Vigilancia para luchar contra el abigeato y el robo de autos
El Centro de Monitoreo cuenta con puntos de vigilancia en la zona rural y apunta a mejorar el control del tráfico de vehículo robados en la región
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JUAN JOSE FLORES | Redacción
Hace tiempo el Centro de Monitoreo de la Municipalidad dejó de ser una herramienta destinada exclusivamente a observar lo que ocurre en las calles de la ciudad.
Con más de 220 cámaras y lectoras de dominio, una red conectada por fibra óptica y operadores que trabajan las 24 horas, el sistema sigue creciendo y se adapta al escenario delictivo.
Por estos días el robo de ganado en distintos puntos del distrito y el tráfico de vehículos sustraídos en la zona obligan a pensar en estrategias de prevención y en ese ámbito el centro de monitoreo es clave.
La intención es contar con una herramienta que permita reaccionar rápidamente ante vehículos sospechosos o posibles casos de abigeato, articulando con la Patrulla Rural, la Policía y Seguridad Vial.
“Estamos trabajando fuertemente con el sector rural”, afirmó el subsecretario de Prevención y Monitoreo, Ángel Vázquez.
La incorporación de nuevos puntos se define de acuerdo con las necesidades que surgen en distintos lugares del distrito.
“Si sufrimos la sustracción de un automotor y vemos que se utiliza una ruta donde no tenemos el sistema de fibra óptica activado, identificamos la necesidad de colocar un punto de monitoreo”, explicó Vázquez.
Y en ese sentido, el funcionario destacó el convenio firmado entre el intendente Arturo Rojas y el jefe comunal de Lobería para ampliar el control mediante el sistema de seguridad vial de ese distrito.
Para ello, se proyecta trasladar la sede del Vial Quequén desde su actual ubicación, ya dentro de la ciudad, hacia el acceso a Arenas Verdes, sobre la ruta 88, para un mejor control de la circulación de vehículos en un lugar estratégico.
En expansión
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En la ciudad, con una red de 220 cámaras conectadas por fibra óptica y operadores que trabajan las 24 horas, el sistema interviene en la prevención del delito, pero también en accidentes de tránsito, emergencias de salud, incendios y situaciones vinculadas con la convivencia vecinal.
El crecimiento del sistema está previsto para los próximos años, con el objetivo de superar paulatinamente las 300 cámaras. Pero no se limita a la ciudad.
En las localidades del interior del distrito, comenzará a funcionar un sistema diferente al utilizado en Necochea y Quequén. Las cámaras transmitirán mediante radiofrecuencia hacia los destacamentos y subcomisarías, sin necesidad de utilizar fibra óptica.
En La Dulce ya se instaló una pantalla que permitirá recibir las imágenes directamente en el ámbito policial. De esta manera, se busca garantizar la continuidad del monitoreo durante los fines de semana, cuando las delegaciones municipales reducen su actividad.
Además, en la actualidad, ya existen cámaras transmitiendo en directo en el kilómetro 31 de la Ruta 228 y se trabaja para sumar tres o cuatro puntos más en los kilómetros 25 y 11.
Según explicó el funcionario, la tarea de esta compleja red de vigilancia permitió advertir que en los últimos hechos de mayor gravedad los vehículos involucrados tuvieron como vía de salida la Ruta 88.
Antes que ocurra
Vázquez, destacó que una de las funciones más importantes del área de monitoreo es precisamente aquella que muchas veces no llega a convertirse en una estadística: evitar que el delito ocurra.
“Hay un aspecto de nuestro trabajo diario que muchas veces no se traduce en resultados, en números ni en nada, y es la prevención activa”, explicó.
Durante la noche, los operadores pueden detectar movimientos sospechosos y advertir la presencia de personas que recorren viviendas o intentan manipular puertas y picaportes.
La intervención de un móvil policial o de prevención puede terminar entonces con una identificación, sin que llegue a concretarse un robo o un hurto.
En los hechos que involucran vehículos, el seguimiento de las imágenes permite reconstruir recorridos y establecer características de los automotores. A esto se suma la colaboración de vecinos que aportan filmaciones de sus propias cámaras.
“Nos sirven muchísimo las cámaras de los vecinos, cuyas filmaciones nos hacen llegar y nos permiten enlazar con el sistema que tenemos”, señaló Vázquez.
De esta manera, una secuencia de imágenes puede permitir determinar el color y las características de un vehículo y, si éste pasó por una lectora de dominio, obtener información que contribuya a establecer su recorrido.
Una central, distintas emergencias
La tarea del Centro de Monitoreo también se amplió con la implementación del sistema de multiagencia, que permite coordinar y derivar recursos ante diferentes tipos de emergencias.
Las cámaras pueden aportar información para determinar la gravedad de un accidente y, a partir de esa evaluación, solicitar una ambulancia, un móvil de tránsito, bomberos o personal de Defensa Civil.
“Si vemos a través del monitoreo que un accidente fue grave, ya alertamos y comisionamos la ambulancia de inmediato”, explicó Vázquez, quien remarcó que el sistema también permite evitar el envío innecesario de recursos cuando se trata de un choque de menor magnitud.
A la vigilancia se suma el trabajo vinculado con requerimientos judiciales y policiales. Cuando los operadores observan una situación que puede constituir un delito, se activa el circuito correspondiente para dar intervención a la Policía o a la Fiscalía.///
Mejorar la convivencia
La red también se nutre de cámaras particulares. El Centro de Monitoreo cuenta con un software que permite integrar equipos de diferentes marcas y recibir imágenes de vecinos que deciden incorporar sus dispositivos al sistema.
Además de aportar información ante hechos delictivos, Vázquez destacó que estas herramientas tuvieron un efecto sobre algunos problemas de convivencia.
“Hemos comprobado que en zonas donde teníamos inconvenientes con vecinos que no se adecuaban a la buena convivencia, la sola instalación de una cámara de seguridad hizo que bajaran los decibeles”, afirmó.
Algo similar ocurrió con los puntos utilizados para arrojar residuos en lugares prohibidos. Las cámaras permitieron detectar infracciones y actuar sobre quienes arrojaban basura, incluso utilizando posteriormente algunas imágenes para generar conciencia.
El resultado, según el funcionario, pudo observarse en aquellos sectores que durante un tiempo se habían transformado en basurales y que actualmente se encuentran limpios.///
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