Vecinos denuncian olor cloacal en la ribera del río Quequén
Es en la zona de avenida Jesuita Cardiel, entre las calles 32 y 34
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Vecinos del sector de avenida Jesuita Cardiel y la zona comprendida entre las calles 32 y 34, en la ribera del río Quequén, volvieron a manifestar su preocupación por la presencia persistente de olores nauseabundos, que describen como similares a cloaca y que, aseguran, se intensifican especialmente durante la tarde.
Según relatan quienes viven y transitan habitualmente la zona, el problema no es nuevo, pero en los últimos días la situación se agravó, volviéndose prácticamente imposible permanecer en el lugar.
“Por lo general es a la tarde que se siente un olor espantoso, de cloaca o no sé de qué. Hay días que se pone insoportable”, expresó una vecina del barrio, quien aseguró que el problema se repite desde hace años. “El año pasado pasó, el anteaño también. Supuestamente hay un desagüe pluvial, pero el olor es terrible”, agregó.
La mujer explicó que en alguna oportunidad realizaron reclamos, aunque el procedimiento termina siendo poco efectivo: “Te dicen que hay que avisar justo cuando está el olor, y no siempre se puede. Entonces pasa el momento y nadie viene”.
“Cada cinco o seis días vuelve el olor”
Otro vecino del sector coincidió en que la situación es reiterada y cíclica. “Cada tanto, cada cinco o seis días, siempre hay olor. Sale de un caño que está ahí arriba. Cuando se tapa o no anda el motor, empieza el olor”, detalló señalando la zona del desagüe.
Consultado sobre si el problema fue denunciado formalmente, fue contundente: “No, acá nadie hace reclamos. Cada tanto vienen, miran y se van”. Según su experiencia, la situación se repite sin soluciones de fondo. “Pasa siempre eso”, resumió.
El vecino también indicó que el olor se intensifica con determinadas condiciones climáticas: “Más que nada a la tardecita. Con viento norte o este, el olor viene todo para este lado”. Incluso, aseguró que el problema no se limita al espacio público: “A veces estoy sentado en la cocina y el olor lo siento adentro de casa”.
Calidad de vida
Ambos testimonios coinciden en un punto clave: no se puede convivir con esta situación. “¿Se puede vivir con este olor? No, ni hablar”, afirmó uno de los vecinos, visiblemente molesto.
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Para quienes viven en la zona, el origen estaría vinculado a pozos o desagües que se saturan, generando emanaciones constantes sin un mantenimiento adecuado. “Para mí el pozo se llena y ahí empieza el olor”, señaló uno de los entrevistados.
La falta de respuestas concretas por parte de las autoridades también aparece como un factor de desánimo. “La gente que viene a mirar ya sabe que hay olor. Se tienen que arreglar ellos”, expresó, y agregó con resignación: “Si vas a la Municipalidad, tampoco te dan mucha bolilla”.
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