Un cura decidió casar a una pareja trans, pero la Iglesia tomó drásticas medidas
La boda religiosa de una pareja trans en Corrientes fue anulada por el Arzobispado, que además inició un proceso disciplinario contra el sacerdote que la celebró.
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Una ceremonia religiosa celebrada en Corrientes desató una fuerte polémica dentro de la Iglesia Católica argentina y abrió un debate que trascendió lo religioso para instalarse en el plano social e institucional. Un sacerdote decidió casar bajo el rito católico a una pareja trans, pero días después el Arzobispado intervino, declaró nulo el matrimonio e inició un proceso disciplinario que podría derivar en sanciones canónicas.
El hecho ocurrió el 28 de enero en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, donde el fraile Fernando Luis Gómez ofició la boda entre Solange Agustina Ayala y Isaías Díaz Núñez, ambos personas trans que habían realizado el cambio registral de nombre y género conforme a la legislación argentina. Según relataron los protagonistas, atravesaron el proceso previo habitual para contraer matrimonio religioso y recibieron acompañamiento pastoral antes de la ceremonia.
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Una decisión pastoral que generó controversia
De acuerdo con el testimonio de la pareja, el sacerdote habría considerado que, desde un punto de vista biológico, se trataba de “un varón y una mujer”, condición que dentro del derecho canónico permite la celebración del sacramento del matrimonio. Bajo ese criterio, avanzó con la celebración religiosa, que incluso fue difundida en redes sociales y rápidamente tomó repercusión pública.
Las imágenes del casamiento provocaron reacciones inmediatas dentro de la estructura eclesiástica. El Arzobispado de Corrientes aclaró posteriormente que la ceremonia no contaba con la autorización correspondiente y sostuvo que no había recibido la documentación requerida para validar el proceso matrimonial según las normas canónicas.
La respuesta del Arzobispado: nulidad y posible sanción
Tras la difusión del caso, la Iglesia local anunció la apertura de una investigación formal para determinar responsabilidades. La autoridad eclesiástica informó que el matrimonio será declarado nulo por carecer de “validez canónica” y advirtió que el sacerdote podría enfrentar medidas disciplinarias.
Desde el Arzobispado señalaron que el matrimonio cristiano exige condiciones esenciales establecidas por el derecho canónico y que la omisión de esos requisitos puede “distorsionar el significado del sacramento” y generar confusión entre los fieles.
Un debate más amplio dentro de la Iglesia
El caso volvió a poner en discusión la situación de las personas trans dentro de la Iglesia Católica y los límites pastorales frente a nuevas realidades sociales. Aunque el papa Francisco ha impulsado gestos de mayor apertura hacia personas LGBTQ+, la doctrina católica mantiene que el matrimonio sacramental solo puede celebrarse entre un hombre y una mujer según su interpretación teológica tradicional.
La controversia también expuso tensiones internas entre criterios pastorales locales y la aplicación estricta del derecho canónico, además de reflejar el contraste entre la legislación argentina —que reconoce la identidad de género autopercibida— y las normas sacramentales de la Iglesia.
Mientras avanza la investigación eclesiástica, el episodio continúa generando debate tanto dentro de la comunidad religiosa como en la opinión pública, en un caso que se convirtió en uno de los más resonantes del año en la relación entre fe, identidad y derechos en Argentina.
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