Cierra la Suipachense y 140 trabajadores fueron despedidos
Otra de las industrias que baja sus persianas
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La emblemática empresa La Suipachense, con más de 70 años de trayectoria en la industria láctea argentina, cerró sus puertas de forma definitiva, dejando a 140 trabajadores sin empleo y alarmando al sector por el impacto social y económico que genera el colapso de la planta ubicada en Suipacha, provincia de Buenos Aires.
La firma operaba bajo la razón social Lácteos Conosur S.A., que llevó décadas elaborando productos lácteos para el mercado regional. Sin embargo, tras meses sin generar producción efectiva y con un proceso de crisis que se intensificó desde finales de 2025, la empresa terminó en quiebra.
El cierre no fue un hecho repentino, sino el desenlace de un proceso prolongado. A principios de septiembre de 2025, la empresa desvinculó a empleados administrativos y advirtió sobre posibles despidos masivos. Luego, la planta paralizó por completo su actividad. A fines de octubre, el Juzgado Civil y Comercial N° 7 de Mercedes exigió un plan de reactivación para intentar salvar la compañía, pero el plan nunca se concretó.Finalmente, el mismo juzgado decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A., ordenó la inhabilitación definitiva de la firma y la inhibición general de sus bienes, lo que consolidó la cesión total de operaciones. Durante al menos tres meses previos, la planta permaneció paralizada, sin generar ingresos ni producción.
La situación laboral derivada del cierre impacta directamente en 140 trabajadores que dependían de la planta como fuente principal de sustento. A lo largo de las últimas semanas, los empleados realizaron manifestaciones frente al establecimiento, acompañados por vecinos de Suipacha y Chivilcoy, reclamando respuestas y soluciones ante la incertidumbre.
El caso de La Suipachense refleja los desafíos estructurales que enfrenta la industria láctea argentina, donde factores como caída de la producción, problemas financieros profundos, sobreoferta de productos, márgenes ajustados y falta de políticas sectoriales activas han erosionado la rentabilidad de varias empresas históricas del rubro.
Además del impacto inmediato sobre los trabajadores despedidos, el cierre de la empresa tiene consecuencias indirectas en la economía local y regional, donde la actividad de la planta sostenía comercios, servicios y la dinámica productiva de pequeños prestadores.
Este episodio no solo marca el final de una historia de más de siete décadas, sino que pone en evidencia la vulnerabilidad de un sector clave de la economía nacional y la necesidad de articular políticas de protección al empleo y a las industrias en crisis.///
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