Pablo Coria y un presente soñado familiar en Estación Quequén
El entrenador, que comanda el "Verde" junto a su padre Abel y sus hermanos Juan Ignacio y Matías, dialogó en Ecos Radio
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Tomás Navarro Comini
Para Ecos Diarios
“Fue una alegría enorme. Principalmente para la gente de Estación y ni hablar para los chicos, que hacen un esfuerzo muy grande”, expresó Pablo Coria, entrenador de Estación Quequén, en diálogo con el programa “Punto de Vista” por Ecos Radio, luego de la victoria en el Clásico de Quequén frente a Ministerio.
El entrenador trabaja por primera vez en un cuerpo técnico junto a su padre Abel Coria y sus hermanos Juan Ignacio y Matías, conformando un grupo de trabajo familiar que venía soñando desde hacía años con compartir un proyecto futbolístico.
Respecto a ello, el triunfo como visitante frente al rival de toda la vida en la novena fecha del Torneo Sergio “Giuseppe” Portugal, resaltó aún más el proceso que afrontaron en febrero de este año y que hoy los tiene como líderes en la Zona B de manera invicta.
“Tenemos un plantel que en su mayoría son hinchas de Estación, entonces teníamos miedo de que pudiera jugar un poco en contra, pero por suerte tuvieron una actitud muy buena en una cancha difícil contra un gran rival. Esta alegría fue más que nada para ellos”, indicó Pablo.
Un equipo para pelear
Aunque el campeonato todavía está lejos de definirse, las metas en el “Verde” están trazadas desde el comienzo de la temporada: “Nosotros nos preparamos para esto, nos preparamos para ascender, que es el objetivo principal y la idea es hacerlo primero”.
“Todavía no llegamos ni a la mitad del torneo, pero estamos muy conformes y contentos con la expectativa que se está generando”, afirmó Coria.
Sin embargo, remarcó que el invicto no debe transformarse en una obsesión: “El tema del invicto es relativo. Ningún equipo es imbatible. Hablamos mucho con el grupo de que tenemos que estar preparados para cuando eso pase. Ojalá no pase en todo el año, pero sé que en algún momento va a pasar y hay que estar fuertes”.
En ese sentido, dejó en claro que los objetivos son “primero ascender, devolver a Estación donde creo que se merece estar, por historia, por cómo trabajan los dirigentes, los chicos y por cómo apoya la gente. Después tener la posibilidad de pelear de igual a igual con los equipos de la Zona A en una eventual semifinal”.
La competencia interna
Una de las claves del presente del conjunto de Quequén pasa por la amplitud y calidad del plantel: “Los chicos vienen haciendo un esfuerzo muy grande. Han vuelto muchos jugadores al club y decidieron sumarse a este proyecto. Obviamente sabiendo de la llegada de Abel, con lo que eso representó”.
Acorde a lo remarcado por Coria, el trabajo comenzó en febrero y desde entonces intentan sostener una idea clara: “Tenemos un plantel muy largo tanto en cantidad como en calidad, pero como siempre decimos con Abel, lo importante es que ellos crezcan a partir de la competencia. Si no hay competencia, no hay crecimiento”.
Esa competencia quedó reflejada justamente en el clásico, cuando Micael García ingresó desde el banco para convertir el gol de la victoria: “Uno trata de estar un poco más encima de aquel que tiene menos minutos, pero ellos saben que con nosotros va a estar el que esté mejor”.
Actualmente, según detalló Pablo Coria, la diferencia entre titulares y suplentes es mínima “con un plantel de entre 18 y 22 jugadores que están en el mismo nivel”. “Abel mismo lo dice, con la edad se ha puesto un poco más sensible y le cuesta mucho dejar chicos afuera, porque te quedan jugadores afuera del banco que en cualquier otro equipo son titulares”, expresó.
“Siempre vamos a tratar de armar el mejor equipo. Seguramente muchas veces equivocándonos porque somos seres humanos, pero siempre vamos a buscar lo mejor para Estación”, argumentó Coria, que a su vez destacó la madurez del grupo: “Los chicos lo han entendido. Alguna cara larga siempre tenés, pero eso demuestra el compromiso que tienen. Tenemos todos los días entre Primera y Reserva un plantel de más de 40 jugadores”.
Un proyecto serio
La llegada de los Coria al club respondió a una propuesta que los sedujo desde el primer momento: “Creo que la seriedad deportiva con la que querían encararlo nos convenció. Nos hablaron de un proyecto serio en lo deportivo y eso ya de por sí nos sedujo”.
“Creo que Estación es uno de los equipos con más historia en el fútbol local. Hace mucho tiempo que está en la Zona B y merece estar más arriba por historia, por estructura y por un montón de cosas”, explicó Pablo Coria, sobre el peso histórico de la institución que terminó inclinando la balanza.
Sostener lo procesos
Durante la entrevista, Coria también reflexionó sobre la poca paciencia que suele existir para sostener proyectos deportivos: “Hay equipos que lo vienen manteniendo. El otro día lo charlaba con Gustavo Tridón (‘Gallego’), al que felicité porque ha armado una estructura de chicos jóvenes del club. También pasa con Mataderos y Matías Quinteros o con Independiente de Lobería y Jonatan Di Fiori”.
“Nosotros le decíamos a la gente de Estación que independientemente de lo que pase este año queremos dejarle algo al club. Que el día de mañana venga alguien a dirigir y trate de seguir por ese camino”, aseguró Pablo en la búsqueda de dejar un legado: “El camino de la disciplina, de entrenar, de transmitir valores y respeto. Hoy se está trabajando todo eso en Estación y eso nos pone muy contentos”.
Un trabajo mutuo
Para Coria, uno de los aspectos más positivos de la experiencia es la integración entre las distintas áreas de la institución. “Tenemos coordinación y trato directo con Gastón Ardanaz y con el ‘Gallo’ Varela. Vamos preguntándoles por los chicos, por cómo vienen”.
A su vez, el entrenador dijo que los dirigentes siempre están presentes y al tanto de lo que sucede en el día a día: “Eso fue una de las cosas que más me sorprendió. Desde el 2 de febrero siempre tenés dos o tres dirigentes que están ahí y te dicen: ‘¿Necesitan algo? ¿Cómo están?’. Eso es muy importante para nosotros, para el grupo y para toda la gente que va”.
Un sueño cumplido
Más allá de la campaña deportiva, el proyecto tiene una carga emocional muy especial para la familia. “Es algo muy lindo. Nosotros lo tuvimos como entrenador en Rivadavia y en Villa del Parque, entonces ya lo conocíamos”, mencionó Pablo, e indicó que tanto él como sus hermanos Juan Ignacio y Matías hicieron el curso de entrenador porque “uno de los sueños era poder estar trabajando los cuatro”.
Para Pablo, este proceso también representa una forma de homenajear a su padre Abel Coria: “Es una manera de coronar, más que nada, a Abel, que ya creo que es el último año que dirige. Él también cumplió su sueño”.
Diferencias
Finalmente, Coria habló sobre las diferencias entre ser futbolista y entrenador.
“Es totalmente diferente. Hoy entiendo a muchos entrenadores. Antes me preocupaba por ir, entrenar, cumplir, bañarme e irme. Hoy hay veces que tenés que hacer de entrenador, de médico, de psicólogo, hablar con los dirigentes y con los chicos”, afirmó Pablo, marcando la distancia entre ambos roles.
En ese contexto, el entrenador mencionó que lleva mucho tiempo y dedicación estar al mando de un equipo: “Llegué a mi casa después del Clásico y me puse a mirar el partido de vuelta. Mi mujer me dijo: ‘Vos estás enfermo’. Pero es algo que se lleva muy adentro”.
“Hoy llego a la cancha y me voy varias horas después porque charlo con los jugadores, con los chicos del fútbol infantil o con algún papá. Para el que le gusta el fútbol, el fútbol es eso”, concluyó Pablo, acerca de la pasión que hoy lo encuentra junto a su padre y sus hermanos en Estación Quequén.
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