Ruta, historia y paciencia: la ‘Mercedita’ que viajó a 70 km/h desde Mar del Plata a Necochea
“Mercedita”, la reliquia marplatense que enamora en cada esquina
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De visita por nuestra ciudad, Diego Montegriffo, llegó y paseó en su Mercedes SD modelo 1955, a la que bautizó con cariño y sin vueltas: “Mercedita”.
No es solo un vehículo antiguo. Es una cápsula del tiempo sobre ruedas, una postal viva de otra época que despierta sonrisas, recuerdos y fotos cada vez que sale a la calle. En la ruta, avanza con la calma de otra época: entre 70 y 75 kilómetros por hora, disfrutando el viaje sin apuro.
La Mercedes SD es un modelo clásico que representa una era donde los autos se construían con líneas elegantes, materiales nobles y una mecánica pensada para durar toda la vida. “Mercedita” mantiene gran parte de sus piezas originales, algo que Diego cuida con dedicación.
Pero para él, este auto significa todavía más. Ese estilo, esas formas y esa presencia en la ruta lo conectan directamente con una parte muy profunda de su vida: su padre y los recuerdos del campo. Cada paseo no es solo un recorrido por la ciudad, sino un viaje emocional a momentos compartidos.
En diálogo con Ecos Diarios, Diego también comparte la historia previa de “Mercedita”, que suma aún más valor sentimental al vehículo.
“El auto era originalmente de Hilda, una vecina de Mar del Plata. Ella fue su dueña durante 30 años y costó bastante convencerla para que lo venda. Ella sigue estando en contacto y cada tanto me escribe para ver cómo está el auto y yo le envío fotos.”
Ese lazo que continúa en el tiempo demuestra que no se trata solo de una compra y una venta. “Mercedita” fue y sigue siendo parte de distintas vidas, uniendo generaciones a través de la memoria y el cariño.
Pero la historia del auto se remonta aún más atrás. Investigando su origen, Diego descubrió que el primer dueño fue un médico de Balcarce, lo que coincide con un dato curioso de la época: “según pude averiguar, estos modelos se fabricaban en distintos colores según su destino. Los Mercedes negros solían utilizarse como taxis, los azules estaban destinados a las Fuerzas Armadas y los verdes —como el mío— eran frecuentemente asignados a médicos, mencionó”. Un detalle que le agrega identidad y carácter a “Mercedita”, y que refuerza su impronta histórica.
En tiempos donde todo corre rápido y lo nuevo reemplaza a lo anterior sin mirar atrás, “Mercedita” avanza a su propio ritmo, recordándonos que la elegancia, la paciencia y la historia también tienen su lugar en la ruta.
“Lo más hermoso de tener este auto es ver la sorpresa y la sonrisa de la gente cuando te ve pasar”, finalizó Diego Montegriffo.
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