Tragedia en el verano de 1983
Se cumplirán 43 años de la segunda visita de la Fragata Libertad a Puerto Quequén. Un lamentable accidente en el ingreso del buque escuela causó la muerte de un joven marinero
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JUAN JOSE FLORES
Redacción
En los años 80 la Fragata Libertad estuvo dos veces en nuestra ciudad. En los próximos días se cumplirán 43 años de la segunda visita que, lamentablemente, tuvo un final trágico, porque uno de los marineros falleció al entrar al puerto local.
En febrero de 1981 la embarcación ingresó a Puerto Quequén el viernes 6 y más de 4.000 personas se agolparon para ver su llegada.
“Un acontecimiento verdaderamente histórico para nuestra ciudad se registró en la mañana de ayer, cuando hizo su entrada por primera vez al Puerto local la fragata Libertad de la Armada Argentina en adhesión a la inauguración del Liceo Naval Militar ‘Carlos María Moyano’”, reseñaba el artículo publicado al día siguiente por Ecos Diarios.
Si bien era la primera vez que la embarcación ingresaba a Puerto Quequén, en febrero de 1979 la nave había pasado frente a nuestras costas y realizado maniobras de acercamiento a 1.000 metros de la escollera.
En 1981
Varios días antes de su arribo, ya se podía sentir la ansiedad de los necochenses ante el arribo del buque escuela. La nave llegaría al mando de su nuevo comandante, el capitán de navío Carlos Alfredo Vaihinger.
A las 9 de la mañana la nave ya se podía ver en rada y unas 4.000 personas se acercaron hasta el puerto. Una foto aérea del arribo del buque permite ver los automóviles estacionados a lo largo de la avenida 2 desde la calle 67 hasta la Escollera.
La expectativa de la gente fue creciendo a medida que la nave se acercaba. Finalmente, los remolcadores Restaurador y Domador realizaron la maniobra para que la fragata pudiera amarrar en un muelle del lado de Quequén.
Cientos de personas apostadas en las inmediaciones aplaudieron calurosamente a los marineros que ingresaron formados sobre las velas y a la tripulación.
Finalizadas las tareas de tránsito, dirigidas por el capitán de Puerto Samuel Freiler, se escucharon los acordes de las marchas militares interpretadas por la Banda Municipal de Música, bajo la batuta del director Alberto De Pietro.
Luego del amarre, subieron a bordo el prefecto principal de Puerto Quequén, Luis Bautista Scandolo, junto a los integrantes de la Misión Necochea, Adolfo García, Isidoro Galilea y Vicente Mola, y el subdirector del Liceo Naval, capitán de corbeta José María Garimaldi. Fueron recibidos por el comandante Vaihinger y su plana mayor.
Verdaderas multitudes visitaron durante el fin de semana siguiente a la Fragata Libertad. Adultos, adolescentes, niños, familias enteras subieron a la embarcación e hicieron largas colas para poder recorrer la Fragata.
Una visita trágica
Toda la alegría de la visita de 1981, no se pudo repetir en febrero de 1983, hace 43 años, cuando la Fragata volvió a visitar el Puerto local.
Desde varias semanas antes los medios locales y de la región comenzaron a anunciar la visita. Por lo que nuevamente una multitud se acercó hasta el puerto para ver el ingreso del buque escuela, esta vez al mando del capitán de navío Adolfo Mario Arduino.
Dos aviones Súper Etendar de la Aviación Naval sobrevolaron en dos oportunidades la Libertad a medida que nave ingresaba al puerto.
“Todo estaba preparado; era una mañana de fiesta. Los miles de turistas y pobladores de nuestra ciudad se habían acercado al nuevo muelle de ultramar para recibir a la Fragata Libertad, que realizaba su segunda visita a Necochea”, describe el artículo publicado el sábado 5 de febrero de 1983 en Ecos Diarios, al día siguiente del trágico accidente.
“Un solo instante bastó para que los rostros felices, los aplausos, las sonrisas, se transformaran en tristeza, amargura y llantos. Todo cambió. De la fiesta al drama. De la música marcial de las bandas al silencio”.
El marinero primero de mar, Marcos Alfredo Rodríguez, sufrió una descarga eléctrica cuando se formó un arco voltaico entre la antena del primer palo mayor de la nave y uno de los cables de alta tensión que cruzan el río. El joven marinero, que iba formado sobre el trinquete del palo mayor, murió instantáneamente y luego cayó.
Horas después la tripulación de la nave despidió los restos del joven, que fueron trasladados a San Juan, su provincia natal. En tanto, la Municipalidad de Necochea dispuso declarar el duelo por la muerte del marinero.
Si bien se resolvió entonces suspender toda actividad social en la Fragata, se realizaron las visitas del público y gran cantidad de turistas y residentes pudieron subir a conocer la embarcación.
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