“Ser integrante de la Policía fue un orgullo y busqué sentirme útil”
Aseguró Ana María Sosa, quien se desempeñó en diversas áreas oficiales durante 31 años. “Fue una tarea hermosa, realizada con mucha dedicación”, afirmó la profesional jubilada.
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Mario Maruca
Redacción
“Fue un orgullo pertenecer a las filas de la Policía bonaerense porque tuve la posibilidad de desenvolverme como persona, ser útil y he desarrollado todos mis conocimientos a lo largo de la carrera”.
Las palabras pertenecen a Ana María Sosa, quien además de ser policía jubilada, también se desempeñó como profesional de la salud.
“Me gusta ayudar a la gente y por eso decidí ser policía, buscar soluciones y proteger a los ciudadanos”, añadió en la charla mantenida con Ecos Diarios.
Afirmó además que “soy enfermera, y se trata de dos profesiones que van muy de la mano. Integré el Cuerpo de Medicina Forense de Necochea con asiento en la Seccional Primera y realicé varias autopsias, reconocimientos legales, una tarea muy interesante, un trabajo minucioso y de gran responsabilidad”.
El cuerpo habla
Al respecto, Ana María Sosa reconoció que “el cuerpo de la persona habla, claro que sí, lo puedo asegurar, es evidente. El médico de la Policía no empezaba la diligencia judicial si yo no me encontraba en el lugar, por eso la importancia de tener una mano derecha en la mesa de trabajo y nos repartíamos las tareas”.
Recordó que cumplió esas funciones junto “a los doctores Martínez Puente al inicio de mi carrera, luego con Pando, García Croce, entre otros”.
Entre sus antecedentes de casos resonantes, le tocó actuar durante el famoso caso del yugoslavo Pesic, donde falleció una mujer en un bar del Puerto de Necochea en un confuso episodio, y en otros hechos de la crónica policial como la muerte del matrimonio Labría.
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Servir a la gente
“Me encanta estudiar, servir a la gente y si tuviera que elegir una actividad en una nueva vida, volvería a ser Policía, sin ningún lugar a dudas. A pesar que en ciertos momentos, me jugaba una mala pasada la condición de salud, ya que tengo 24 cirugías, 18 tornillos colocados, dos plaquetas y seis aros de Titanio y me sentía con dificultades, pero igual iba a cumplir con mí labor”, expresó.
La comprometida funcionaria pública dijo que “un problema de columna, provocó que me realizaran seis cirugías, pero concurría a trabajar con el corcel de yeso que se usaba antes, desde el cuello hasta la cadera y me desempeñaba con convicciones, nunca tuve miedo, al contrario, siempre me sentí con mucha confianza”.
La familia, su sostén
Ana María cuando ingresó a la Policía Bonaerense estaba casada y contaba con su primer hijo. “Junto con mi marido (Luis Ressia) estuvieron presentes en la Graduación y en el acto de Jura a la Bandera”, recordó en la conversación con Ecos Diarios y señaló también que su carrera “nunca me condicioné, fui siempre para adelante, cada hecho me llamaba la atención y me predisponía para trabajarlo con la misma responsabilidad”.
Aseguró que “hay episodios que duelen más que otros, por ejemplo, cuando muere un niño y hay que practicarle la operación de autopsia, eso es muy triste, realmente, pero uno debe ponerse en la piel del otro y hay que pensar en ayudar, que es el trabajo que uno eligió y por ello juró el Honor a la Bandera y ofrecí el Si a la repartición”.
Estar preparado
La mujer puntualizó que “para poder desarrollar la loable tarea del servidor público hay que estar muy bien preparado, mental y físicamente, ya que los hechos en Policía son de sangre en un gran porcentaje y es muy distinto intervenir en la calle con una persona que está alcoholizada, que tener que realizar la autopsia a un cuerpo”.
Consideró que el propósito es estar “siempre del lado de las víctimas, por eso digo, hay que tener un marco de contención para los familiares de la persona que murió, hay que forjarse muy bien para estar al lado de esa gente y también resolver un caso”.
Perfil
Una carrera desempeñada con marcada responsabilidad
La “Negra” Ana María Sosa, como la conocían con sumo respeto sus colegas y amigos formó parte del Cuerpo Femenino de Inspectores de Tránsito de Necochea y de los partidos de alrededores como Lobería y San Cayetano.
Actuó en la Oficina de Expedientes, tras pasar por la Escuela de Policía Coronel Julio Dantas, de La Plata y siempre se desempeñó en Necochea. Además, cumplió labores en la Oficina de Identificación y su carrera continuó en otras dependencias oficiales. También desarrolló servicios en el Tribunal de Menores por solicitud de la jueza María Angélica Bernard por esos años y fue custodia personal de la magistrada y de integrantes de la familia. “Fue una tarea hermosa y realizada con mucha dedicación”, resaltó.
Como balance final de tantos años en la Policía Bonaerense, sostuvo que “en varias ocasiones no hemos tenido recursos ante la urgencia de los funcionarios judiciales, ni siquiera humanos, porque en algún momento éramos pocos oficiales, inclusive, cuando accedí a la fuerza policial, solamente dos mujeres trabajábamos, pero siempre buscamos desempeñar la misma labor que los efectivos varones y afrontar lo que venga”.
Ana María también es parte del programa radial “Activos por Vocación de Servicio”, que conduce Juan Carlos Moreyra en la emisora Día a Día Multimedios.
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