Necochea no nació con la idea de ser una ciudad balnearia
El ingeniero Marcos Pascua analizó la historia de la Villa Díaz Vélez y la particular relación local entre el sector costero y el centro
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A diferencia de otras ciudades turísticas de la costa bonaerense, Necochea no nació con la idea de convertirse en un balneario. Esa diferencia en su origen urbano explica, en parte, algunas particularidades que todavía hoy se perciben en la relación entre la ciudad y su frente marítimo.
El tema fue analizado por el ingeniero civil y escritor Marcos Pascua durante su participación como columnista en el programa radial “¿Lo dije o lo pensé?”, donde repasó aspectos históricos vinculados al desarrollo del turismo en la provincia de Buenos Aires y al surgimiento de los balnearios.
Según señaló, la génesis de Necochea fue muy distinta a la de otros destinos turísticos de la región.
“Estoy estudiando mucho los orígenes de los balnearios en Argentina; es muy interesante cómo surge el turismo y a quién se le ocurrió ir a una playa por primera vez”, explicó.
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Una ciudad que no nació como balneario
En ese sentido, Pascua subrayó que, a diferencia de otras localidades costeras, Necochea no fue pensada inicialmente como una ciudad turística.
“Existe una gran diferencia entre Mar del Plata y Necochea: Mar del Plata fue pensada como una ciudad balnearia, mientras que en Necochea lo que hoy conocemos como Villa Díaz Vélez se incorporó a la traza urbana recién 20 años después de su fundación. Originalmente eran dos cosas distintas; se buscaba fundar una ciudad entre Necochea y el mar”, señaló.
Ese origen separado entre el casco urbano y la zona costera dejó una marca que todavía hoy puede percibirse en la estructura de la ciudad.
“Particularmente en esta ciudad, siento que el balneario no está integrado del todo a la urbe. En Mar del Plata o Miramar los límites entre la zona balnearia y el centro administrativo se difuminan. Aquí, en cambio, el límite es estrictamente teórico y está muy marcado después de la calle 10 o la 79”, sostuvo.
La Rambla y la vida social frente al mar
En su análisis histórico, Pascua también se refirió al papel que tuvo la rambla en el desarrollo turístico de los balnearios, un concepto inspirado en modelos europeos.
“La idea de la Rambla se trae de Biarritz, un balneario francés que tiene muchas similitudes arquitectónicas con Mar del Plata”, explicó.
En aquellos años, este tipo de paseos cumplía una función social muy particular.
“Antiguamente la Rambla era un paseo social, un lugar de encuentro donde la gente medía su poder adquisitivo a través de la vestimenta. Era una especie de vidriera o desfile”, indicó.
Incluso, según relató, las costumbres de la época eran muy distintas a las actuales.
“En ese contexto la gente no iba a la playa en traje de baño; existía un reglamento que prohibía mostrar hasta los tobillos y las playas estaban divididas por género”, recordó.
La historia de la Rambla de Necochea
El modelo de paseo marítimo que se desarrolló en otros balnearios también tuvo su réplica local.
“A diferencia de la de Mar del Plata, que es paralela al mar, la Rambla de Necochea entraba en forma perpendicular para empezar a ocupar ese territorio de playas tan extensas”, explicó Pascua.
El proyecto comenzó a gestarse a principios del siglo XX.
“Su construcción se empezó a proyectar en 1909 por iniciativa del senador Tomás Cabanillas, quien solicitó 250.000 pesos”, señaló.
La obra finalmente se concretó algunos años después y se convirtió en uno de los centros de la vida social y turística de la ciudad.
“La Rambla se construyó entre 1913 y 1915; tenía 150 metros de largo y contaba con baños, heladerías, salones de baile, casino y hasta un teatro biógrafo”, detalló.
Con el paso del tiempo, el edificio fue remodelado y finalmente demolido.
“En 1938 se realizó una remodelación con una fachada estilo Art Decó, pero en 1971 se decidió su demolición porque se consideraba que ya no era moderna y que esos edificios tapaban la vista al mar”, recordó.
Infraestructura y valorización de la tierra
El desarrollo de la rambla también estuvo vinculado a intereses económicos y políticos de la época.
“Es curioso el caso de Cabanillas: él presentó el proyecto y la Rambla se construyó cerca de un hotel del cual era accionista”, indicó Pascua.
En ese contexto, explicó que la relación entre infraestructura y valor inmobiliario era evidente incluso entonces.
“La infraestructura revaloriza la tierra, y él sabía que estar cerca de la Rambla encarecía los alquileres”, concluyó.///
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