Viernes 29 de diciembre de 1995
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La comuna arremetía contra la empresa concesionaria
El subsecretario de Hacienda se había negado a atender al gerente de la empresa recolectora de residuos y luego el DE había decidido incautar preventivamente los bienes de la firma. Desmesurada posición municipal, que además había provocado una exagerada intervención policial.
La negativa a recibir y dialogar con el gerente de la empresa recolectora de residuos, por parte del subsecretario de Hacienda, doctor Carlos Veiga, había determinado que la Municipalidad dispusiera, por decreto, la incautación preventiva de los bienes de la firma, ante la presunción de que se interrumpiría la prestación del servicio, el que se cumplía con normalidad.
Al respecto, el gerente de la empresa Farfallini, José De Luciano, había señalado que "se seguirá prestando el servicio. Nunca se pensó en dejar de brindarlo, ni antes ni después de este acontecimiento".
La intempestiva decisión comunal había dado lugar a una exagerada presencia policial en la sede de Farfallini y se había producido a partir del disgusto expresado por De Luciano, ante la negativa de Veiga a recibirlo en audiencia. De Luciano iba a manifestar la necesidad de la empresa de hacer frente al pago de compromisos por la moratoria de la DGI, de ANSES y del IVA, por un monto de 6.950 pesos.
Se desconocían los motivos por los cuales Veiga se había negado a conversar con De Luciano.
De acuerdo a los números que manejaba Farfallini, la Municipalidad de Necochea le estaría debiendo más de 1.750.000 pesos. Este monto era discutido por la comuna y se estimaba que la deuda sería atendida a través de los bonos de consolidación de deudas municipales.
Según había indicado De Luciano a Ecos Diarios, "intenté hablar con Veiga y me mandó a decir que no quería. El motivo era solicitar y lograr una partida de 6.950 pesos porque el plazo de vencimiento de dichos compromisos finalizaba".
La actitud del subsecretario de Hacienda había recibido críticas incluso de algunos miembros del equipo municipal.
"No me quiso atender", había agregado, tras lo cual había resaltado que la empresa Farfallini no hablaría más con este funcionario. Dio cuenta que "le dije que no iba a salir a trabajar. El concepto vertido, en un momento de tensión y de discusión, no comprendía el servicio, porque lo que dejábamos de realizar era el levantamiento de entre 4 y 5 veces por día que se realiza con los contenedores. Por contrato, está fijado una sola vez por jornada y esto es lo que se hará".
Producto de este cruce de palabras, el intendente Julio Municoy había presidido una reunión de su equipo de gobierno al mediodía, y poco antes de las 14 había firmado el decreto de incautación, con el objetivo de "asegurar la continuidad del servicio".
De inmediato, personal policial y funcionarios se habían constituido en la sede de la empresa, en un desmesurado operativo que había incluido cuatro móviles policiales y un importante número de uniformados, encabezados por el subcomisario Julio Guzmán, titular de la Subcomisaría de la villa balnearia, en un despliegue que había llamado la atención de los residentes del sector.
Problema provisión de agua
"El servicio de provisión de agua potable está casi en emergencia", había admitido el secretario de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad de Necochea, arquitecto Miguel Ángel Bayón, al referirse a la situación que presentaba el servicio en los últimos días, a partir de la importante demanda que planteaba la población, motivada por las altas temperaturas.
La opinión del funcionario comunal había estado estrechamente vinculada a los innumerables problemas que venían denunciando vecinos de diferentes puntos de la ciudad, en especial de los barrios periféricos y de un amplio radio del barrio Capuchinos, donde la baja presión resultaba notoria y la carencia del fluido había sido comprobada por las autoridades.
Los comentarios vecinales daban cuenta de que "no tenemos agua y la carencia del servicio nos ha cambiado la vida". .
Amistoso Estación – Olimpo
Los amantes del fútbol tenían la oportunidad de vivir uno de los hechos más importantes de la historia deportiva local, cuando por la noche en el campo de Rivadavia, se iban a enfrentar en carácter amistoso los conjuntos de Estación Quequén y Olimpo de Bahía Blanca, con la mayoría de los protagonistas de aquella memorable final del 5 de junio de 1988, que había catapultado al verdiblanco al Nacional “B”.
El encuentro se realizaba a beneficio de la Asociación para la Lucha contra la Leucemia Infantil y de Adultos (APLIA), con una entrada de 3 pesos, y permitía a los espectadores ver en acción a numerosos valores retirados recientemente del fútbol y a otros aún en actividad.
Por el conjunto albiverde, que había sido dirigido por Oreste “Quito” Ortiz, jugaban Javier Erasun (actualmente en Mataderos), Guillermo Dindart (jugando en Villa Mitre de Bahía Blanca), Fabián Mainardi (en Los Andes), Carlos Pérez (inactivo), Carlos Beguiristain (inactivo), Mario Márquez (quien había jugado últimamente en Del Valle), Sergio Mainardi (quien había actuado en Boca de Tres Arroyos), Hugo Molina (inactivo), Ricardo Guerrero (inactivo), Pablo Dialeva (inactivo), Luis “Paco” Sánchez (actualmente en Villa Mitre) y Gustavo Portugal (Mataderos).
Por el equipo bahiense ingresaban al campo de juego Alfredo Torres, Daniel Ronco, Manuel Cheiles, Raúl “Ruso” Schmidt y Ramón Palacio, entre otros.
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