Ser conscientes y empáticos a la hora de festejar las fiestas
Tanto el 24 de diciembre como el 31, sobre todo, se ve mucho uso de fuegos artificiales sonoros y ruidos de “cortes de motos” como una manera de celebrar Navidad y Año Nuevo, perjudicando a bebés, niños con autismo y animales.
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La llegada del Año Nuevo vuelve a dejar en Necochea un debate que se repite cada verano: la forma en que se celebran las fiestas y el impacto que esas prácticas generan en la convivencia social. Durante la última madrugada del 1° de enero, distintos puntos de la ciudad registran un uso excesivo de fuegos artificiales sonoros y cortes de motos, especialmente en la zona del Parque Miguel Lillo, situaciones que motivan quejas de vecinos y reabren una discusión que atraviesa a todo el Partido de Necochea.
Tal como refleja en los últimos días Ecos Diarios, los estruendos provocados por la pirotecnia y el ruido excesivo de motocicletas alteran la tranquilidad de numerosos barrios, incluso más allá del horario propio de los festejos. Si bien para muchos se trata de una expresión de alegría, para otros representa una experiencia angustiante, dolorosa y hasta peligrosa.
En ese contexto, cobra especial relevancia el impacto que estas celebraciones generan en personas con trastorno del espectro autista, niños pequeños, adultos mayores y animales. Especialistas señalan que los sonidos abruptos pueden provocar crisis de ansiedad, descompensaciones y reacciones de pánico, mientras que en mascotas es frecuente observar episodios de estrés severo, extravíos y lesiones.
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Desde distintos sectores de la comunidad necochense surge una propuesta que apunta a repensar la forma de festejar, sin resignar el espíritu festivo. Existen alternativas a la pirotecnia tradicional, como los fuegos artificiales no sonoros, que priorizan el efecto visual a través de luces —conocidas popularmente como luces frías o azules— y reducen al mínimo el impacto auditivo. Este tipo de espectáculos ya se implementa en otras ciudades del país y del mundo con resultados positivos en términos de inclusión y convivencia social.
La discusión también alcanza a las prácticas vinculadas al tránsito, como las caravanas de motos con escapes libres, que además de generar ruidos molestos implican riesgos viales. En Necochea, la normativa vigente contempla sanciones para este tipo de conductas, aunque desde la ciudadanía se insiste en la necesidad de fortalecer la concientización más allá del control.
Celebrar el inicio de un nuevo año implica también asumir una responsabilidad colectiva. En una ciudad diversa como la nuestra, donde conviven distintas realidades y sensibilidades, el desafío pasa por encontrar formas de festejo que no vulneren derechos ni afecten la salud. Apostar a celebraciones respetuosas no significa apagar la alegría, sino encenderla de una manera más empática, inclusiva y acorde a una comunidad que busca convivir mejor.
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