“Trabajé mucho como docente y no me alcanza la vida para agradecer”
Aseguró Marina Rosso, profesora de Artes Visuales y especializada en Escultora. “Necochea, siempre me dio oportunidades para hacer y aportarle a su comunidad”, acotó.
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Mario Maruca
Redacción
Marina Rosso es una agradecida a la vida: por los estudios realizados, la vocación de servicio encontrada, el tiempo de enseñanza brindado, la familia conseguida y el nuevo momento que ahora le toca transitar.
“Llevo cerca de 10 años como jubilada docente de Artes Visuales, en la especialidad Escultura, pero sigo trabajando con esta disciplina, aunque lo más importante en cuanto a la cantidad de horas de labor, fue el desempeño en la Escuela Provincial de Artes A Orillas del Quequén”, comenzó diciendo.
Añadió que “este establecimiento, fue un verdadero regalo de la vida, ya que cuando me fui a estudiar a Buenos Aires, en Necochea, no existía más que la Academia Municipal de Artes y no otorgaba título habilitante para enseñar”.
En Capital Federal, desarrolló sus estudios durante cinco años en la Escuela Nacional de Bellas Artes en ese momento y se recibió como profesora de Artes de Visuales con especialidad en Escultura.
“Estuve en la gestión de la Escuela Provincial de Artes de Necochea, pero ya trabajaba en la Escuela Municipal de Artes y en escuelas secundarias, aunque profesionalmente, la Escuela Provincial fue muy valiosa para mi carrera y me aboqué a ella durante años”, destacó.
Agradecida a Necochea
Rosso, en otra parte de la conversación con Ecos Diarios, sostuvo que “a Necochea le debo mucho y soy muy agradecida, no creo que sea una profeta en su tierra, pero a esta ciudad, le reconozco que siempre me dio oportunidades para hacer y aportar a su comunidad”.
Reconoció que “participé en algún momento de la función pública como directora de Cultura, pero más allá de eso, trabajé bastante con el Festival de Espectáculos para Niños, en el diseñado de los trofeos y, en realidad, desde chica participaba cada vez que me necesitaban, hasta para cuidar a los niños en alguna carroza del desfile inaugural”.
Marina también narró que “me gusta la línea de horizonte del mar y cuando terminé los estudios en Capital Federal, decidí volver a Necochea. En ese momento, apareció entre la familia, el prejuicio acerca de lo que podía hacer en el interior con la carrera de Artes Visuales y la profesión de docente que había elegido”.
Al respecto, puntualizó que “ni siquiera algunos compañeros oriundos de Buenos Aires y recibidos, tuvieron la oportunidad de trabajar en un establecimiento terciario como el que tenemos nosotros en Necochea y hablo de la enseñanza en la Escuela Provincial de Artes, que es un verdadero lujo”.
Y agregó que “es algo muy particular como uno mide el éxito, pero si yo digo que Necochea me dejó ser protagonista, tengo que afirmar que sí, ya que pude aportar a la comunidad y viceversa. Me dieron lugar a desarrollarme y trabajé mucho como docente y escultora, por eso que no me alcanza la vida para agradecer y es lo que corresponde en este caso personal”.
Una familia de artistas
Marina Rosso, integrante de una familia tradicional de artistas, señaló además que “la ciudad me formó en la educación primaria y secundaria, en las distintas comunidades a las que pertenecí y me relacioné. Me dio la oportunidad de tener cuatro hijos que se han desarrollado y viven acá, cada uno, haciendo su caminito como cualquier persona y, a nosotros, también nos ha tocado momentos duros como a mucha gente”.
Sostuvo que “los Rosso somos muchos hermanos y a mí, en lo particular, me gusta viajar y conocer paisajes, pero disfruto también de volver a Necochea, porque soy feliz en esta tierra, donde tengo mis afectos y amigos de la vida, y con un pasado muy fuerte”.
En esta etapa de docente jubilada, afirmó que “es hermoso encontrarse con exalumnos y con colegas, con quienes nos fundimos en un abrazo por la alegría de vernos, eso, no tiene precio y es una inmensa gratitud con esas personas que se creó con el paso del tiempo”.
Perfil
El sostén de la familia producto del amor entre los integrantes
Marina Rosso está casada con Julio Pérez, conocido actor y comerciante, un hombre oriundo de Quequén, “pero él tuvo que cruzar el charco y se radicó en Necochea”, acotó la mujer entre risas.
“Siempre jorobamos con esa situación y yo le remarco que ‘soy de Necochea y vos de Quequén’, armando una rivalidad divertida nada más, por supuesto que eso”, aclaró con sonrisas en su rostro y a modo de dato de color.
La mujer está casada con Julio desde hace 36 años y producto de ese amor, nacieron Estefanía, Estanislao, Julia y Violeta, quien la hizo abuela de Rafael y es el “tesoro” de la familia.
La docente jubilada también brinda clases de Catequesis y es una permanente colaboradora de Cáritas de la Parroquia Santa María del Carmen, “lo hago, también, para devolver lo mucho que me ha dado esta ciudad y su comunidad”, precisó.
Momentos inolvidables
Sobre su desempeño en Artes Visuales y la enseñanza, manifestó en la charla con Ecos Diarios que a lo largo de tantos años se dio “un vínculo y respeto con los alumnos y esto también quiere decir que la vida, me ha dado la posibilidad de pasar momentos inolvidables en la Escuela Provincial de Artes A Orillas del Quequén, en su momento, el único establecimiento bonaerense que tenía los cuatro lenguajes”.
Explicó que “la creación de esta escuela le dio otra cara a Necochea, ya que uno se encuentra con músicos en la vía pública y son exalumnos, que se formaron en esa institución, lo mismo que aquellos que se volcaron al Teatro, por ejemplo”.
Finalmente, Marina Rosso resaltó “la gestión de aquellos visionarios que plantearon sus fundamentos ante las autoridades de gobierno de la Provincia de Buenos Aires para abrir el camino de la enseñanza artística en nuestra ciudad”.
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