Miriam Aranda: Una vocación que no conoce de jubilaciones
El mundo celebra este 12 de mayo el Día Internacional de la Enfermería y en Necochea hay muchas enfermeras que hacen honor a la profesión. Una de ellas es sin duda Miriam Aranda
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Este 12 de mayo, mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Enfermería, en el Centro de Salud Sur (CAPS 77) la jornada comienza como cualquier otra para Miriam Aranda. A sus 67 años, y a pesar de haberse jubilado hace ya tres años, Miriam elige cada día levantarse a las 7 de la mañana para ocupar su lugar en el consultorio.
Del escritorio a la comunidad
La historia de Miriam en la salud no empezó en los hospitales. Originalmente era administrativa, pero fueron los doctores García Croche y Ludueña, de la antigua Clínica Regional, quienes vieron su potencial y la impulsaron a estudiar enfermería, guardándole incluso su puesto de trabajo mientras se formaba. Desde entonces, su vida ha estado ligada al cuidado del otro. Trabajó incansablemente, llegando a cumplir dobles turnos para que sus hijos pudieran asistir a la universidad.
Tres décadas y tres generaciones
Con 22 años de servicio en el CAPS 77, Miriam se ha convertido en una figura fundamental para su comunidad. Su impacto es tal que hoy se encuentra vacunando a los nietos de aquellas madres que alguna vez pasaron por sus manos. "Me da vergüenza. Salgo al centro y todos te paran a saludar", confiesa con humildad, relatando cómo los niños la llaman "doctora", a lo que ella siempre aclara con orgullo: "No soy doctora, soy enfermera".
Más allá de la vacunación
Para Miriam, la enfermería es "algo hermoso" que le permite ir más allá de aplicar una dosis. Su compromiso la ha llevado a:
- Visitar domicilios de familias antivacunas para informarles con recortes y paciencia sobre la importancia de la prevención, logrando que tres familias completas aceptaran vacunarse.
- Gestionar donaciones de ropa y alimentos (como paquetes de fideos) que recibe de los mismos vecinos para ayudar a quienes más lo necesitan.
- Escuchar y contener a los pacientes que se acercan no solo por salud física, sino para desahogarse de sus problemas cotidianos.
La elección de seguir
A pesar de que sus hijos le insisten desde La Plata para que deje de trabajar y descanse, Miriam sostiene con firmeza su decisión. "Hoy estoy porque quiero... lo hago porque me gusta", afirma, dejando claro que para ella, ayudar a la gente es un recurso para pasarla bien y sentirse plena.
En este Día Internacional de la Enfermería, la figura de Miriam Aranda representa la esencia misma de la profesión: esa vocación inquebrantable que no se detiene ante un trámite jubilatorio, sino que se nutre del reconocimiento y el afecto de toda una comunidad.
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