Miércoles 27 de marzo de 1996
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Intentaban reunir los votos que permitieran reformar el CAIP
El oficialismo buscaba cerrar filas dentro del PJ, incorporando concejales al proceso de otorgar servicios en concesión. De lograrlo, se analizaría esa tarde en sesión del Concejo.
Si el oficialismo lograba cerrar filas dentro de su bloque, el Concejo Deliberante de Necochea trataría ese día, en sesión extraordinaria, el proyecto que contemplaba la participación del cuerpo en el Consejo Asesor para la Iniciativa Privada (CAIP).
Una fuente del Departamento Ejecutivo había agregado que “si no era así, de no reunirse los votos necesarios, no se insistiría en su tratamiento, quedando para el período de ordinarias”, a inaugurarse el lunes siguiente.
El CAIP —hasta ese momento integrado sólo por funcionarios del Departamento Ejecutivo— era considerado como “la base” de la iniciativa que impulsaba el intendente Municoy para otorgar al capital privado, a través de permisos de concesión, la explotación de varios servicios municipales, entre ellos el de agua corriente y cloacas, y el mantenimiento de las redes vial y urbana.
El objetivo del Departamento Ejecutivo era reunir “los nueve votos necesarios, como mínimo”, para sancionar la reforma al CAIP. Para ello se suponía que los siete votos del bloque oficialista estarían respaldando el proyecto, como así también el voto del FrePaSo. Restaba saber la actitud que adoptaría el bloque de la Unión Cívica Radical, donde su titular Julio Gaitero y Carlos Naverán en principio darían su apoyo, con lo cual se superaría el número deseado.
De alcanzar nueve votos, la presidencia del cuerpo edilicio estaría en condiciones de desempatar la situación, con la facultad que le confería la Ley Orgánica de las Municipalidades. La sesión extraordinaria de ese día estaba anunciada para las 19.30.
Consultado por Ecos Diarios, el presidente del bloque de ediles de la UCR, Julio Gaitero, había expresado que “era mi opinión y la de Carlos Naverán que el radicalismo se sumara al CAIP. Pero primero el peronismo debía definir algunas situaciones internas”.
Los restantes ediles de la UCR, Jorge De Peling y Nora Amorena, habían anticipado su negativa a incorporarse a este organismo. Similar posición mantenía el bloque de la Agrupación Comunal Transformadora.
La pregunta que hasta la noche anterior se hacía gran parte del oficialismo era qué papel jugarían ese día los concejales Ana María Argel y Jorge Braña, enrolados en la línea interna que lideraban la diputada nacional Diana Gutiérrez y el ex presidente del HCD, Luis María Alsinet.
Requerida la opinión de este sector, se había establecido que “estábamos estudiando la propuesta de reforma del CAIP y de que los ediles se incorporaran. Queríamos información, todos los detalles y saber qué le convenía más al municipio y a la gente”.
Por ello, el lunes por la noche y al mediodía del día anterior, el bloque del PJ había recibido un pormenorizado relato técnico sobre “los beneficios que le significaba a la comuna y al contribuyente que los servicios fueran administrados por el sector privado”.
En enero anterior, luego de vetar la ordenanza que había derogado la creación del CAIP, el intendente había propuesto incorporar a los concejales para el análisis de las propuestas privadas. Entre las facultades que se le conferían al CAIP se encontraba la posibilidad de elaborar los pliegos de bases y condiciones. En todos los casos, la documentación debía ser remitida al Concejo Deliberante para su aprobación.
Similar trámite se produciría una vez que se considerara la oferta preadjudicada, como última gestión.
Traspaso del Casino
El intendente Municoy había mantenido el día anterior en Capital Federal un encuentro con el secretario de Desarrollo Social de la Nación, doctor Eduardo Amadeo, con el propósito de analizar el posible traspaso del Complejo Nuevo Casino de Necochea al patrimonio municipal.
El jefe comunal había interrumpido sus reuniones en la víspera, tras la confirmación de la audiencia con Amadeo, quien se encontraba alineado al sector político que integraba la presidenta de Lotería Nacional Sociedad del Estado, Mercedes Aliati, repartición que era propietaria del inmueble.
Melgarejo a la selección
Un presente más que feliz vivía el joven futbolista necochense Luis Alejandro Melgarejo, de 15 años de edad, quien desde hacía unos días formaba parte de la preselección argentina Sub-17, que el equipo encabezado por el exitoso José Pekerman preparaba para el mundial de la categoría, que se disputaría en 1997.
Melgarejo, quien había pertenecido al Club Rivadavia desde infantiles, también venía actuando como centrodelantero titular de la séptima división de Banfield y de lunes a miércoles realizaba entrenamientos con otros 26 jugadores del interior del país, en la preselección nacional que trabajaba en el predio de Ezeiza.
El necochense sería probado en dos amistosos internacionales que se avecinaban, con posibilidad de quedar para el primer compromiso oficial del Sub-17 argentino: el sudamericano de ese año.
Melgarejo había podido acceder a esta prueba, que duraría aproximadamente seis meses, merced al contacto que Pekerman y su equipo habían establecido en Necochea con el entrenador local Abel Coria, quien tenía la función de promover jóvenes valores.
Varios elementos juveniles del fútbol local estaban militando en las inferiores del Club Banfield. Se trataba de los ex rivadavienses Gustavo Bitsch (en quinta), Gerardo Barayazarra (en octava) y Darío Miotti (en reserva), a los que se sumaba el delvallense Sebastián Bustamante (en sexta).
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