¿Qué hacemos ahora con ellos?
El laberinto de todos los años cuando llegan las vacaciones
En varios hogares de Necochea, y de todo el Partido, escuchamos casi todos los años la misma pregunta ¿Qué hacemos con los nenes y las nenas en verano? La preocupación por encontrar un lugar en el cual ellos se puedan quedar, mientras papá y mamá trabajan, es todo un laberinto, porque además se debe combinar con los horarios laborales.
En otras épocas este dilema se presentaba muy poco, ya que por lo general uno de los dos progenitores, o en el caso de familias monoparentales, los abuelos daban una mano en el cuidado de los nietos.
Los tiempos han cambiado, la economía es otra, la necesidad de que ambos “jefes de familia” tengan que salir a ganarse “el mango”, hace que se busquen alternativas para el cuidado de los pequeños.
“Las escuelas abiertas de verano”, que es un programa de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, es una de las opciones que tienen las familias para que sus hijos, hijas, sobrinas y demás integrantes de ella, puedan concurrir durante el mes de enero. El horario es como sí fuera una jornada escolar normal, de 8 a 12, donde los niños que concurren allí tienen la posibilidad de recrearse a través de diferentes actividades en las escuelas del distrito, como así también ir a la playa.
El servicio alimentario que brinda la Provincia, a través de los consejos escolares y éstos vía las instituciones educativas, es desayuno y almuerzo.
Este programa provincial arrancó el 2 de enero y se extenderá hasta el 31 del corriente mes, inclusive.

Sí nos vamos al ámbito privado, muchos durante el año contratan a una persona para el cuidado de sus pequeños, que siguen más aún en la época de verano, y otros en cambio los mandan a las colonias de verano, que en los últimos años se han convertido en una necesidad y la demanda se ha vuelto tan grande, que existen listas de espera, aún habiendo comenzado la misma. Otro dato, accesorio a esto, es que como existen las salas de 2 en los jardines, en éstos espacios de verano la admisión mínima en edad, también bajó, es a partir de los 2 años.
La odisea de todos los años, de pensar qué hacer, dónde pueden ir y en el caso de contratar, cómo se termina pagando, es cada vez más normal, y resulta que encontrar la salida en este laberinto, implique sentarse a planificar.///
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