Sigue internado el hombre que fue procesado por robos en Necochea
El individuo que recibió cinco tiros durante una supuesta venganza, aún se encuentra
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Un hombre que vivió en nuestra ciudad varios años y que el pasado domingo 29 de marzo fue acribillado a balazos en Mar del Plata, continúa internado en el Hospital Regional.
Lucas Exequiel Figueroa, de 32 años, recibió cinco disparos de arma de fuego la semana pasada y se cree que habría sido blanco de una venganza.
El motivo de la salvaje agresión sería el crimen que cometió Figueroa en 2018 en Mar del Plata, cuando disparó contra Lucas Iván Cabito.
Desde hace unos días la Policía investiga si los autores de los disparos fueron los integrantes de un grupo conocido como “Los Cabitos”.
La venganza
Figueroa, que en 2020 estuvo vinculado a robos a mano armada en Quequén, estuvo a salvo de la venganza de “Los Cabitos” mientras estuvo en la cárcel y luego vivió en nuestra ciudad.
Pero semanas atrás recuperó la libertad y no desconocía que iban a intentar vengarse por la muerte de Cabito.
En la madrugada del domingo 29, mientras se hallaba con su pareja, fue acribillado a balazos en un sector del barrio Fray Luis Beltrán, sin embargo, sobrevivió.
El capítulo final de este enfrentamiento entre bandas de delincuentes tuvo como escenario la zona Norte de la ciudad y se produjo en horas de la madrugada cuando Figueroa caminaba a metros de su domicilio en compañía de su joven novia.
En esos momentos se acercó a toda velocidad un Fiat Cronos color gris que frenó a los pocos metros y de su interior descendieron entre cuatro y cinco hombres.
Sin mediar una sola palabra comenzaron a efectuar disparos, los que, según testigos, no fueron menos de veinte. Cinco proyectiles impactaron en Figueora: uno en el abdomen, otro en un codo, dos en ambas manos y uno más en el pecho.
Tras el ataque los agresores regresaron al automóvil y escaparon a toda velocidad amparados en la oscuridad de la noche y en la característica de calles cubiertas de altos árboles.
En estado crítico
La novia de Figueroa y varios vecinos llamaron de urgencia al 911 y a los pocos minutos una ambulancia del SAME constató todas las lesiones. De inmediato se ordenó su traslado de urgencia hasta el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), donde ingresó en estado crítico.
Figueroa alcanzó a decir a los policías que esto se debía al homicidio de hace algunos años y que quienes lo habían atacado eran “Los Cabitos”, una banda de delincuentes de los barrios del norte de Mar del Plata.
El 27 de febrero de 2018, cerca de las 2 de la madrugada, Cabito había pateado el portón de una casa ubicada en Mugaburu 7667 e ingresó al lugar a los tiros.
En la vivienda se encontraba una pareja -que alquilaba parte de la propiedad- y Figueroa, quien tomó un revólver calibre 22 y le disparó a la víctima y la mató. Luego, el auto en el que había llegado Cabito hasta el lugar, de marca Suzuki, fue prendido fuego.
Herida de gravedad, la víctima se alejó del agresor como pudo y prácticamente se arrastró unos 150 metros hasta que cayó al suelo en Sagastizabal al 7600, donde comenzó a pedir ayuda a los gritos.
Los vecinos de esa cuadra, que ya se habían despertado por los disparos, salieron a asistir a Cabito que se encontraba gravemente herido. Una de las personas, por piedad, lo tapó con una frazada para cubrirlo del frío de la madrugada, mientras que otro llamó al 911 para alertar a la policía.
Personal de la comisaría séptima llegó a los pocos minutos al lugar, pero Cabito no sobrevivió y yacía muerto en la vereda, sobre el pasto, cubierto con la frazada.
Los uniformados fueron hasta la casa de Mugaburu 7677 y encontraron un Suzuki Fun prendido fuego. Es que no solo habían asesinado a Cabito, sino que al escapar herido de muerte del lugar le incendiaron su auto.
La situación fue corroborada por las pericias realizadas en el lugar: se hallaron accidentes balísticos en el lugar y en el dermotest hecho a la víctima se confirmó que había disparado un arma de fuego.
“Llegó armado a mi casa y me defendí”, había explicado Figueroa al declarar ante el fiscal -en ese momento- Fernando Castro.
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