Sábado 10 de febrero de 1996
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/02/treinta_9.jpg)
Municoy había solicitado ayuda económica a la Usina
El intendente pidió colaboración a la UPC, ante el ahogo económico municipal. Paralelamente, se habían mantenido diálogos con Eseba.
Mientras el intendente Municoy había solicitado ayuda económica a la Usina, esta entidad llevaba adelante intensas gestiones para lograr que la Empresa Social de Energía de la Provincia de Buenos Aires (Eseba) recibiera de los municipios los bonos denominados “de saneamiento financiero”, a través de los cuales la comuna de Necochea tenía proyectado afrontar el pasivo que mantenía con la concesionaria eléctrica, el cual se encontraba consolidado.
En ese contexto, el jefe comunal había pedido que la Usina le transfiriera al menos parte del dinero que recibía por el cobro de la Tasa de Alumbrado, para afrontar compromisos municipales.
Había trascendido que el intendente municipal, Julio Miguel Municoy, había comprometido su apoyo y el del senador Miguel Ángel García para que la empresa provincial aceptara los mencionados bonos, en “un porcentaje que es materia de discusión”, según se consignó.
Cabe señalar que la UPC tenía consolidadas sus deudas con Eseba, a las que hacía frente mensualmente. Paralelamente, la Municipalidad de Necochea debía hacer lo propio, producto de convenios firmados durante la administración del exintendente José Antonio Aloisi.
Para ello, se había dispuesto utilizar el excedente de la Tasa de Alumbrado. En un primer convenio se había afectado el 70% de la recaudación sobrante de los consumos habituales del municipio. Con ese mecanismo, el Departamento Ejecutivo venía cancelando la denominada “deuda intermedia”, acuerdo que había sido homologado por el Concejo Deliberante.
En un segundo convenio, la comuna había propuesto afectar el 30% restante del excedente para responder a otro importante pasivo. La UPC había cumplido mensualmente con el mismo, abonando 50.000 pesos a Eseba, pero el municipio no había cumplido su parte.
Ante los problemas económicos y financieros de la Municipalidad, el intendente Municoy había desconocido, en enero, el primer acuerdo y había considerado que “la deuda con la UPC debe cancelarse a través del régimen de bonos”.
El mecanismo dispuesto por el Departamento Ejecutivo —la retención de una partida de 110.000 pesos— había merecido una fuerte crítica de la UPC. Tal es así que el secretario general, Fernando Ciancaglini, había pedido disculpas a las autoridades de la concesionaria y había admitido que la posición municipal fue “impulsiva”.
Pese a ello, la Usina había manifestado su preocupación por el impacto económico que había significado el desconocimiento del convenio homologado por el cuerpo edilicio.
“Venimos respondiendo mensualmente al convenio firmado con Eseba, mientras que nuestro mayor deudor, el municipio, no hace lo propio”, se indicó desde la UPC.
A raíz de lo sucedido el mes anterior, que había derivado en un desgaste inesperado en la relación política entre las partes, el intendente Municoy habría solicitado a las autoridades de la UPC que se le enviara una partida de dinero —estimada en 60.000 pesos—, en función de la necesidad económica del municipio.
Trascendió que “Municoy le solicitó a la Usina que le remita el dinero, tratando de evitar que se registre un problema similar al del mes pasado, comprometiendo la concreción de gestiones ante la Provincia para que Eseba acepte los bonos, con los cuales el municipio afrontará su deuda con la Usina”.
El tema era analizado en el consejo de administración de la UPC, mientras se realizaban consultas técnico-contables para “establecer la factibilidad de disponer el envío de fondos al municipio”.
Autorizaron construcciones
Durante 1995 se había autorizado la construcción de 47.617,84 metros cuadrados de superficie cubierta, cifra que resultó inferior a la de años anteriores y que marcó un claro deterioro del sector de la construcción en la ciudad.
De acuerdo con la estadística oficial, esa superficie representó 28.556,89 metros cuadrados menos que en 1994 y 69.780,02 metros cuadrados menos que en 1993. De ello se desprendía que en 1995 se había autorizado construir un 59,43% menos que en 1993 y un 37,48% menos que en 1994.
Estos datos reflejaban la caída sostenida de la construcción en el medio local, con la consiguiente disminución de mano de obra en una industria generadora de actividades directas e indirectas.
Municoy con velezanos
El intendente municipal de Necochea, Julio Miguel Municoy, había recibido en su despacho a una delegación de Vélez Sarsfield, cuyo plantel profesional realizaba su pretemporada en la ciudad.
Habían estado presentes Roberto Trotta, José Luis Chilavert, Omar Asad, Víctor Sotomayor, el entrenador Carlos Bianchi y el directivo José De Luca, quienes departieron con el jefe comunal, quien destacó la importancia de la presencia velezana.
De Luca había ponderado las comodidades de Necochea para el trabajo de pretemporada y había sugerido mejoras en las canchas de entrenamiento.
Durante el intercambio de presentes, Municoy había entregado a Trotta una réplica del escudo de Necochea y a Chilavert un plato en reconocimiento por el título del reciente Apertura de AFA. En retribución, Trotta le había obsequiado al intendente una publicación con la historia de Vélez, un póster del campeón, un banderín y una camiseta original.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión