Seis meses sin dormir: el pueblo que se rebeló contra el ruido de una criptogranja
En Villarrica, Paraguay, vecinos de un barrio residencial pasaron casi seis meses sin dormir por el ruido constante de una granja de criptomonedas. La organización comunitaria terminó impulsando el primer proceso judicial en el país contra una criptogranja por contaminación sonora.
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Durante casi medio año, el barrio Santa Lucía de la ciudad de Villarrica, en Paraguay, vivió una situación insólita: el ruido permanente de una criptogranja que operaba las 24 horas dejó a los vecinos prácticamente sin dormir. La instalación, vinculada a la empresa canadiense Bitfarms, funcionaba con más de 16.000 procesadores dedicados a la minería de criptomonedas y grandes ventiladores industriales que generaban niveles de ruido de hasta 75 decibeles, por encima de los límites permitidos.
El zumbido constante, similar al de miles de ventiladores encendidos al mismo tiempo, provocó problemas de salud entre los residentes: insomnio, ansiedad e incluso síntomas de estrés postraumático. Los efectos fueron especialmente duros en niños y personas con trastornos del espectro autista, para quienes el ruido continuo resultó particularmente perturbador.
Paraguay se ha convertido en uno de los destinos preferidos para las criptomineras por su energía eléctrica barata, proveniente en gran parte de las represas hidroeléctricas como Itaipú. Ese excedente energético atrae inversiones tecnológicas, pero también genera tensiones cuando los proyectos se instalan cerca de zonas habitadas o con escaso control ambiental.
Ante la falta de respuestas iniciales de las autoridades, los vecinos se organizaron, reunieron pruebas de contaminación sonora y presentaron denuncias. Esa movilización comunitaria derivó en la imputación del representante de la empresa y en la preparación del primer juicio en Paraguay contra una criptogranja por contaminación acústica, un caso que podría marcar un precedente sobre la regulación de esta industria en América Latina.
El episodio expone un dilema creciente en la economía digital: mientras las criptomonedas prometen innovación y nuevas inversiones, sus infraestructuras, altamente intensivas en energía y equipamiento, pueden generar impactos ambientales y sociales inesperados. La experiencia de Villarrica demuestra que, incluso en la economía virtual, las consecuencias se sienten muy concretamente en el territorio.
Que es una criptogranja
Una criptogranja es una instalación tecnológica donde funcionan cientos o miles de computadoras especializadas dedicadas a la minería de criptomonedas, un proceso mediante el cual se validan transacciones de monedas digitales como el bitcoin. Estos equipos trabajan las 24 horas resolviendo complejos cálculos matemáticos y, para evitar el sobrecalentamiento, utilizan grandes sistemas de ventilación industrial. Esa combinación de procesadores funcionando sin pausa y ventiladores de alta potencia genera un consumo eléctrico muy elevado y, en muchos casos, niveles de ruido comparables a los de una planta industrial. Por esa razón, cuando estas instalaciones se ubican cerca de zonas residenciales suelen generar conflictos con las comunidades cercanas.
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