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Si algo ha tenido el intendente, Arturo Rojas, a lo largo de estos seis años a cargo de la Municipalidad, ha sido que en cada discurso ante los concejales ha sabido manejar los tiempos políticos de la gestión.
Ha sido sumamente enérgico en el comienzo, cuando llegó al poder en un contexto económico muy complejo para el municipio; ha sido conciliador cuando ha necesitado de acuerdos macro para temas centrales de su gobierno y también ha sido determinante y crítico con la oposición cuando la situación política así lo ameritaba.
Sin embargo, el discurso brindado el viernes pasado dando inicio a un nuevo período legislativo en la ciudad, tuvo mucho de críticas hacia la administración nacional de Javier Milei, claras referencias a las gestiones constantes que se realizan con el gobierno bonaerense de Axel Kicillof y poco y nada de cuestiones locales de cara al futuro de la ciudad.
Casi con un tono monótono (por alguna cuestión menor que afecta su salud por estos días), Rojas mostró a lo largo de más de 90 minutos, cuál es la difícil situación económica/financiera por la que atraviesa hoy la administración municipal.
Con elogios claros hacia el área de Hacienda y Finanzas Públicas, a cargo de Graciela Mameluco, el jefe comunal se encargó una y otra vez de criticar la decisión de Javier Milei de “cortar” toda relación entre el Estado nacional y el municipal y, de esa forma, dejar todo librado a lo que cada municipio pueda realizar.
Lo que sí dejó en claro Rojas, y también el presidente del Concejo Deliberante Marcelo Schwarz, es que hay un tema que es casi excluyente para la gestión municipal: la subasta para vender el Casino.
Gran parte de los discursos apuntaron, centralmente, a la necesidad de que la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata rectifique lo actuado por el juez de primera instancia, Carlos Herrera; y posibilite que la subasta se concrete en el corto tiempo.
“Estamos convencidos que dimos los pasos legales que corresponden”, dijo ya en el último tramo de su discurso y advirtió que la medida judicial que frenó la subasta puede afectar el desarrollo de la ciudad.
“Si mañana desaparece el inversor, estamos hablando de meses que retrasan la inversión, el crecimiento y la mejora de la oferta turística”, apuntó Rojas, al tiempo que también expresó preocupación por el impacto del freno judicial: “¿Quién paga ese daño que nos producen a todos los habitantes del distrito?”.
Está sumamente claro que la venta del Casino, en caso de concretarse, no solucionará de ninguna manera la situación económica que hoy atraviesa nuestro distrito.
Recordemos que el Presupuesto de Recursos y Gastos enviado por el Departamento Ejecutivo y aprobado por el Concejo Deliberante para este año asciende a unos $103.113 millones de pesos. El precio base para la venta del histórico inmueble es de $4.878 millones. Es decir, representa un 4,73 por ciento de la cantidad de dinero que Rojas y la Municipalidad piensa recaudar durante todo este año.
Otro dato a tener en cuenta es que, de concretarse la venta, el comprador tiene la posibilidad de pagarlo en hasta 4 cuotas anuales. Así la cuestión, puede que cuando el comprador termine de pagar el Casino, ya Rojas no sea siquiera el intendente de Necochea.
¿Por qué entonces la centralidad del tema? La respuesta también parece estar en el discurso que el jefe comunal de Nueva Necochea brindó el viernes por la tarde-noche: sin recursos de Nación y Provincia, prácticamente no habrá posibilidades de realizar alguna obra pública de importancia.
Si promediamos que, de venderse el edificio, a las arcas municipales le ingresarían unos 1.200 millones de pesos anuales, no es difícil darse cuenta que con esa cantidad de dinero tampoco se podrán realizar obras de magnitud en prácticamente ninguno de los barrios o localidades del interior que componen nuestro Partido.
De nuevo surge la pregunta: ¿Por qué entonces la centralidad del tema? Seguramente Rojas y su equipo analizan que, en estos tiempos difíciles donde el dinero no alcanza para mucho más que los gastos cotidianos; poder mostrar un cambio de imagen en un sector neurálgico de Necochea como es el de la playa y, a partir de allí, un posible desarrollo a futuro para la ciudad, le pueda servir para mostrarse otra vez competitivo de cara a 2027.
Recordemos que, si bien hoy no es factible desde lo legal, el jefe comunal ya anunció su intención de ir por un tercer mandato si es que la Legislatura provincial modifica esa reglamentación.
Hace poco más de dos meses, cuando se lanzó la primera bola del Casino, justamente, Rojas pronosticó ante algunos medios de prensa que su número favorito era el 21. Minutos más tarde, ese número fue el que se convirtió en la primera bola del año.
Hoy, Rojas y Nueva Necochea vuelven a hacer una apuesta fuerte: todas las fichas para poder vender el casino están sobre colorado el 21. ¿Se repetirá lo de aquella noche?
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