Se recordó a Francisco con una misa en la parroquia de Lourdes
Fue oficiada por Pablo Boldrini, quien recordó el legado de Bergoglio
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“Su papado se puede resumir como el intento de llevar la Iglesia desde el centro hacia las periferias, tanto geográficas como existenciales. Priorizando la ternura y la cercanía sobre la norma rígida”, dijo el padre Pablo Boldrini durante la misa que se realizó este martes en la parroquia de Lourdes para recordar al papa Francisco.
Al cumplirse un año del fallecimiento de Jorge Bergoglio, la Iglesia Católica realizó una serie de conmemoraciones en todo el mundo y en nuestra ciudad una de las ceremonias fue la oficiada por Boldrini.
El párroco de Lourdes indicó que uno de los mas grandes legados de Francisco fue la idea de una "Iglesia como hospital de campaña".
“Su visión era una Iglesia que no espera que los heridos lleguen, sino que sale a buscarlos, priorizando la sanación de las heridas antes que los controles doctrinarios”, señaló.
También destacó el compromiso del papa argentino por el cuidado del planeta. “Con la encíclica Laudato Si vinculó la crisis ambiental con la injusticia social, popularizan el concepto de ecología integral; el grito de la tierra es el mismo que el grito de los pobres”, precisó Boldrini.
Además, recordó que en Fratelli Tutti, Franciscó “propone una ‘amistad social’ global que supere los muros y las fronteras, especialmente en un mundo marcado por la cultura del descarte, uno de los pilares de su pensamiento, que lo podemos resumir así: es la mentalidad que trata a las personas como residuos o bienes de consumo”.
Boldrini dijo que en esta mentalidad, “ya no se trata de explotación del humano, sino de algo peor: la exclusión. Lo que no produce, lo que no consume o lo que estorba, se tira”.
En ese sentido, el sacerdote explicó que Francisco denunció que los tres grupos que más sufren este descarte son: los ancianos, vistos como una carga porque ya no producen; los jóvenes, descartados por la falta de oportunidades y el desempleo, y los pobres, totalmente invisibilizados por el sistema.
Boldrini dijo que Francisco también advirtió que el sistema desvaloriza la cultura popular, llamándola "populismo".
“Por esto propuso la cultura del encuentro”, dijo Boldrini. Y dijo que Francisco también utilizó la frase “globalización de la indiferencia” para denunciar “cómo nos hemos acostumbrado al sufrimiento ajeno, hasta que deja de conmovernos”.
Además destacó la importancia de los gestos de Francisco, como aquella pregunta: “¿Quién soy yo para juzgar?" y que fue la respuesta que utilizó para tratar un tema complejo para la Iglesia: la homosexualidad.
Dijo que esa pregunta de Bergoglio “marcó un cambio histórico, llevándonos a una apertura mayor”.
Además, recordó que una de las frases más conocidas del Papa estuvo dirigida a los jòvenes: “Hagan lío” y que les pidió “que no se queden instalados, que muevan las estructuras de sus comunidades”.
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