construcción de un hotel o pequeños edificios de departamentos y salones comerciales y de esparcimiento.
La elaboración de aquel proyecto fue realizada por la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos y con la colaboración de los diferentes colegios de profesionales de la ciudad, se definió que la tasación del lugar era de 9.058.643 de dólares (siempre hablando de la cotización oficial del Banco Nación, el blue es otra cuestión).
Tras la aprobación del Concejo Deliberante, la licitación abierta y la llegada de un oferente hacía pensar que finalmente aquel edificio emblemático para la ciudad saldría de su estado de abandono.
Sin embargo, la oferta debió ser rechazada, ya que la firma interesada pretendía escriturar antes de abonar el monto total de la tasación y, por ende, el Ejecutivo vio truncarse su idea y la posibilidad de recibir fondos frescos para la realización de obras de envergadura en la ciudad con dinero propio.
Si bien en aquel momento el intendente Arturo Rojas indicó que se volvería a realizar una nueva licitación para concretar la venta del lugar, el tema se fue dilatando con el paso del tiempo y nunca regresó al Concejo Deliberante, que es el que debe aprobar o no el desprendimiento de este edificio que constituye parte del patrimonio municipal.
En el medio, estuvo la polémica sobre si la Municipalidad contaba o no con la escritura de todas las parcelas que componen el Casino y el Jardín de Rocas que lo rodea, situación que fue saneada entre el municipio y el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
En 2023, Rojas volvió a dejar trascender que su gobierno podía retomar aquel objetivo para dotar de modernidad a un importante sector turístico de nuestra ciudad. En diferentes declaraciones periodísticas, afirmaba que el proyecto sufriría algunos cambios y, a su vez, también la tasación debía ser, a su entender, modificada.
En 2020, el dólar oficial al momento de ser aprobado el proyecto por el Cuerpo deliberativo era de $80,50. El 31 de enero pasado, la moneda estadounidense cerró el primer mes del año a 1.033,50 pesos.
Además de esta significativa modificación en el valor, el Ejecutivo municipal ha deslizado la posibilidad de cambiar algunos aspectos básicos. Como ejemplo, ya no se anexaría al exBalneario ACA dentro del mismo. En este aspecto, el Ejecutivo ha anunciado ya en un par de oportunidades que la estructura, que hoy está totalmente deteriorada, será demolida, pero aún eso no ocurrió. Tampoco ha quedado en claro qué podría pasar con el Teatro Auditórium.
Lo que sí está claro es que sólo se podría avanzar nuevamente con esto si es que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a través de Loterías y Casino, logra licitar la instalación de máquinas tragamonedas en la sala de juegos.
En ese sentido, el trámite ha sido anunciado ya en un par de ocasiones, pero hasta el momento la licitación oficial no llegó.
El otro tema importante para avanzar es qué se hará con el dinero, en caso de que finalmente se venda el inmueble turístico. La idea original era que la plata ingresara en una cuenta afectada, la cual sería destinada pura y exclusivamente a la realización de obras de importancia para la ciudad: léase asfalto, embellecimiento de diferentes sectores, red cloacal y de agua potable, etc.
Hoy, el oficialismo de Nueva Necochea no cuenta con una mayoría propia en el Concejo deliberante y, tratándose de un año con elecciones legislativas, tendrá que mostrar mucha muñeca a la hora de negociar con los diferentes bloques no sólo sobre la aprobación o no de su posible venta, sino también qué tipo de proyecto se presenta y qué destino tendrán esos fondos.
El complejo Casino fue inaugurado el 9 de febrero de 1973. La piedra fundacional había sido colocada en 1968 y la segunda etapa del edificio comenzó a funcionar, de manera oficial, en enero de 1975.
El proyecto, elaborado por el arquitecto Roberto Quiroz, comprendía construcciones en un predio de 22 mil metros cuadrados. Además de la sala de juegos (por aquel entonces tenía 50 mesas de ruleta y 20 de cartas; hoy son 4 y 2, respectivamente), contaba con un teatro auditórium con 350 butacas, la boite, pileta de natación, sauna, pista de patinaje, pedanas de bowling y sala de juegos; entre otros servicios.
Hacia finales de los 60 y comienzos de los 70, el Casino de Necochea no sólo era ejemplo del progreso arquitectónico y turístico de Argentina, sino también para toda América Latina. ¿Será su posible remodelación el punto de inicio de un nuevo desarrollo para nuestra ciudad?
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