“Trato de un ser un puente entre el Evangelio y la cultura actual”
Sostuvo la catequista Sandra Arleo, quien lleva el mensaje de Dios a “niños y adolescentes. Es la vocación que descubrí y que ha sido iluminada con la gracia del Señor”, acotó
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Mario Maruca
Redacción
“La misión de los catequistas, es una de las más importantes: irradiar la Fe y nos acercan más a Jesús”, expresa una frase que las personas encargadas de divulgar la Palabra de Dios, utilizan a menudo.
De esta forma, podríamos presentar a Sandra Arleo, quien lleva varios años en la labor de catequista y, al resaltar lo que para ella significa ese mensaje, afirmó: “Hablar de Dios a las personas, es para mí, ser puente entre el Evangelio y la cultura actual”.
Reconoció al mismo tiempo que “mi identidad no se limita a la transmisión de conocimientos académicos, sino que se define por la vocación que he descubierto en el tiempo y, que ha sido iluminada con la gracia de Dios”.
En ese sentido, añadió que “siento el llamado de Dios a comunicar su Buena Noticia, hablar de Dios a los jóvenes y de los jóvenes a Dios”.
Con verdadera vocación
Sandra Arleo narró durante la charla con Ecos Diarios que “nací en la ciudad de Tandil, pero siendo muy pequeña por razones laborales de mi padre, nos asentamos con la familia en un pueblo cercano, que se llama Barker” (en el partido de Benito Juárez).
Agregó que “crecí en ese lugar, me eduqué y viví unos cuantos años. Recuerdo que una vez que me confirmé, el sacerdote del lugar, en mi memoria, el padre franciscano Reginaldo, nos trasladó a la ciudad de Azul, más específicamente, al Seminario para formarnos como catequistas, y yo contaba en ese momento con 12 años”.
Con emoción y alegría, la mujer explicó que “desde allí, nunca dejé este camino de la Catequesis, siempre con niños y adolescentes en las parroquias donde la vida me llevo. Por ello, siempre que vuelvo en el camino de mi vida, doy cuenta del llamado de Dios a una vocación”.
Los alumnos y la Palabra de Dios
Acerca de cómo reciben los alumnos la Palabra de Dios, Arleo entendió que “creo que podríamos tener en cuenta dos cuestiones que en final llegan a un punto de encuentro que es el fundamental”.
Y señaló que “el contexto sociocultural actual, nos muestra un relativismo moral, hay falta de certezas absolutas y pérdidas de valores trascendentes en nuestros estudiantes”.
Puntualizó al respecto que “observamos como los jóvenes están inmersos en una hiperconectividad que los aísla de la realidad y esto va generando una significativa perdida en las relaciones humanas”.
Añadió que “no es un dato menor el individualismo, las culturas atrapadas en el consumo inmediato y la competencia egoísta. Asimismo, podemos notar el aumento de las crisis en la salud mental con la manifestación de ansiedad, depresión y desorientación vital en las aulas”.
Sandra también afirmó que “esto es una realidad que la captamos sensiblemente, pero lo otra cuestión para mi es la más importante. Estos jóvenes son hijos predilectos de Dios, El los ha soñado y los ha puesto en la vida para una misión, El los ama por sobre toda realidad y en su providencia divina, les alcanza con ternura, los momentos sensibles, la fraternidad de sus pares y el amor de sus familias. Ahí es donde debemos sembrar para que el propio Dios coseche”.
Escuchar el mensaje
En estos tiempos tan frenéticos que atraviesa la sociedad en general, la catequista dio su mirada sobre la necesidad de los chicos de escuchar las recomendaciones de Dios y una voz de esperanza.
“Creo que el mensaje hoy puesto en palabras es bueno para los chicos, todo lo que pertenece a Dios es Bueno. Pero también necesitan una escucha activa, que quiero decir, tomarnos el tiempo, mirarlos a los ojos, hacerles saber que están ahí y son importantes en la vida de la sociedad, poner en valor sus logros y cuando se trate de sus acciones malogradas, aprovechar la experiencia para la transformación y el aprendizaje, pero siempre junto con ellos”, enfatizó Sandra Arleo.
Aseguró que “en particular, ante esta realidad, procuro tener una mirada amorosa, ver en cada estudiante al hijo de Dios y descubrir su valor infinito. Ofrecer una escucha empática priorizando el dialogo cercano antes que el juicio, así como fue el encuentro de Jesús en Emaús”.
Explicó la catequista en el mensaje que “Jesucristo es el Maestro que revela a Dios a los hombres y al hombre a sí mismo. Es el Maestro que salva, santifica y guía, que está vivo, que habla, exige, conmueve, que endereza, juzga y perdona, camina a diario junto a sus hijos en la historia, el Maestro que viene y que vendrá en la Gloria”.
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Perfil
El llamado de Dios a una vocación
Sandra Arleo contó que “en la actualidad, trabajo en el Instituto Nuestra Señora del Rosario, en el Colegio Pio XII, en el Instituto Divino Maestro, en nivel secundario, y en la Escuela Nuestra Señora de la Merced, de Quequén, en el ciclo superior de nivel de primaria”.
Sobre la conformación de su familia, aseveró que “está formada por Claudio, con quien compartimos la vida toda, mis hijos Luján, Juan Francisco y Lucía, de 34, 32 y 17 años, respectivamente”.
Valoró que “por la gracia de Dios, tengo mis padres junto a mí, Osvaldo y Ester, ellos fueron y serán siempre mi sostén y el ejemplo en la vida; Mariano, mi yerno, su mama Lina, quienes aman a mi hija, y también mi hermano, con quien comparto todo lo que más podemos y siempre estamos uno a la par del otro”.
Sandra nació en la serrana ciudad de Tandil y se radicó en Necochea en el 2009, por razones de trabajo. “Doy gracias a Dios de estar cerca de mis familiares, ellos, se encuentran en su mayoría en Necochea y es una bendición”, concluyó con suma alegría.
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