:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2025/12/casino_1.jpg)
Aquello que parecía un trámite ya resuelto por el Departamento Ejecutivo, se terminó convirtiendo en la última semana en una situación de tensión entre el intendente, Arturo Rojas, y parte de los bloques de la oposición en el Concejo Deliberante.
Obviamente, hablamos de la subasta para vender el Casino de nuestra ciudad, ese monumento al desamparo que alguna vez supo ser un edificio emblemático para nuestra ciudad, sobre todo para el sector turístico, y que hoy se ha convertido, por desidia de los últimos gobiernos municipales, en un reflejo de la decadencia.
Como se recordará, el jefe comunal logró aprobar su proyecto para vender en una subasta el mencionado edificio el 2 de diciembre pasado. En aquella oportunidad, con la antigua composición del Concejo, logró el aval de 18 de los 20 ediles.
Justamente, el haber enviado el proyecto en aquella fecha tenía una razón de ser. Al menos así lo entendía Rojas, ya que, por entonces, a los votos de Nueva Necochea logró sumarle los de 3 ediles de la UCR (Gonzalo Diez, Rodrigo Irigoyen y Alejandro Bidegain); Avanza Necochea (Guillermo Sánchez y Bartolomé Zubillaga); Mauro Velázquez y Rocío Mateo (FP) y también La Libertad Avanza con Mariano Valiante y Verónica Bibból; y los habituales “cuasi oficialistas” de Mariela Maceiro (Compromiso Vecinal), Julián Kristiansen y Evangelina Almada (FP-PJ).
Así las cosas, el proyecto pasó sin mayores debates dentro de la sala. Sí habían sido introducidos algunos cambios en las comisiones. Todo parecía seguir los carriles dispuestos por el Ejecutivo, pero la nueva conformación del Cuerpo legislativo a partir del 10 de diciembre pasado, parece tener otros planes para el histórico edificio.
Si bien todos dicen estar de acuerdo en su venta a través de una subasta, varios bloques de la oposición han planteado la necesidad de realizar modificaciones a la ordenanza ya aprobada y, por ende, el Ejecutivo ve que los tiempos se dilatan y, de esta forma, entiende que esto podría alejar a los posibles inversores.
En los últimos días, bloques de la oposición presentaron un nuevo proyecto de ordenanza para la venta en subasta del Casino. Entre las modificaciones que se plantearon, se desea que el comprador tiene la obligación de comenzar las tareas de demolición y/o restauración de la edificación existente en el predio en un plazo que no podrá exceder de ciento ochenta (180) días corridos contados desde la adquisición del bien en subasta. Las parcelas deberán quedar limpias y en condiciones para la ejecución de los proyectos posteriores.
El incumplimiento de este inciso producirá de pleno derecho la pérdida de la exención de tasas municipales otorgada por la ordenanza, sin perjuicio de las multas que determinaría, además, Concejo Deliberante. Éste es el primer punto que el oficialismo no está dispuesto a negociar.
Además, el nuevo texto plantea que el adjudicatario deberá pagar el precio ofertado y realizar, a su exclusivo cargo y costo, todos los actos jurídicos necesarios para efectuar y aprobar las mensuras y subdivisión catastral. Esto es requisito previo para la posterior escrituración de traspaso dominial de las nuevas parcelas.
También, se prevé que no se permitirá la compra en comisión, como así tampoco la cesión total o parcial del boleto de compraventa, salvo autorización expresa del Concejo; y se bajará la cantidad de años de beneficios fiscales de 20 a 15, desde el momento de la firma del boleto de compraventa.
Pero la discusión más álgida sobre el tema está en otro de los puntos del nuevo proyecto opositor: qué se debe hacer con el dinero que se recaude por la venta del Casino. El proyecto del Ejecutivo definía que el 70 por ciento de lo recaudado sería para realizar obra pública y ampliar servicios y el 30 restante a arcas generales.
El nuevo texto, establece que se cree un “Fondo de reparación histórica de Necochea”, donde el 100% de lo recaudado “sea destinado a la financiación y realización de obra pública”. Pero no sólo eso, sino que además, se deberá crear una comisión integrada por un representante de cada bloque político que integra el Legislativo local para elaborar el “listado de obras y servicios públicos y su respectiva prioridad” que luego deberá concretar el Ejecutivo.
Es decir, el Concejo determinará qué obras se deben hacer y con qué prioridad. Por supuesto, a Rojas no le cayó para nada bien esta situación y lo dijo de forma clara en la conferencia brindada el viernes: “Voy a gobernar hasta el último día del mandato que me dieron los vecinos, porque fui elegido de manera legítima y democrática”. Queda claro que, a su entender, el Concejo busca decidir cuestiones que, a priori, están fuera de su alcance.
Pero las palabras del jefe comunal, quien tildó a algunos ediles de “mala leche” y a otros de “oportunismo político”, tuvieron un efecto rápido en al Concejo. La sesión que debía realizarse el viernes para tratar este tema y el Presupuesto de Recursos y Gastos, se aplazó para el martes.
¿Por qué? Por en Labor Parlamentaria, desde Nueva Necochea se indicó que el artículo 121 del Reglamento Interno estipula que “ninguna sanción del Concejo respecto de proyectos de Ordenanza, de Decreto o de Resolución, sea en general o en particular, podrá ser reconsiderado, a no ser por moción hecha en las mismas sesiones en que estos estuvieren o hubieren estado pendientes, excepto el caso en que dichos proyectos no comunicados aún al Departamento Ejecutivo, hayan sido sancionados por error”.
La simple palabra “reconsiderado”, puso en tela de juicio el proyecto de la oposición y, ante la posibilidad de que esto generara un inconveniente legal, los ediles se reunieron por la tarde del viernes para conocer antecedentes y posibles posturas al respecto.
La realidad es que la reunión de la Comisión de Legislación sólo sirvió para que cada uno volviera a expresar lo que ya había dicho días antes y se mantuvieran las diferencias entre el oficialismo y gran parte de la oposición.
Como ha pasado durante gran parte del año con el Concejo, con ésta y la antigua composición, la demora, de la demora, de la demora, parecen ser parte del día a día y todo se termina transformando en una indefinición casi constante.
Allá por la mitad de los años 90, “Aterciopelados” tuvo su mayor hit con una pegadiza canción que decía, en una parte de su estribillo: “Que si vengo, que no voy… Que si estoy, que me pierdo”. Hoy, podría decirse que se parece mucho a una síntesis de lo que sucedió esta semana en el Concejo Deliberante. Veremos si entre mañana y el martes, los ediles lograr encontrar el rumbo y definir qué hacer con el proyecto opositor.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión