Vuelve a discutirse el uso de celulares en las escuelas
Algunas instituciones privadas no permitirán su uso en horario de clases. En los colegios secundarios públicos se implementa un nuevo programa
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La discusión sobre el uso de teléfonos celulares en el ámbito escolar volvió a instalarse en el distrito y este año tendrá definiciones concretas. La semana pasada se conoció la decisión del Complejo Educativo Italo-argentino (CEIA) de que los alumnos no utilicen teléfonos durante las clases, medida que luego comenzó a replicarse en algunas instituciones privadas confesionales.
Tras el anuncio del CEIA, algunos colegios privados católicos comunicaron a sus comunidades educativas que seguirán el mismo camino. Desde la Jefatura Regional de DIEGEP, a cargo de María de los Ángeles Rojas, se indicó que esa no era una decisión impulsada desde ese organismo, sino determinaciones adoptadas por cada institución.
En el ámbito público, en tanto, la estrategia tendrá otra impronta. Según explicó a Ecos Diarios la jefa distrital de Educación, Guillermina Calafatich, en los colegios secundarios estatales se pondrá en marcha el proyecto distrital “Reconectados”.
Reconexión
“Lo que hicimos a nivel distrital fue acordar que no se usen teléfonos en el aula, porque es una necesidad que surgió de los propios chicos a través del Parlamento Estudiantil y las reuniones que tuvimos con los centros de estudiantes. Ellos mismos plantearon la necesidad, entonces nosotros no lo tomamos como una prohibición, sino como un momento de reconectarnos desde otro lugar”, señaló.
Calafatich aclaró que no se trata de impedir que los estudiantes concurran con el dispositivo: “El celular sí se puede llevar a la escuela porque las familias necesitan, por una cuestión de cuidado, saber qué es lo que pasa en el trayecto entre su casa y la escuela. Lo único que pedimos es que el celular se apague y, cuando hay una actividad pedagógica planificada que así lo requiere, el celular se usa”.
La funcionaria subrayó que el proyecto apunta a construir acuerdos y no a imponer sanciones unilaterales. “Necesitamos que las familias nos acompañen en esta decisión para después trabajarlo con los propios chicos de secundaria en cada una de las aulas. Las normas y qué pasa si se transgrede la norma tiene que salir de las voces de los estudiantes, porque ellos mismos son los que van a poder decir cuándo sí y cuándo no. Pero la mirada del adulto y del cuidado tiene que estar. Por eso el proyecto distrital se llama ‘Reconectarnos’”.
En esa línea, sostuvo que la tecnología no es el enemigo, pero sí requiere aprendizaje y límites. “La inteligencia artificial es una realidad bien utilizada. Nosotros tenemos que enseñar también a convivir con la conexión digital y la construcción de ciudadanía. Los chicos tienen que aprender a usar los dispositivos. Esto tiene que ver con poder evitar los conflictos y no estar mirando un celular en un recreo, perdiéndose la oportunidad de estar charlando con alguien, de jugar al truco o a la generala e interactuar a través de la mirada, de los gestos y de la palabra. El celular hace que nos encapsulemos y no nos permitimos conocer al otro desde otro lugar”.
También planteó que el compromiso debe ser compartido por los adultos. “Los adultos somos referentes; si los chicos no pueden tener el celular, los docentes tampoco podemos tenerlo”.
El proyecto “Reconectados” abarcará todo el partido de Necochea: Quequén, La Dulce, Juan N. Fernández, Claraz, Santamarina y Energía.
Nueva estrategia
Desde el sector privado, la directora del CEIA, Pamela García Laborde, explicó en Ecos Radio los fundamentos de la decisión adoptada por esa institución.
“Hace varios años ya que venimos analizando esta situación en función de que vamos viendo cómo afecta el uso de celulares en los adolescentes y hemos hecho otras estrategias como, por ejemplo, que esté en silencio en la mochila o el año pasado probamos con una caja durante la hora de clase y lo podían usar en los recreos, pero notamos que estas estrategias no tenían muy buenos resultados o tenían resultados a medias”, expresó.
Recordó además la visita de la doctora Lana Marcos, quien brindó conferencias sobre el uso de pantallas y su impacto en niños y adolescentes. “Nos brindó muchísima información científica sobre el tema y el impacto que nosotros veníamos viendo, tanto en nuestra institución como en la sociedad en general”, indicó.
Según detalló, esos estudios advertían sobre “un aumento significativo en trastornos de ansiedad, depresión, bullying, ciberacoso, neuropatías, entre otras tantas vinculadas al factor emocional en los adolescentes”.
En el plano pedagógico, sostuvo que “la distracción que produce el uso de celular afecta significativamente el aprendizaje y de esta manera, retirar el celular nos permite volver a las cuestiones básicas pedagógicas que es la lectura en formato papel”.
Entregar la billetera
Más allá de las cuestiones pedagógicas, Ecos Diarios supo extraoficialmente que algunos directivos de escuelas están preocupados también por el uso que algunos adolescentes realizan de los dispositivos en horario escolar.
Algunas de las preocupaciones en este sentido son las apuestas online, el acoso a otros alumnos y las fotos indebidas.
Mientras tanto, una de las preocupaciones de los estudiantes que serán afectados por estas medidas se refieren a cuestiones básicas pero no menores, como el hecho de que no podrán utilizar billeteras digitales para comprar en el quiosco de la escuela porque el teléfono no estará a su disposición.
Este último punto puede tener connotaciones impensadas, teniendo en cuenta que en la actualidad un teléfono no es solo un dispositivo para navegar internet y comunicarse, también es una billetera y a nadie se le ocurriría pedirle a alguien que entrega la billetera antes de entrar en la escuela.
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