Un marplatense fundó el viñedo más austral del mundo
Sergio Rodríguez, propietario del emprendimiento familiar "Viñas del Nant y Fall" de la localidad chubutense de Trevelin cuenta sobre la historia de su proyecto vinicultor y el desafío de mudarse a la Patagonia.
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Un viaje de vacaciones se transformó en un proyecto de vida y en una experiencia productiva inédita. Sergio Rodríguez, marplatense y uno de los responsables de Viñas del Nant y Fall, relató en LU9 Radio Mar del Plata cómo junto a su familia dejó la ciudad para instalarse en Trevelin, donde hoy lidera un emprendimiento vitivinícola y turístico que hizo historia al correr la frontera sur del vino a nivel mundial.
En diálogo con Maricel López, en el programa Tarde para armar, Rodríguez repasó el camino que comenzó a fines de 2009, cuando decidieron mudarse definitivamente a la Patagonia, y culminó con la primera vendimia de uva en Trevelin, un hecho que marcó un antes y un después para la región.
Un cambio de vida con raíces marplatenses
Rodríguez explicó que la elección de Trevelin surgió luego de reiterados viajes de vacaciones a la zona de Esquel y Trevelin, atraídos por la montaña, los bosques y los lagos. Aunque remarcó que Mar del Plata sigue siendo "un lugar paradisíaco y único en el mundo", señaló que en ese momento la Patagonia "tiró un poquito más" y los llevó a iniciar un nuevo proyecto de vida en 2010.
El cambio no fue total. Según contó, en Mar del Plata ya estaban vinculados al turismo y a la naturaleza, con el complejo de Cabañas Arehue, ubicado en el Bosque Peralta Ramos. En Trevelin, en tanto, se instalaron en una chacra de cuatro hectáreas, en zona rural y de frontera, camino al paso internacional Futaleufú.
La tradición familiar que dio origen al viñedo
Sin tener del todo definido el rumbo productivo, la familia decidió no repetir actividades tradicionales de la zona y apostó por continuar una tradición familiar: la vitivinicultura. Rodríguez recordó que su madre es italiana, oriunda del Friuli, región donde sus abuelos y bisabuelos tuvieron viñedos durante generaciones.
Esa herencia volvió a brotar en la Patagonia. En 2010 implantaron el primer cuadro de Pinot Noir, enfrentando el desafío de producir uvas en una latitud extrema. "Llegar a la primera vendimia nos costó mucho", reconoció, al referirse a las dificultades climáticas.
El esfuerzo dio frutos el 17 de abril de 2016, cuando lograron la primera vendimia de uva en la historia de Trevelin. Ese mismo año, la localidad tuvo su primera botella de vino y el emprendimiento quedó registrado como el viñedo más austral del mundo en ese momento.
Un hito para Chubut y el crecimiento del Valle de Trevelin
Rodríguez destacó que aquel hecho tuvo un fuerte impacto provincial. Para Chubut fue tan significativo que se propuso el 17 de abril como Día de la Producción Provincial. Con el paso de los años, el desarrollo se multiplicó: hoy el Valle de Trevelin cuenta con 17 viñedos, ocho bodegas y seis marcas comerciales, además de una Indicación Geográfica (IG) propia, paso previo a una denominación de origen.
El entrevistado subrayó que los vinos de la zona se destacan por su identidad marcada por el frío y que actualmente están posicionados "en el mejor nivel a nivel nacional y mundial".
Turismo, motorhomes y una propuesta innovadora
Además del vino, Viñas del Nant y Fall se convirtió en un polo turístico. Desde 2013, el emprendimiento ofrece servicios específicos para motorhomes, con infraestructura ambientalmente adecuada para abastecimiento y tratamiento de aguas, una propuesta pionera en la región.
Hoy el complejo cuenta con restaurante para 90 personas, almacén gourmet con productos chubutenses, cabañas, habitaciones, áreas de campamentismo, visitas guiadas y catas, consolidándose como un destino integral de enoturismo en Trevelin.
La adaptación, los afectos y el vínculo con Mar del Plata
Al recordar los primeros años en la Patagonia, Rodríguez aseguró que lo más difícil no fue el clima, sino dejar los afectos. "Costó alejarse de los amigos de toda la vida", admitió, aunque señaló que el formato de vida era similar al que llevaban en el Bosque Peralta Ramos.
Sobre Mar del Plata, afirmó que sigue siendo parte de su identidad. Dijo verla "más grande e imponente", destacó el crecimiento turístico, la gastronomía y la expansión de la zona sur, aunque también expresó preocupación por las desigualdades y necesidades en las periferias.
Incendios, angustia y compromiso con el territorio
Consultado por la situación de los incendios en la región cordillerana, Rodríguez expresó que se vive con angustia e impotencia, al ver cómo año tras año se pierde un patrimonio natural único. Sin embargo, remarcó que también genera una energía de lucha y compromiso para cambiar esa realidad.
"El éxito es animarse a transitar el camino"
En un tramo final cargado de emoción, Rodríguez reflexionó sobre el recorrido familiar y el legado de sus antepasados. Señaló que el orgullo pasa por haber continuado esa historia desde la humildad, el trabajo diario y el respeto por la tierra.
Afirmó que el proyecto nunca nació desde la ambición económica, sino desde la convicción, y dejó un mensaje que suele compartir con escuelas: "el éxito no es llegar a la meta, sino atreverse a transitar el camino".
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