“Todavía mi generación no ha logrado construir la ciudad que quiere"
Juan Ignacio Agarzúa habló de una “ciudad heredada” que aún tiene que definir su identidad. Consideró que falta creatividad para ordenar el espacio público y cuestionó el uso excesivo de pantallas
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Julieta Moreno
Redacción
“En muchos aspectos la ciudad es muy estatuquísta”, expresó Juan Ignacio Agarzúa y detalló que “cuesta un montón hacer cambios, presentar otras ideas, otras formas de pensar” porque “enseguida está la crítica”. Habló de Necochea como una “ciudad heredada” y consideró que su generación aún no ha logrado construir la ciudad que quiere.
En diálogo con Ecos Diarios, Juan Ignacio Agarzúa dio su punto de vista sobre Necochea. Después de vivir diez años en Tandil, regresó y encontró una ciudad que, a diferencia de aquella, todavía está en la búsqueda de su identidad. Desde una mirada joven, cuestionó el funcionamiento de la política más institucional, el uso del espacio público y el lugar que ocupan las pantallas en la vida cotidiana. Su esperanza está puesta en la solidaridad, en el volver a encontrarnos y en las redes comunitarias para empezar a generar transformaciones.
Dos Necochea distintas
“A mí me parece que hay distintas Necochea”, afirmó Juan Ignacio Agarzúa, al analizar el presente que atraviesa el distrito. Por un lado, identifica una “Necochea formal”, vinculada con lo que sucede en el municipio, los clubes y las instituciones. Allí señaló que existe “una constante puja de ver hacia dónde vamos”. En contraste, señaló que hay otra ciudad, “mucho más vecinal, horizontal, comunitaria”, en la que aprendió a transitar y en la que encuentra otras formas de participación.
En este punto, apareció la comparación con Tandil. Contó que desde la primera vez que visitó esa ciudad percibió “una identidad estética y discursiva”, y una coherencia entre lo que se decía y lo que se hacía. También destacó el papel de la Universidad como “un flujo de pensamiento interesantísimo”. En nuestra ciudad, en cambio, consideró que “la Necochea institucional se cierra sobre sí misma”.
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Sin embargo, dijo que no es su objetivo ponerse “pesimista” y remarcó que Necochea “tiene la oportunidad todavía de definir cómo quiere ser”. A su entender, mientras Tandil ya consolidó una identidad, “en Necochea todavía no se definió”.
Para él, esta situación tiene que ver con la política. “La política o el juego de la política tiene que ver con eso también, con qué modelo de ciudad, qué modelo de sistema político se institucionaliza”, explicó.
No obstante, contó que su relación con la política también fue cambiando a partir de sus experiencias. En un punto, reconoció que se desilusionó y dijo que quizás no se sintió interesado ni capaz de participar del “juego de la política”. En este aspecto, describió el ámbito como “interno” y “sumamente cerrado en sí mismo”.
A esa dificultad para incorporar nuevas miradas sumó lo que define como una característica de la ciudad: “En muchos aspectos la ciudad es muy estatuquísta”. Según explicó, “cuesta un montón hacer cambios, presentar otras ideas, otras formas de pensar, otras formas de llegar a algún proyecto”, porque “enseguida está la crítica”.
Ordenamiento con creatividad
“Yo camino, ando en bici y uso el transporte público”, contó en otro tramo de la entrevista. Y desde ese lugar, percibe una ciudad poco inclusiva. “Es la estructura de la ciudad que hemos heredado”, analizó, al tiempo que agregó: “Creo que todavía mi generación no ha logrado construir la ciudad quiere”.
Al profundizar en esta idea de ciudad poco inclusiva, se preguntó: “¿Se dieron cuenta que ya ha dejado de haber veredas?” y dijo que en muchos sectores, fuera del centro, fueron reemplazadas por “entradas para autos”.
Desde su experiencia como peatón y ciclista, consideró que Necochea presenta dificultades para quienes se desplazan de otra manera. “No es segura la ciudad para los peatones, tampoco para los ciclistas, el ciclista es odiado en la calle y el transporte público sabemos la situación en la que está”, sostuvo.
En ese contexto, consideró que algunas decisiones podrían contribuir a reducir el malestar cotidiano. En este aspecto, habló de la necesidad de un “ordenamiento, con una decisión política efectiva del municipio de ordenar la ciudad”, especialmente en relación con el tránsito y el espacio público. Para él, se ha dejado de lado “el espacio de la convivencia”.
Mencionó el deterioro de las calles, la falta de señalización adecuada, la prioridad otorgada al auto, cuestionó las paradas de colectivos y afirmó que “los refugios no están hechos para las personas”.
Valoró la creación de un observatorio de siniestros viales, pero consideró que hay avenidas que requieren una mirada más profunda como, por ejemplo, la avenida 75.
Para Agarzúa, el problema no pasa solamente por el presupuesto. “Lo que se ha perdido en la ciudad, y hablo de la dirigencia política o de la clase dirigente, es la creatividad”. Y en este sentido, cuestionó que la respuesta habitual sea señalar las responsabilidades de la Provincia o la Nación según el color político, cuando en realidad, para él, a veces es “falta de creatividad”.
En la búsqueda del equilibrio
Según su mirada, a Necochea le faltan más espacios de “convivencia vecinal, comunitaria. Nos falta encontrarnos más”. Y esto también está relacionado con un tema que le preocupa y que trasciende al distrito: el lugar que ocupan los celulares y las pantallas en nuestra vida.
“Existe una enorme dificultad para desprendernos de los celulares y esto afecta directamente los vínculos. Cada vez hablamos menos cara a cara”, advirtió. Por eso valora especialmente aquellos espacios que favorecen el encuentro y la discusión colectiva.
Frente al avance de las pantallas y de la Inteligencia Artificial, su postura no es de rechazo. “Creo que, como la vida misma, lo que nos va a salvar siempre va a ser el equilibrio”, planteó.
Para él, también existe una responsabilidad de quienes gobiernan. “La responsabilidad de gobernar es de quienes gobiernan, de quienes fueron elegidos”, afirmó. Por eso considera que debería existir “una mayor decisión” para orientar a la sociedad frente a un fenómeno que ya atraviesa a todos.
Su propuesta vuelve a ser recuperar algunos hábitos que la tecnología fue desplazando: “Tenemos que volver un poco al papel, a la convivencia, a la palabra dicha, al otro, al escuchar”.
La pérdida de esos espacios de encuentro también tiene, según su mirada, consecuencias sobre la participación social. Agarzúa reconoció que hay compromiso, pero también apatía, y consideró que la sociedad está “bastante atomizada”, algo que – a su entender- es reforzado por los algoritmos. “Yo, yo y yo. Lo que me gusta a mí”, resumió. Y advirtió: “Eso nos ha hecho dejar de mirarnos el uno al otro”.
Apostar a lo comunitario
Aunque reconoció la incertidumbre sobre el futuro, Agarzúa se definió como optimista “siempre”. Frente a los distintos escenarios posibles, consideró que la salida puede estar en una escala más cercana. “Yo apuesto a lo micro”, afirmó y apuntó a la importancia de la solidaridad, la comunión y la organización comunitaria. Para él, el futuro puede estar allí porque percibe que “es cada vez mayor la distancia entre el vecino y quien ejerce el poder”.
Agarzúa reconoció que existe desde hace tiempo “una crisis de representación”, pero señaló que encontró una Necochea que le permite pensar en otra posibilidad: “Esta red de amigas, amigos, artistas, gente que vive ahora en lugares que no eran los clásicos de Necochea y que practican este tipo de vecindad”.
Son personas que se han trasladado hacia sectores más alejados de la zona urbana y que, desde su perspectiva, construyen otras formas de relacionarse.
Su mirada parte de una crítica a lo establecido, pero también guarda una esperanza en los vecinos, en los vínculos y en las pequeñas comunidades. Una forma de pensar la ciudad actual, pero también una manera de imaginar el futuro.///
Entre la política, la historia y la coyuntura internacional
Nacido en Necochea, Juan Ignacio Agarzúa realizó sus estudios de nivel primario y secundario en su ciudad antes de trasladarse a Tandil a los 17 años para cursar la Licenciatura en Relaciones Internacionales en la Unicen.
Durante sus diez años de residencia en Tandil, realizó su formación universitaria, incursionó en la militancia en Franja Morada y tuvo varios empleos. Entre sus primeras experiencias laborales se encuentran un trabajo de verano en un puesto de diarios en Necochea y se desempeñó en el rubro gastronómico. Entre 2015 y 2016 formó parte del área de marketing de la empresa Cagnoli, donde estuvo a cargo de logística, selección de personal y organización de eventos.
A fines de 2018 regresó a Necochea para asumir como secretario de bloque de la UCR en el Concejo Deliberante, función en la que permaneció hasta 2021. Tras alejarse de la actividad política institucional, continuó trabajando en el sector gastronómico y realizó la temporada laboral en Bariloche. Actualmente se desempeña en tareas de limpieza y mantenimiento para una empresa que realiza servicios tercerizados para la Usina.
En el ámbito educativo, en 2022 inició la carrera de Historia en el Instituto de Formación Docente Nº 163 y, a su vez, continúa estudiando para rendir los finales que le quedan de la Licenciatura cursada en Tandil.
En forma paralela, impulsó el proyecto digital en Instagram denominado "Mirada Global" (@miradaglobal) enfocado en el análisis de la coyuntura internacional.///
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