Viernes 10 de mayo de 1996
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/treinta.webp)
Trabajadores del transporte exigían control estricto de remises
Colectiveros y taxistas habían protestado con una caravana por las calles de la ciudad. Luego se habían dirigido hacia el Concejo
Con una ruidosa caravana, las empresas concesionarias del transporte habían protestado por calles céntricas de Necochea por la “crítica situación” que presentaba la actividad, reclamando el estricto cumplimiento de las normas que regulaban la actividad de los remises.
La marcha, denominada “Caravana de protesta”, se había iniciado en la cabecera de la Compañía de Transportes Necochea, frente al Cementerio, y había recorrido con luces encendidas y tocando bocinas las avenidas 98 y 59, finalizando frente a la Municipalidad.
Representantes de las compañías de micros y taxistas habían entregado un documento en el Concejo Deliberante, dando a conocer su manifiesta disconformidad por lo que habían considerado como “irregular actuación de la mayoría de los remises”. En la entrevista con los ediles, de la que había participado casi un centenar de trabajadores del volante, la calle 56 había quedado cortada al tránsito.
“La renta que antes se había dividido entre dos prestadores, ahora no sólo se había distribuido entre tres, sino que la misma había sufrido una gran merma”, se había señalado en la nota, en la que se había criticado la labor de control por parte del Departamento Ejecutivo. Se había indicado que estaban en regla sólo cinco de las veintisiete agencias de remises, cuyo parque automotor superaba las 270 unidades.
“Nos habían dejado en la encrucijada de tener que entrar en una guerra sin cuartel entre falsos enemigos y pelearse por los clientes para conseguir llevarlos primero, o violar la ley como lo hacían otros, que quizás no podían cumplirla; o dejar de hacer servicios sociales para producir un caos o manifestar nuestro descontento”, se había sostenido.
El documento informaba que los micros y los taxis habían sido siempre “servicios regulados, con tarifas fijadas por la autoridad municipal, con recorridos y paradas predeterminadas, con condicionamientos específicos como bajada de bandera, precio por kilómetro en los taxis, y boletos diferenciales como obreros, escolares y jubilados en los micros”.
Esto había determinado “una convivencia y un desarrollo armónico y paralelo con el de una ciudad en crecimiento”. Remarcaba que en la actualidad se contaba con 160 taxis y con 7 líneas de micros.
Se hacía referencia a que en 1993 se había dictado una ordenanza referida al servicio de remises, el que “no debía ser competitivo con el taxi, sino, por el contrario, complementario”.
“Aquí había comenzado la otra historia, la historia de la crisis del servicio público de taxis y micros”, se había puntualizado, y se había añadido que “movidos por una fuerte recesión y una mayor desocupación, acompañados por una mayor impunidad, se habían habilitado en forma indiscriminada 27 remiseras”, violándose posteriormente sus cláusulas.
Médicos: Quejas ante el Concejo
La Asociación de Profesionales del Hospital Municipal Emilio Ferreyra de Necochea había dado a conocer su preocupación en el Concejo Deliberante ante el tratamiento recibido por dos médicos de parte del Departamento Ejecutivo.
Uno de los profesionales había sido dejado cesante en los últimos días, mientras el restante se encontraba frente a un sumario administrativo iniciado en noviembre del año anterior.
La delegación que había concurrido a dialogar con los ediles había estado encabezada por el presidente de la Asociación, doctor Carlos Gallego, e integrada por los doctores Ricardo Peñalva, Eleazar Seiler y Vilma Parodi.
Vista la situación, los concejales convocarían al secretario de Política Social, doctor Juan Ruiz, y a los médicos involucrados para intentar encontrar una solución a ambos conflictos. Peñalva había expresado que “se lastimaba la relación y la dignidad profesional”, al referirse a la sanción recibida por la cirujana plástica Miriam Torres, a la que había calificado de “burda”.
Había explicado que la profesional venía prestando servicios en el hospital en forma “ad honorem” y que, convocada por un médico de guardia un día domingo para atender a un quemado que había ingresado doce horas antes, no había concurrido por problemas personales.
Había puntualizado que el médico de guardia había dado cuenta de su ausencia en la historia clínica y que por este motivo “la profesional había sido dada de baja”, sin que se le hubiese permitido tener “derecho a defensa”.
Cambios en Mataderos
El retorno a la titularidad del golero José Luis Ducca y del defensor-volante Luis Del Negro, ambos recuperados de sus lesiones, y del zaguero Fernando Lastra y el mediocampista Javier Villanueva, quienes habían cumplido con la suspensión, habían sido cuatro de las variantes que ofrecería el conjunto de Mataderos para enfrentar a Cipolletti de Río Negro, por la cuarta fecha del hexagonal zona “1”.
En el encuentro de la víspera, el equipo titular había formado con Ducca en la valla, Roberto Clérico marcando punta derecha, Sergio Portugal, Fernando Lastra y Rodolfo Salto en la defensa; Luis Del Negro en el medio por derecha, ocupando la plaza que dejaba el suspendido Jorge Racich, Gustavo Arnedo, Javier Villanueva y Arturo Cantón en el mediocampo, y Héctor Oliva y Diego Fernández en el ataque.
El rendimiento del equipo había satisfecho plenamente a Portugal, quien definiría la alineación tras la práctica que se realizaría en horas del mediodía en el estadio “Panamericano”.
En el banco de suplentes podrían haber estado Rodolfo Lucifora, Pablo Villarreal, Mauro Del Valle, Javier Fraile y Fabián Durán.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión