Miércoles 17 de abril de 1996
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Renunciaba Veiga en el área de Hacienda
Su alejamiento había sido aceptado por el jefe comunal. El desgaste en la relación política y personal había sido el motivo
A pedido del intendente Julio Municoy, le había sido aceptada la renuncia del subsecretario de Hacienda de la Municipalidad de Necochea, Carlos Alberto Veiga. El texto de la nota de dimisión se presentaría ese día.
El alejamiento del funcionario se habría producido debido al fuerte desgaste en la relación personal y política registrada en las últimas semanas con el jefe comunal y con el resto del equipo de gobierno", había indicado a Ecos Diarios una alta fuente municipal.
Trascendió que la renuncia le había sido solicitada a Veiga por el intendente el lunes anterior, en el marco de una conversación mantenida en el despacho principal de la comuna.
La nota, con el breve texto solicitando la aceptación de su alejamiento, había sido redactada el día anterior por el propio Veiga.
Municoy le había aceptado la renuncia en forma verbal, en una mañana donde se había observado a gran parte del equipo de colaboradores del jefe comunal "nervioso, preocupado por la información que se filtró dando cuenta que el intendente estuvo a punto de renunciar el sábado por la madrugada, cuando sesionaba el Concejo Deliberante", había precisado un funcionario del Departamento Ejecutivo.
Se desconocía, en ese momento, el remplazante de Veiga. Se había precisado que "la firma de la documentación que corresponde estrictamente a la Subsecretaría recaerá en el secretario General, Fernando Ciancaglini, de quien depende el área".
El alejamiento del subsecretario se había convertido en el comentario político del día, especialmente en los bloques de la oposición en el Concejo Deliberante.
La relación de Veiga con concejales era considerada como "buena, con algunos, y de discusión con otros". Los ediles consideraban positivo el resultado de su breve gestión al frente del manejo económico y financiero de la Municipalidad.
Se había establecido que el renunciante subsecretario habría mantenido encontradas posiciones con gran parte del equipo de gobierno del intendente Municoy.
Las diferencias de matices habrían sido más profundas con aquellos funcionarios que concentraban el mayor nivel de decisiones en la comuna, por citar el secretario General, Fernando Ciancaglini, el presidente del bloque de concejales del Partido Justicialista, Héctor Ismael Llarías y el secretario de Política Social, doctor Juan Alfonso Ruiz.
Solución para vecinos
El Departamento Ejecutivo, un grupo de concejales de la comisión 21 cuadras de Quequén, habían llegado a un acuerdo para dar solución a los reclamos legales y al endeudamiento que afrontaban un grupo de contribuyentes morosos con este emprendimiento, el que databa de mediados de la década pasada.
El mecanismo utilizado en su momento había consistido en cobrarle el 50% del valor de la obra a cada contribuyente beneficiado con el asfalto construido y abonado íntegramente por la ex empresa Necochea-Quequén, que había compensado, con esta iniciativa, el cierre de algunas calles para la expansión de su empresa.
Con este recupero municipal, se había proyectado construir otro número similar de cuadras en la vecina ciudad, para lo cual los vecinos involucrados en el nuevo sector debían pagar el restante 50%.
De esta manera, se había intentado organizar un sistema que, de acuerdo a sus autores, significaría asfaltar cuadras en forma solidaria.
Transcurridos varios años, un reducido grupo de vecinos había cancelado totalmente su compromiso con el municipio, otros lo habían hecho en forma parcial y varios nunca habían pagado. De acuerdo a estimaciones oficiales, poco más de 250 vecinos estaban comprendidos en este proceso.
Mataderos y el Argentino B
"No tenemos deuda alguna y el club había registrado tras el Argentino 'B' un superávit de unos 2 mil pesos. Para lograr eso hubo que trabajar mucho y contamos con un gran respaldo de la comisión de apoyo", habían afirmado Mario César Piernes y Néstor Rubén Trobo, presidente y secretario, respectivamente, del Club Atlético Mataderos.
Los dirigentes habían resaltado "el apoyo de todo el comercio de la ciudad, así como también la asistencia de tanta gente cada vez que fuimos locales. Esto nos incentivó a trabajar cada vez con más ganas".
"A la gente le hablamos claro y lo pudo comprobar, pues no hicimos un plantel caro, no tiramos el dinero de ellos y conformamos un equipo integrado en su gran mayoría por jugadores locales", había explicado Piernes. Trobo había acotado que "nuestra idea era hacer resurgir el fútbol local y para ello era vital llevar jugadores nuestros. Estos se dieron cuenta que esta competencia era una importante vidriera".
Los directivos habían ponderado el "desempeño del plantel, conformado por buenos jugadores y mejores muchachos. El hecho que siempre les cumplimos al día, creó una mejor relación".
Comenzaba una nueva instancia para el equipo rojo. Para Trobo "lamentablemente no tuvimos tiempo de prepararnos, pero igualmente encararemos con los recursos que contamos y con el objetivo de llegar lo más alto posible".
Los directivos estimaban que la nueva ronda depararía "un gasto de unos 40 mil dólares", pero se mostraban más confiados, por el hecho de que "ahora las recaudaciones de local le quedarían íntegramente al club".
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