“Necochea tiene todo para ser una gran ciudad turística”
Para Franco Rondina, es necesario aprovechar mejor los recursos naturales y recuperar eventos culturales y deportivos. Remarcó que habría que avanzar con el pavimento de calles
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Julieta Moreno
Redacción
"No logro entender cómo, después de tantos años, todavía haya calles de tierra en lugares importantes”, expresó el músico y profesor de italiano Franco Rondina, al reflexionar sobre la ciudad a la que regresó después de haber vivido 42 años en Europa. Además, consideró que las avenidas 42 y 91 habría que pavimentarlas “por completo”, teniendo en cuenta que “la actividad comercial se está trasladando hacia ese sector”.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre el desarrollo del distrito. Consideró que “Necochea tiene todo para ser una gran ciudad turística”, pero cree que hay que aprovechar mejor los recursos naturales y recuperar y potenciar más las actividades culturales y recreativas.
La necesidad de
pavimento
“Hay cosas que están mejor y hay cosas que encuentro que no están del todo bien”, expresó, al pensar cómo era la ciudad cuando él se fue a vivir a Italia en 1977 y lo que encontró a su regreso en el 2016.
Una de las primeras cuestiones que más le llamó la atención fue la cantidad de calles de tierra que aún tiene el distrito. Acostumbrado a la infraestructura europea, dijo que todavía le cuesta entender algunas situaciones urbanas. “No logro entender cómo después de tantos años todavía haya en lugares importantes calles de tierra”, afirmó.
Sin embargo, observó que algunas zonas crecieron de manera significativa. Mencionó especialmente las avenidas 91 y 42, a las que considera ejes del desarrollo a futuro. Según su mirada, el movimiento comercial tenderá a desplazarse progresivamente hacia ese sector. “Me da la impresión de que con el tiempo lo que está concentrado en el centro como actividad comercial se va a cambiar para aquel lado”, señaló, y destacó además la calidad urbanística de ese sector: “Creo que en el último tramo de la 91, antes de llegar a la 10, están las casas más lindas de Necochea, al igual que en las calles transversales”.
Aun así, insistió en que el crecimiento debería acompañarse con más infraestructura. “Habría que asfaltar esas avenidas”, expresó, aunque aclaró que entiende el costo que implican esas obras.
Los puentes, el ACA
y las luces LED
Consideró “un oprobio” que el puente Ezcurra nunca se haya reconstruido después de la inundación de 1980 o que no se haya construido algún puente más para unir a Necochea y Quequén. Además, cuestionó el deterioro de la senda peatonal del puente Dardo Rocha. “¿Qué están esperando?”, se preguntó e hizo referencia al peligro que implica para quienes lo cruzan a diario.
Entre los aspectos positivos remarcó el recambio de luminarias LED. Recordó especialmente cómo fue viendo ese proceso durante la pandemia. “La diferencia era absurda, realmente increíble”, sostuvo sobre la transformación visual de las calles con la nueva iluminación.
También valoró la posibilidad de que avance el proyecto para remodelar la Terminal de Ómnibus y consideró acertada la demolición del ex balneario ACA. “Lamentablemente la gente venía a la playa y tenía de un lado el ACA y del otro, el casino”.
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“Hay que tirarlo”
Al referirse al casino, consideró que el edificio ya cumplió un ciclo y no tiene recuperación posible. Recordó que de niño asistió a la inauguración, acompañado por su padre, quien era tesorero del Banco Provincia. “Era una cosa divina, no se podía entender tanto lujo: mármol de Carrara, madera por todos lados, cristales de Murano”, enumeró, al tiempo que aseguró: “Ahora lo ves y te ponés a llorar”.
Teniendo en cuenta el estado en el que se encuentra, opinó: “Hay que tirarlo; es una lástima que lo hayan dejado caer de ese modo”. Consideró que primero deberían rescatarse elementos patrimoniales y luego avanzar con una demolición total. Sobre la posibilidad de que se venda, señaló que podría estar de acuerdo, pero con una condición: “Depende del uso que se le dé al dinero que saquen con la venta”.
Lo que se ha perdido
En otro tramo de la entrevista, hizo referencia al contraste entre la actividad cultural que tiene Europa y la realidad local. Contó que en la ciudad francesa donde residía tenía cinco o seis teatros a pocos kilómetros y eso lo llevó a preguntarse qué ocurrió con los espacios culturales necochenses.
“¿Por qué no hay más? ¿Por qué teníamos cinco cines?”, se preguntó, recordando salas como el Atlantic, el Gran Sud, el París, el Playa y el Ocean. Si bien reconoció que las nuevas tecnologías modificaron hábitos culturales, sostuvo que la experiencia colectiva sigue siendo irremplazable: “No es lo mismo mirar una película en una computadora que estar sentado en el cine”.
Sobre el movimiento cultural actual, en cambio, mostró una visión positiva. “Creo que ha habido un crecimiento”, aseguró. En ese sentido destacó el papel de la Escuela de Arte y también el trabajo del Centro Cultural Necochea. “Está trabajando muy bien, está haciendo cosas muy lindas”, afirmó.
“La mejor playa
argentina”
Consultado sobre el Parque Miguel Lillo, aclaró que no se opone a los emprendimientos ni espacios gastronómicos, pero no está de acuerdo con ningún intento de cerrar sectores o colocar alambrados.
“Ese parque es de todos nosotros. ¿Por qué lo tienen que alambrar?”, planteó. Además, consideró que “habría que darle un empuje diferente dado el enorme potencial que tiene. Imaginate si Tandil tuviera una pineta como esta”, dijo y mencionó que “se les cayó una piedra movediza y pusieron una réplica de plástico”.
En este sentido, remarcó la necesidad de potenciar los recursos naturales de la ciudad. “Tenemos la fortuna de tener una playa interminable, yo creo que la mejor playa argentina”, aseguró. Y agregó: “Habría que darle más empuje a lo que es el turismo”.
No obstante, lamentó la pérdida de eventos que, a su entender, posicionaban a Necochea y movilizaban la economía local. Recordó el Festival Infantil en su momento de esplendor, la Ruta del Tango y el Enduropale, y cuestionó la costumbre política de discontinuar iniciativas por haber sido impulsadas por otras gestiones. “Entra uno y lo que hizo el otro hay que borrarlo”, indicó.
“Depende en manos
de quién caiga”
Al hablar de la gestión del intendente Arturo Rojas, contó que inicialmente acompañó su candidatura porque se sintió identificado con el espacio político con el que se presentó, aunque luego manifestó su decepción por el cambio en su alineamiento político.
Pese a los cuestionamientos, al mirar hacia adelante se mostró optimista sobre el potencial local, aunque dejó una advertencia sobre el futuro: “Depende en manos de quién caiga la ciudad”.
En el tramo final volvió a insistir sobre la necesidad de fortalecer el perfil turístico y revitalizar espacios que alguna vez marcaron identidad. "Esta ciudad tiene todas las características para ser una gran ciudad de turismo”, expresó y enumeró las condiciones naturales que tiene: río, mar, parque y playa.
No obstante, lamentó el estado del centro y la poca diversidad de locales, aunque entiende que también hay “un parate general” que se nota en otros ámbitos.
Según su mirada es necesario recuperar festivales, volver a generar movimiento cultural y explotar mejor los recursos turísticos para que la ciudad vuelva a tener el protagonismo que tuvo en otra época. “Hay que mover algo. Tenemos todo para hacerlo”.///
Entre la enseñanza del
italiano, la música y el piano
El músico Franco Rondina nació en Necochea, pero al terminar el secundario se radicó en Bahía Blanca para estudiar Química. Sin embargo, tras tres años de estudios universitarios, decidió dejar la carrera para dedicarse plenamente al piano en el conservatorio, donde consolidó su vocación.
Después de cumplir con el servicio militar obligatorio, se radicó en Italia por invitación de su maestro José Lépore y se estableció en Roma a finales de la década del 70. En Europa, decidió realizar nuevamente todos los exámenes para obtener sus títulos locales en los conservatorios de Pésaro y Consenza, mientras desarrollaba una intensa actividad como docente en sus propias escuelas de música y como concertista. A lo largo de su carrera europea, también se presentó como solista y acompañante de cantantes líricos en diversos países.
Su trayectoria internacional se extendió por 42 años, durante los cuales vivió dos años en Francia trabajando para una academia y dio clases en el Museo Charlier de Bruselas. Durante catorce años consecutivos, participó en el festival internacional "Verano Musical de Sumaya" en el País Vasco, colaborando con destacados músicos de Europa. Además, dictó clases de música en Corea entre 1999 y 2003. Su manejo del italiano lo llevó también a dar clases de dicha lengua.
Finalmente, regresó a Necochea en el año 2016 y fundó la Escuela de Lengua y Cultura Italiana "Gianni Rodari", institución que dirige desde hace una década, dedicada a la enseñanza del italiano. Aunque su actividad principal hoy en día es la enseñanza del idioma, continúa vinculado al piano, dando clases a alumnos particulares interesados en la música clásica.
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