“Necochea tiene algo que no tiene casi nadie: el parque"
Gabriel Imhoff habló de la importancia de valorar y cuidar lo que tenemos: “Un marco natural inigualable”. Lo que le preocupa y su mirada sobre la juventud y la educación
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Julieta Moreno
Redacción
"Valoro muchísimo el parque como un espacio público que no tiene casi nadie. A veces, por algo mucho más chico que esto, en otros lugares tenés que pagar”, expresó Gabriel Imhoff, al pensar en las características de Necochea y en aquellas cuestiones que hacen a la calidad de vida de la población.
Nació en San Martín y llegó a Necochea en 1980, con apenas 12 años. Desde entonces, construyó una vida atravesada por el trabajo, el ajedrez y la educación. Actualmente, próximo a jubilarse como inspector de Educación de Adultos, en diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad que eligió para vivir, con una mezcla de afecto, preocupación y esperanza.
“Ver el vaso lleno”
“Siempre trato de ver el vaso medio lleno”, resumió al pensar en el desarrollo de Necochea y enseguida mencionó el rasgo que más valora: el entorno natural. “Tiene un marco natural inigualable, con el río, con el parque, con la playa”, expresó, al contar que disfruta salir en bicicleta por la zona rural o recorrer distintos sectores de la ciudad.
Entre todos esos espacios, el parque Miguel Lillo ocupa un lugar especial. “Veo algo que no tiene casi nadie, que es el parque, que es un espacio público que yo valoro muchísimo”, sostuvo. Como docente de secundaria, aseguró que suele conversar sobre ambientalismo con sus alumnos y remarcarles que en otros lugares del mundo “por algo mucho más chico que esto tenés que pagar”. Por eso, insistió en la necesidad de cuidar lo que la ciudad tiene: “Valoremos esto que es tan lindo”.
No obstante, señaló que muchas veces Necochea cae en una mirada negativa sobre sí misma. “Por ahí somos muy quejosos”, admitió, aunque también puso ejemplos de vecinos e instituciones que sí generan cambios positivos. Mencionó el trabajo de la Cooperadora del Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra, los frentistas de la ribera que mantienen cuidado el sector y también el compromiso de muchos clubes deportivos.
“Nos quejamos mucho”
Desde su mirada, la ciudad necesita más compromiso cotidiano de los propios vecinos. “Nos quejamos mucho, pero a veces no se toma la iniciativa de hacer algo, como pintar el frente o arreglar la propia casa para tener un criterio común”, planteó, y también mencionó la importancia de reforzar el ordenamiento urbano. Recordó épocas en las que se quitaban plantas para colocar cemento sin demasiados controles y celebra que hoy exista más regulación. “Debería ser casi una obligación que estén las plantas en las veredas”, opinó, remarcando que en el vivero las entregan en forma gratuita.
También se mostró a favor de intervenciones viales que prioricen al peatón y a los ciclistas. Por eso lamenta que no hayan prosperado algunas pruebas para reducir velocidades en ciertas esquinas como en sector de 58 y 63. “Nuestros hijos deberían poder andar con menos peligro en bicicleta o ir caminando a la escuela”, señaló.
En esa línea, insistió en que la ciudad necesita menos queja y más iniciativa colectiva. “Tenemos ejemplos de clubes que andan muy bien y le ponen mucha garra”, indicó. Y sumó otra faceta que considera valiosa: la actividad cultural. Destacó el movimiento generado por el Centro Cultural y Biblioteca Popular Andrés Ferreyra, la Escuela de Arte y también el ajedrez, disciplina que marcó gran parte de su vida.
“Mis alumnos son
mejor que yo”
En otro tramo de la entrevista, reflexionó sobre la educación desde distintos aspectos. Observa con preocupación la disminución de jóvenes interesados en la docencia y cree que el trabajo docente carga con muchas presiones y socialmente muchas veces no es suficientemente valorado.
Al mismo tiempo, reconoció que las nuevas generaciones enfrentan una realidad distinta. “Hoy es un esfuerzo leer porque hay otras cosas”, explicó, comparando la infancia actual con la suya, cuando no existían celulares ni redes sociales. Sin embargo, lamentó las miradas estigmatizantes sobre los jóvenes. “Mis alumnos son mejor que yo humanamente”, aseguró y cuestionó que desde la sociedad se los convierta constantemente en “el problema”. “Los jóvenes no escapan a lo que es toda la sociedad”, reflexionó.
Consultado sobre el casino, admitió que no tiene una idea cerrada sobre qué debería hacerse con el edificio. Eso sí, consideró que si fuera el municipio trataría de obtener el mayor rédito posible si eventualmente se concreta una venta y evitar que “se termine regalando”.
Con respecto al parque Miguel Lillo, aseguró que prefiere que no se siga interviniendo con emprendimientos privados. Recordó cómo algunos sectores que antes eran de uso libre dejaron de sentirse públicos tras la instalación de instituciones deportivas, aunque elogió el trabajo que hacen. Por eso sostiene que quienes quieran desarrollar actividades comerciales deberían hacerlo fuera del parque y no dentro de ese espacio natural. “Creo que hay oportunistas que buscan hacer negocios sin invertir nada, cuando podrían hacerlo en los terrenos de enfrente. No quiero que se pierda la percepción de que el parque es público y nos pertenece a todos”.
“Tiempos difíciles”
Sobre la gestión del intendente Arturo Rojas, consideró que “siempre es mejorable”, aunque reconoció avances, especialmente en la recuperación de plazas y espacios públicos. “La plaza nuestra estaba muy fea y hoy la veo linda”, comentó. También destacó mejoras en sectores de la costa y del parque como la extensión de la avenida 10. Asimismo, dijo que entiende que hay problemas estructurales, como el estado de las calles de tierra, que son difíciles de resolver completamente.
Cuando piensa en el futuro, mantiene el optimismo, aunque sin desconocer las dificultades económicas y sociales del presente. Definió su mirada política como cercana al peronismo y reivindicó la necesidad de un Estado presente y, en este sentido, entiende que “estamos viviendo tiempos difíciles”. A su vez, dijo que le produce preocupación el estado del comercio local y la situación que atraviesan pequeños empresarios y comerciantes.
“Todos son héroes”, dijo sobre quienes sostienen emprendimientos y tienen trabajadores a cargo en contextos económicos complejos. Y remarcó especialmente a aquellos que, pese a terminar muchas veces fundidos, “han cumplido” con sus obligaciones, destacando la importancia del valor de la honestidad en estos tiempos tan complejos.///
Una vida atravesada por el
trabajo, la educación y el ajedrez
Gabriel Imhoff nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, y se radicó en Necochea en 1980, a los 12 años, después de la inundación. Al llegar, finalizó su educación primaria en la Escuela Nº 10, en un contexto familiar marcado por dificultades económicas. Debido a esta situación, Gabriel comenzó a trabajar en su adolescencia en una veterinaria, empleo que mantuvo durante cuatro años. En paralelo, comenzó a jugar de forma competitiva al ajedrez, tras conocer a Luis Decastelli, quien con los años se convertiría en uno de sus grandes amigos, junto también a Carlos Hospitaleche.
Durante su juventud, residió temporalmente en Buenos Aires para perfeccionarse en el ajedrez y trabajar en una inmobiliaria, aunque regresó a Necochea a los 19 años. En su carrera deportiva, logró consagrarse ocho veces campeón necochense y compitió contra maestros internacionales. Antes de dedicarse de lleno a la educación, desempeñó diversos oficios, como colocador de membranas para techos, comerciante, empleado de un kiosco nocturno, entre otros. Tras atravesar una crisis económica, decidió retomar y finalizar sus estudios secundarios en el nivel de Adultos y luego siguió la carrera docente y se recibió de profesor de Historia.
Su trayectoria profesional en el ámbito educativo abarca más de 25 años como profesor y director de distintas escuelas. A lo largo de su carrera, ocupó cargos directivos en la Escuela Nº 17 de Juan N. Fernández, en la Escuela 12 y en instituciones secundarias y, más tarde, se desempeñó como inspector de Educación Secundaria de gestión privada y como secretario de la Jefatura Distrital. Actualmente, es inspector de Educación de Adultos y se encuentra próximo a la jubilación.
Complementariamente a su labor docente, participó en proyectos de capacitación de ajedrez para maestros rurales en toda la Provincia. En su vida privada, es un aficionado al ciclismo y miembro del club canino local, donde se dedica como hobby a la cría de perros de raza. Además, está esperando a jubilarse para volver a dedicarle más tiempo al ajedrez, una de sus grandes pasiones.///
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