Miércoles 13 de marzo de 1996
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Acreedores debían demostrar que el municipio les adeudaba
De lo contrario no cobrarían. El intendente definía el sistema de cancelación de pasivos a través de bonos
El intendente Municoy se encontraba definiendo la metodología que utilizaría el Departamento Ejecutivo para cancelar las deudas que mantenía la Municipalidad de Necochea con sus proveedores, a través del régimen de bonos.
Se estableció que la semana siguiente se pondría en marcha el programa de trabajo, vista la inminente reglamentación del sistema, que se encontraba a cargo del Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires.
El secretario General de la Municipalidad local, doctor Fernando Ciancaglini, manifestó que “habrá un formulario que deberá ser completado por todos los acreedores. En el mismo se deberá precisar cuál es la deuda que se reclama y adjuntar la respectiva documentación que avale lo que se declara”.
Agregó que “determinada la deuda, que es el primer paso, y de no existir diferencias entre lo que afirma el deudor y la documentación que posee el municipio, se confeccionará el respectivo decreto, por el cual se reconocerá el pago, estableciéndose el monto final”.
El funcionario sostuvo que “la suma de todos los decretos será la cifra definitiva que la Municipalidad de Necochea consolidará”.
De acuerdo a proyecciones llevadas adelante por el Departamento Ejecutivo en las últimas semanas, el nivel de deudas que podría ingresar en este régimen sería de aproximadamente 15.000.000 de pesos.
Una de las dudas que se intentaba dilucidar en esos días estaba vinculada a si el municipio convocaría a sus acreedores en grupos, o si se los citaría para que retiraran los formularios.
Ciancaglini manifestó que “el acreedor tiene que demostrar lo que se le está debiendo. El reclamo debe avalarse con la documentación que autorizó la compra o el gasto municipal. Se cotejarán estos papeles con la información municipal”.
Reiteró que “de no existir diferencias entre lo que dice el acreedor y la comuna, se firmará el decreto reconociendo el pago y la deuda”.
En la continuidad del sistema, se preveía que se emitieran los bonos de cancelación de estos pasivos, que tendrían un plazo de ocho años.
Las amortizaciones a las que debería hacer frente el municipio serían semestrales, para lo cual se crearía en el presupuesto de gastos y en el cálculo de recursos de ese año una partida del 12,5% de la deuda total.
Ente de Turismo
Antes de que culminara el mes de marzo quedaría definido el proyecto de creación del Ente de Turismo (ENTUR), organismo que sería puesto a consideración del Concejo Deliberante de Necochea y que preveía la desaparición de la Secretaría de Turismo del actual organigrama municipal.
El nuevo cuerpo sería presidido por un representante de la comuna de Necochea, designado por el intendente.
Trascendió que el entonces secretario de Turismo, Eduardo Ferrero, ocuparía la banca eservada a la comuna en el directorio que tendría la responsabilidad de conducir los destinos del ENTUR, compuesto además por una docena de representantes.
Los mismos tendrían vinculación con las diversas actividades turísticas que se prestaban en Necochea y Quequén, entre ellas la hotelería, los restaurantes, las agencias de viaje, los comerciantes, los empresarios y las confiterías bailables.
Una de las novedades de esta iniciativa sería que la designación recaería sobre personas relacionadas a las citadas actividades y no en las agrupaciones o instituciones intermedias.
Un tema que se encontraba en etapa de discusión era la retribución de los directores, habida cuenta que podrían cumplir sus funciones “ad honorem”, pese a lo cual habría un régimen de viáticos.
El sostenimiento del trabajo que llevara adelante el ENTUR se produciría a través de la afectación directa de los recursos que se obtenían mediante el Fondo del Turismo —que se recaudaba a través de la tasa de Inspección de Seguridad e Higiene—, mientras que se facilitaría el ingreso de aportes privados, colaboraciones y donaciones.
Ciclismo en Quequén
La ciudad de Quequén sería uno de los puntos que tocaría la séptima edición de la importante “Vuelta Ciclista de la Provincia de Buenos Aires”, que organizaba la Asociación Ciclista Regional del Sudeste Bonaerense y que se dividiría en ocho etapas, con la tercera finalizando en dicho medio y la cuarta empezando allí.
La carrera, que sería fiscalizada por la Federación Ciclista Argentina, se llevaría a cabo entre el 23 y el 31 del corriente mes, con un prólogo en la ciudad de La Plata, donde se recorrerían 80 kilómetros en inmediaciones de la plaza “Mariano Moreno”.
Tras el citado prólogo, que se haría el sábado 23 del mes actual, la “Vuelta de la Provincia” se dividiría en ocho etapas, recorriéndose unos 1.500 kilómetros.
El cronograma era el siguiente: primera etapa, el domingo 24, tramo La Plata-Chascomús-Dolores (175 kilómetros); segunda etapa, lunes 25, Dolores-Las Armas-Ayacucho (170 kilómetros); tercera etapa, considerada la más dura de la competencia, el martes 26, Ayacucho-Balcarce-Quequén (210 kilómetros), con partida a las 10; cuarta etapa, miércoles 27, Quequén-Lobería-Tandil (190 kilómetros); quinta etapa, jueves 28, Tandil-Azul-Olavarría (185 kilómetros); sexta etapa, viernes 29, Olavarría-Las Flores (155 kilómetros); séptima etapa, sábado 30, Las Flores-Brandsen-San Vicente (170 kilómetros); y octava etapa, el domingo 31, San Vicente-Brandsen-La Plata (130 kilómetros).
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