Viernes 29 de marzo de 1996
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Fracasaba el intento del PJ por desafectar la tasa a la hectárea
La oposición había autorizado a que Municoy utilizara fondos afectados, menos las tasas vial y de servicios sanitarios
El oficialismo había fracasado en su intento por desafectar las cuentas de Tasa a la Hectárea y por Servicios Sanitarios, pese a lo cual había logrado que un buen número de partidas —con otras denominaciones y en idéntico régimen— pudieran ser manejadas en forma “contable”, disponiendo diariamente de su movimiento.
De esta manera, la Municipalidad de Necochea veía reducido el importante descubierto bancario que se encontraba vigente desde hacía meses en el Banco Provincia, devengando el respectivo interés.
La oposición política en el HCD había aprobado la desafectación de las cuentas Fondo de Turismo, Fondo de Salud, Cuenta Especial para Sueldos, Patrullas Bonaerenses y Fondo de Capitalización de la Obra Pública.
Pese a ello, había dejado constancia de que el Fondo de Turismo, Patrullas Bonaerenses y el Fondo de Obra Pública, “tanto en ingresos como en egresos, serían afectados como cuentas especiales ‘contables’ en el nuevo presupuesto por programas”. Esto significaba la cobertura de los gastos que demandaba el servicio, y que el excedente pudiera ser utilizado.
Paralelamente, se había autorizado al Departamento Ejecutivo a devolver los fondos desafectados el año anterior a las Tasas a la Hectárea y Obras Sanitarias, y al Fondo Educacional Universitario.
En aquella ocasión, el HCD había permitido al DE utilizar estos recursos para el pago de salarios. El plazo de devolución se extendería hasta diciembre de ese año.
La solicitud de desafectación de varias cuentas municipales había sido abordada en sesión extraordinaria del cuerpo edilicio. Contando con los votos contrarios de la Agrupación Comunal Transformadora, la Unión Cívica Radical y del FrePaSo, el oficialismo no había podido imponer su proyecto de “unidad de caja”.
El radical Jorge De Peling había expresado que “contribuíamos —con esta decisión— al pedido del Departamento Ejecutivo de unidad de caja” y había agregado que el plazo de devolución de fondos, fijado para diciembre de 1996, “no era una fecha inflexible”.
Anticipó que, de observarse una buena conducta del oficialismo en el transcurso de los meses siguientes, la oposición estaría en condiciones de revisar su postura sobre la afectación de la Tasa a la Hectárea en el ejercicio venidero.
El peronista Héctor Llarías había señalado que “no veía flexibilización” e informó que la suma de las cuentas afectadas era de 400.000 pesos, con un descubierto bancario de 200.000 pesos, situación que generaba un costo financiero mensual al municipio.
Anunció que el Departamento Ejecutivo tendría problemas para “devolver el dinero gastado en la administración anterior. No se podía hacer cargo de estas cuentas” y agregó que “no queríamos beneficiar a ningún sector”.
Venta de obleas
El Consejo de Seguridad de Necochea sería el ámbito en el que las autoridades municipales y policiales brindarían las explicaciones sobre la “irregular” venta de obleas que se había venido realizando en las rutas de acceso a Quequén.
La tarea estaba a cargo, según lo observado, de un policía y un civil, quienes detenían a los conductores para “venderles” obleas, aparentando el desarrollo de un operativo de control de tránsito. La recaudación de lo obtenido se destinaría a la Policía de Quequén.
Vinculado a este tema, el Concejo Deliberante de Necochea había convocado al Consejo de Seguridad para explicar la situación. La citación —cuya fecha no estaba definida— se había producido en el marco del tratamiento, en sesión extraordinaria, de un pedido de informes aprobado por unanimidad, para que el intendente Municoy precisara “qué motivos impulsaron al Departamento Ejecutivo a contratar vigilancia policial en la administración central y en el Hospital Municipal Emilio Ferreyra”.
El expediente, presentado por el bloque de la Unión Cívica Radical, requería que se estableciera, además, “qué costo tenía esta vigilancia y de qué partida salían los fondos”.
Ensanche ruta 227
El ensanche y la repavimentación de la ruta 227 serían solicitados al ministro de Obras y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, escribano Hugo David Toledo, teniendo en cuenta las peligrosas condiciones que caracterizaban a esa cinta asfáltica.
El pedido sería trasladado conjuntamente por los intendentes de Necochea, doctor Julio Miguel Municoy, y de Lobería, Ricardo Jano, quienes concurrirían acompañados por dirigentes de entidades de la producción e intermedias.
En la oportunidad se le haría entrega al funcionario de una nota conteniendo los motivos del planteo, así como se adjuntarían las adhesiones que respaldaban la necesidad de encarar la postergada obra.
El tema había sido analizado durante una reunión convocada por la filial local de la Federación Agraria Argentina y que se había desarrollado en dependencias de la Cooperativa de Agricultores Federados.
Además del intendente Jano, habían estado presentes el director de Obras Públicas de la Municipalidad local, Roberto Jócano; el titular del Distrito XII de Vialidad Provincial, agrimensor Ernesto Silvestri; concejales, productores, transportistas y delegados de la Cámara Comercial e Industrial, entre otros.///
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