“Queremos generar un circuito donde todos aporten”
Ingrid Christensen Baltazategui impulsa reciclaje con impacto social
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En el marco de la sección “Mujeres que inspiran”, que conduce Micky Smith en el programa “Desde Temprano” por FM 97.9, Ecos Radio, Ingrid Christensen Balsategui compartió su recorrido, marcado por la vocación, la búsqueda profesional y el compromiso con el ambiente.
Su historia comienza al momento de elegir una carrera. “No tenía idea qué estudiar, pero siempre estuve muy vinculada con la naturaleza”, recordó. A partir de un test vocacional, se inclinó por la licenciatura en gestión ambiental en Tandil, una ciudad que le ofrecía cercanía y un entorno acorde. “No me quería ir lejos de Necochea, y Tandil reunía lo que necesitaba”, explicó.
Tras completar su formación y recibirse en 2018, el regreso a la ciudad implicó un nuevo desafío. “La búsqueda laboral fue difícil, no tenía experiencia y no aparecían oportunidades”, señaló. Frente a ese escenario, decidió generar su propio camino: comenzó a investigar problemáticas locales y a difundirlas en redes sociales.
Así nació Necológica, primero como un espacio de comunicación. “Abrí un Instagram para informar y también para mostrar que había una licenciada en gestión ambiental en la ciudad”, contó. Ese impulso inicial tomó otra dimensión cuando conoció a su actual socio, el diseñador industrial Ezequiel Rolla. “Me propuso empezar a reciclar plástico y transformarlo en productos. Ahí empezó todo”, resumió.
Con el tiempo, el proyecto se consolidó como una empresa de triple impacto, que busca generar beneficios económicos, sociales y ambientales.
El trabajo se basa en la reutilización de residuos plásticos, principalmente aportados por el taller protegido Todo para ellos. A partir de ese material, producen placas y distintos objetos. “Hacemos placas y productos 100% con plástico reciclado”, explicó, destacando además que el material ofrece “infinitas posibilidades”, aunque aún persisten prejuicios sobre su uso.
Uno de los proyectos más destacados fue el desarrollado junto al Colegio Nacional, donde restauraron mobiliario escolar. “Donamos el asiento y respaldo de 30 sillas hechas con plástico reciclado”, detalló. La experiencia no solo resolvió una necesidad concreta, sino que abrió la puerta a una iniciativa mayor.
“Queremos generar un circuito donde todos aporten”, afirmó Ingrid, en referencia a la idea de articular instituciones educativas, empresas y el propio emprendimiento a través de la
El rol social del empresariado
Actualmente, el equipo avanza en el relevamiento de necesidades en distintos establecimientos del distrito, con la intención de desarrollar un proyecto integral. “Que los chicos se sienten en una silla hecha de residuos genera un impacto enorme”, destacó.
Con una historia atravesada por la vocación, el aprendizaje constante y el espíritu emprendedor, Ingrid demuestra que es posible transformar una inquietud personal en una propuesta concreta con impacto real en la comunidad.
El objetivo es claro: reutilizar residuos, mejorar las condiciones de las escuelas y generar trabajo.///
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