“Quequén está hermoso por los privados que están invirtiendo”
El artista Pablo Coronel dio su mirada sobre el desarrollo del distrito. Remarcó la necesidad de generar carreras universitarias e impulsar el turismo
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Julieta Moreno
Redacción
“Quequén está creciendo un montón desde el aspecto turístico y gastronómico y me encanta, pero no siempre el crecimiento va acompañado de servicios”, opinó el artista Pablo Coronel y advirtió sobre la necesidad de mejorar las calles, extender las cloacas, la iluminación y el transporte público. “Quequén está hermoso por los privados que están invirtiendo”, opinó.
Con más de tres décadas de trayectoria artística y una vida marcada por los viajes, la creación y el trabajo cultural, Pablo Coronel —creador de Canapé de Polenta— dio su punto de vista sobre el distrito y sobre la necesidad de generar algún cambio que movilice a la ciudad. En este aspecto, consideró clave desarrollar, por un lado, la Universidad para atraer jóvenes de otras ciudades y retener los propios y, por otro lado, potenciar aún más el aspecto turístico.
Las calles y la
inseguridad
“Necochea es un lugar increíble”, fue lo primero que dijo Pablo Coronel al pensar en la ciudad. “Nosotros viajamos un montón, pero cada vez que volvemos, es un flash. Es maravilloso”, afirmó. Sin embargo, también señaló que ese potencial no siempre se traduce en políticas o decisiones que acompañen el crecimiento. “Hay desarrollo, hay inversión privada, pero muchas veces no hay planificación”.
Desde su mirada, uno de los problemas centrales tiene que ver con la infraestructura. “Quequén, por ejemplo, está creciendo un montón desde el aspecto turístico y gastronómico y me encanta, pero no siempre el crecimiento va acompañado de servicios como cloacas, gas, iluminación, transporte”. En este sentido, mencionó el estado de las calles como una de sus preocupaciones y aseguró que “Quequén está hermoso por varios privados que están invirtiendo; son todos movimientos privados”.
Además, hizo referencia a la inseguridad que, por momentos, se agrava en la zona de Bahía de los Vientos. No obstante, destacó el trabajo colectivo que se genera en el barrio entre los mismos vecinos para cuidarse entre todos. “Todas las personas que vivimos en Quequén, lo amamos y lo elegimos”.
“Una Necochea estática”
En el caso de Necochea puntualmente, advirtió que la ve “estática” y un símbolo de esta situación –para él- es el Casino o la peatonal que se mantiene sin cambios.
“Yo me acuerdo la Necochea de los noventa, con una peatonal llena de gente y el Casino funcionando”, recordó. “Uno va a Miramar y hay nueve cuadras de peatonal y nosotros tenemos una cuadra y media”. También se refirió al Anfiteatro que, a su entender, es “una belleza”, pero sugirió poner un cuidador permanente para protegerlo de los daños.
Otro de los puntos que cree que hay que solucionar es la falta de señalización en las calles. “¿Cómo se maneja una persona de afuera? Es como decir: ‘que no venga nadie’”.
“El turismo es una fuente increíble de ingresos; hay que concientizar que el turista trae dinero”, advirtió, dando cuenta de la necesidad de aprovecharlo más.
Por otra parte, consideró fundamental para cambiar la ciudad la instalación de una Universidad en Necochea y propuso el edificio del casino como un lugar estratégico para desarrollar la educación superior. “Hay que pensar la cantidad de dinero que se va a otras ciudades y no es solamente para que los jóvenes no se vayan, sino también para que vengan de la zona para estudiar acá”.
En este aspecto, remarcó su idea de armar una facultad en el casino. “Para mí, es un símbolo muy oscuro porque yo viví la gloria del casino”, indicó.
“No se puede
parar el progreso”
Sobre el parque Miguel Lillo, opinó que “después de haber viajado bastante, te puedo decir que no se puede parar el progreso” y se mostró de acuerdo en hacer intervenciones. “En Quequén, hay vecinos que no quieren que se pavimente, pero yo no me puedo poner en contra del progreso. Obviamente las cosas hay que hacerlas bien, hay que hacer leyes”, expresó.
Al reflexionar sobre la situación que atraviesa el distrito, señaló que “lo único que creció es el Puerto y Quequén” y agregó que “el progreso no ha sido en beneficio de la ciudad”. En este sentido, mencionó las consecuencias del movimiento portuario que, a su entender, no se resuelven: el tránsito de camiones, la rotura de calles, los roedores producto del cereal. “No puede ser que no tengamos un beneficio como habitantes”.
Si bien reconoció que tiene una mirada crítica, también aseguró que ama Quequén y la promociona en distintos países porque las obras de Canapé de Polenta se llaman “Amores en Quequén”, “Ballenas en Quequén”, “Estación Quequén”, etc.
Con respecto a la gestión municipal, dijo que “hay muchos cambios que no veo que estén pasando”. También aclaró: “Yo hablo como ciudadano, pero me imagino que no es tan fácil solucionar los temas porque hay intereses”.
Contó su paso por Panamá y el recibimiento cálido que tuvo como artista por parte de la Primera Dama y del gobernador de Colón del mismo país. Como contrapartida, lamentó que en Necochea siempre ha habido una distancia entre los intendentes y los artistas. No obstante, destacó el acompañamiento que ha tenido por parte del director de Cultura, Juan Gamba.
Aun así, Coronel no pierde el optimismo. “Yo aspiro a que todo se dé vuelta, que todo cambie por completo, que se abra la ciudad, que todos abran el corazón y que cambie la visión”, señaló. Planteó que quizás son los jóvenes quienes van a ser el motor del cambio y, por eso, insistió en la necesidad de generar carreras universitarias para activar la economía y también fomentar nuevas ideas.
“Yo amo Necochea y soy fan de Quequén, pero pienso que algo tiene que cambiar. Es como que la ciudad se quedó en un tiempo que fue maravilloso y tiene que volver a nacer”.
Una carrera artística de más de 30 años
Pablo Coronel nació en la Ciudad de Buenos Aires, pero desde pequeño comenzó a vincularse con Quequén, adonde venía cada verano luego de que su familia adquiriera una casa en la zona de Bahía de los Vientos. Ya en la adolescencia, se volcó con mayor intensidad al fútbol y empezó a viajar con frecuencia para realizar pretemporadas, lo que hizo que dejara de venir tan seguido. Jugó en Ferro y en Defensores de Belgrano, y también trabajó en el entonces Instituto de Menores Agote, donde daba clases de fútbol.
Con el tiempo, su camino artístico fue ganando protagonismo y comenzó a dedicarse de lleno a la música, realizando numerosas presentaciones con canciones propias. El punto de inflexión llegó cuando el payaso Chacobachi le insistió para que venga a Necochea a hacer temporada con “Canapé de Polenta”, con un espectáculo callejero que combinaba teatro y música. A partir de allí, el grupo artístico inició un crecimiento sostenido y comenzó a recorrer distintos puntos del país.
Durante varios años, Coronel trabajó además en museos y escuelas con las funciones de “Canapé de Polenta”, hasta que decidió radicarse definitivamente en Quequén hace 20 años. A lo largo de más de 33 años de trayectoria, el grupo artístico ha realizado giras por distintos países —entre ellos España, donde se presenta todos los años— y ha creado decenas de espectáculos.
Actualmente, continúa al frente de Canapé de Polenta, integrado además por Cecilia y Sol Alconi, Vanina y Lisandro Rocca y Estefanía Bailey. Junto a su equipo, sigue llevando adelante presentaciones y giras destinadas al público infantil, aunque siempre regresa a Quequén, el lugar que eligió para vivir.///
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