Una atractiva propuesta para los niños y los adultos
El Museo de Fauna Regional, que funciona en la Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén, ofrece la posibilidad de aprender jugando en estas vacaciones de invierno
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El esqueleto de una orca de dimensiones imponentes, tortugas marinas, aves, peces, invertebrados y hasta la historia del mitológico "Joselito" forman parte del recorrido por el Museo de Fauna Regional de Puerto Quequén. En estas vacaciones de invierno, las visitas guiadas, los espacios interactivos y los talleres invitan a niños y adultos a descubrir, de manera entretenida, la riqueza de la fauna marina de la región y a vivir una experiencia para aprender en familia.
De ello habló Karina Arias, profesional del Conicet, que cumple funciones en la Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén, donde funciona dicho museo, en la pintoresca casona ubicada en la Avenida Almirante Brown y calle 520, a pocos metros del Monumento a los Caídos y Combatientes de la Guerra de Malvinas.
- ¿Qué podemos observar en el Museo de Fauna Regional?
- En este museo podemos encontrar un montón de actividades para disfrutar en las vacaciones con la familia. Se puede recorrer y encontrar un museo de fauna marina, de animales que habitan acá en la zona o que han sido encontrado varados.
Los tenemos distribuidos por salas. Tenemos la sala de aves marinas, de peces invertebrados, una sala de inmersión en donde podemos ver las distintas corrientes marinas. Está la sala de mamíferos marinos. Por último, hay una sala nueva que se inauguró el año pasado, que es la de reptiles marinos.
- En ella se observan diversas tortugas marinas…
- Tenemos tres especies de tortugas que en la época de verano y parte del otoño vienen a alimentarse a nuestras costas. Podemos ver las tres especies. Y también unir ello a un mito que hay en esta ciudad, que es “Joselito”.
Se escucha un audio, que contiene el relato de pescadores contando de qué manera pudieron ver a ese supuesto monstruo marino, al que llamaron “Joselito”.
- ¿Hay algo previsto para que realicen los niños?
- Hay varias actividades. Una es el recorrido por todas las salas para conocer a todos estos animales, ver cómo se conservan, saber sus características. En cuanto a los chicos, específicamente, contamos con una sala que se llama “Prohibido no tocar”, en donde pueden realizar distintas actividades. proyectar su propio fondo marino, armar rompecabezas o un esqueleto de delfín, por ejemplo. También pueden dibujar o pintar.
Además, se brinda un taller, de martes a domingo a la hora 14. Es de paleocartón. A través de ello aprenden a ser paleontólogos.
- ¿De qué manera lo hacen?
- Este taller lo está brindando una licenciada de que viene de Buenos Aires, que trabaja en la parte de museología. Trae una actividad para los chicos, que consiste en mostrarles cómo preparar una mochila para paleontólogo y armar un cráneo de giganotosaurios, que es uno de los dinosaurios más grandes encontrados en Argentina.
- Puede decirse que tienen la posibilidad de aprender jugando.
- Aprender jugando, exactamente. Y disfrutando también en familia. Pueden armar el cráneo del giganotosaurio, conocer acerca de sus actividades, ver un video y posteriormente plasmarlo con un dibujo o de otra manera grafica. Y eso lo dejan pegado en una pizarra de la Estación Hidrobiológica.
- ¿Esto es algo previsto especialmente para estas vacaciones?
- Sí, es para estas vacaciones de invierno. Más allá del taller que se brinda de martes a domingo a las 14, en el museo pueden hacerse visitas guiadas, cuya duración es de aproximadamente 40 minutos, en los que se brinda explicación sobre todo lo que contienen las diversas salas. Esas visitas guiadas se hacen a las 11, 12, 13 y 14.
También se ofrecen diversos QR, a través de los cuales se puede acceder al contenido de lo que se relata en la visita guiada. Y también se cuenta con un texto, una especie de autoguía, con las descripciones de lo que hay en el museo.
- Es muy llamativo un enorme esqueleto que se observa en una de las salas ¿A qué especie pertenece?
- Es el esqueleto de una orca macho. En 1997 vararon dos orcas en la costa de Quequén, un marcho y una hembra. En su momento se las enterró para poder recuperar el esqueleto años después. Así ocurrió, a través de un proyecto que se concretó con alumnos de la Escuela N° 3, en el que los chicos fueron los actores del trabajo. Se desenterraron los huesos, se limpiaron, se acondicionaron y con ellos se armó este esqueleto que hoy se exhibe en el interior del museo.
- ¿Qué le dirías a un adulto que piense en traer a sus hijos al museo respecto de lo atractivo que puede ser para ellos?
- Les diría que es un lugar muy lindo para venir a conocer y aprender. Es muy interesante conocer nuestra fauna marina. Desde aves que frecuentan las playas, hasta tortugas marinas.
Si bien es una linda propuesta para vacaciones de invierno, también se puede venir a visitar y disfrutar del museo durante el resto del año. El costo de la entrada para mayores de seis años es de 4000 pesos.
Un espacio con historia
La Estación Hidrobiológica, ubicada en la Avenida Almirante Brown y calle 520, funciona en lo que fue una casona de madera, traída de los Países Bajos por la empresa que construyó Puerto Quequén.
Cuando la empresa culminó su tarea, en 1921, la pintoresca edificación, armada en una parte elevada, a metros del puerto, quedó abandonada.
En 1926 fue adquirida por la Inspección General de Puertos. Y a instancias del profesor Martín Doello-Jurado, fue cedida al Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” para instalar una Estación de Biología Marina que complementara los trabajos que se realizaban en el museo porteño.
Doello-Jurado fue un destacado biólogo, paleontólogo y oceanógrafo oriundo de Entre Rios, que durante sus visitas a Necochea había observado tanto las obras de Puerto Quequén como la casona allí existente. De allí que la solicitara.
Dirigió el Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”. Y fue él quien creó esta primera Estación de Biología Marina de la Argentina, en Quequén. La que hoy es conocida como Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén (EHPQ). Es un instituto de investigación y museo al mismo tiempo.
Se lo creó con el fin de fomentar las investigaciones científicas del ecosistema marino, como así también para divulgar la fauna regional, principalmente marina, y colaborar en la formación de recursos humanos especializados en ciencias del mar.
La EHPQ inició sus actividades el 5 de enero de 1926. Pero recién en 1938 la casona le fue entregada en forma definitiva. Martín Doello-Jurado pretendía que existiera una institución en la costa bonaerense que permitiera realizar estudios sistemáticos de moluscos y peces.
Muchos años después se comenzó a construir otro edificio, sobre la calle 502, pero quedó inconcluso. Sólo se levantaron columnas y vigas de hormigón armado. La estructura aún persiste.
La Estación Hidrobiológica de Quequén tuvo como director, también, al reconocido biólogo Enrique Balech, quien se destacó por sus estudios sobre las llamadas mareas rojas. Por razones políticas fue desplazado en 1947. Retornó en 1959 y se retiró en 1982.
La anfitriona
Karina Arias integra la Carrera del Personal de Apoyo (CPA) del CONICET y desarrolla sus tareas en la Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén, dependiente del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.
Participa en actividades vinculadas con la conservación y el estudio de la fauna marina, el mantenimiento de las colecciones biológicas y la divulgación científica a través del Museo de Fauna Regional.
En los últimos años ha tenido un rol activo en la organización de propuestas educativas y visitas guiadas destinadas a acercar el conocimiento del ecosistema marino a la comunidad. En 2024 fue promovida a la categoría de Profesional Adjunto del CONICET.
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