Miércoles 12 de junio de 1996
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El buque hundido podía llegar a paralizar la Termoeléctrica
En caso de desplazarse hacia la zona de las bombas de agua que refrigeraban los condensadores de la central portuaria
La presencia del buque "Pesuarsa II", hundido en el interior de Puerto Quequén, no sólo se había constituido en un obstáculo para la navegación, sino que además representaba un serio peligro para la Central Termoeléctrica de ESEBA, dado que podía ocasionar su paralización si la estructura de la embarcación impedía el paso de agua a las bombas refrigeradoras.
Si bien hasta ese momento la situación del "Pesuarsa II" se mantenía sin variantes y la embarcación permanecía en el mismo sitio donde había zozobrado dos días antes, existía una palpable preocupación acerca de los perjuicios que originaría en caso de desplazarse.
En el giro 11 de la margen de Necochea se encontraba la entrada de agua para las bombas de refrigeración de los condensadores de la Termoeléctrica.
El agua resultaba fundamental para el funcionamiento del establecimiento generador de energía, por lo que, de interrumpirse el suministro, se habría registrado una inmediata paralización de la central.
"Acá hay dos peligros bien definidos: que el buque vaya hacia el canal e impida absolutamente la navegación, o que se mueva hacia las estructuras de mampostería y las derrumbe, para no permitir el paso de agua", se señaló en fuentes portuarias.
De acuerdo con lo establecido, si se concretaba esta última posibilidad, la salida de servicio de la Termoeléctrica no motivaría que tanto Necochea como Quequén quedaran sin energía.
De todos modos, se consideraba que "el perjuicio sería altísimo" y daría lugar a demandas judiciales.
La Central Termoeléctrica aportaba energía al sistema nacional, encontrándose vinculada mediante cuatro líneas con Mar del Plata, Miramar-Mar del Plata, Tandil y Gonzales Chaves.
Trascendió que en ese momento se estaban consumiendo 10.000 metros cúbicos por hora para refrigerar los condensadores de los equipos en funcionamiento.
Al mismo tiempo, se supo que los técnicos de ESEBA habían advertido los inconvenientes que se venían produciendo desde tiempo atrás por la suciedad del agua, en virtud de los embancamientos que se registraban por la presencia de los numerosos buques interdictos en ese sector portuario.
Con el problema planteado por el "Pesuarsa II", se había optado por desplazar al "Knossos" a "La Pileta", ubicando en doble andana al "Toba Marú" y al "Miura Marú".
El hecho de haberse despejado esa zona había motivado que la corriente de agua se agilizara y esto, paradójicamente, había representado un beneficio para las bombas de refrigeración de la Termoeléctrica.
Peritajes por Prefectura
Con el propósito de establecer las causas del hundimiento del pesquero y evaluar las condiciones actuales en las que se encontraba, personal de la Prefectura Naval Argentina había iniciado sus trabajos de peritaje.
A bordo de un gomón pudo observarse a efectivos de la repartición, con asiento en Puerto Quequén, navegar en el sector donde se había producido el hecho.
Al mismo tiempo, también se procuraba amarrar convenientemente al "Knossos" en "La Pileta", donde además se hallaban en doble andana el "Toba Marú" y el "Miura Marú".
Fuentes vinculadas al Consorcio de Gestión afirmaban que el "Pesuarsa" estaba obstruyendo la navegación, pese a que su estructura todavía no ocupaba el canal. Uno de los problemas, además de ocupar un valioso sitio de atraque, era que impedía la realización de las tareas de dragado.
La Delegación de la Prefectura Naval Argentina debía elevar las actuaciones correspondientes a las autoridades del organismo, así como a los juzgados donde se tramitaban las causas.
El "Pesuarsa II" tenía 72,05 metros de eslora, 12,50 metros de manga y 7,35 metros de puntal. Contaba con un peso neto de 635 toneladas, casco de acero y dos motores diésel.
Había sido construido en Vigo (España) por "Factorías Vulcano" en 1973 y posteriormente adquirido por la firma "Pesuarsa S.A.", con domicilio legal en Capital Federal.
El primer embargo había sido dispuesto por el juez federal de Bahía Blanca en 1982 y el último se había determinado como derivación de la Administración General de Aduanas el 30 de abril de 1993.
El buque se encontraba "interdicto con derecho a uso", aunque no pesaba sobre él la "prohibición de navegar".
Distribuían dependencias
Durante el transcurso de una reunión realizada el día anterior en el Consejo Escolar, se había efectuado la distribución de las dependencias que ocuparían los distintos establecimientos educativos en el edificio del ex Liceo Naval Militar "Capitán de Fragata Carlos María Moyano".
A su vez, se había concretado un trabajo de inventario y se había avanzado en los trámites relacionados con la toma efectiva de posesión del inmueble, la cual se materializaría durante ese mismo mes.
Se mencionó la posibilidad de que en el acto respectivo se hicieran presentes el ministro de Obras y Servicios Públicos bonaerense, escribano Hugo David Toledo, y la titular de la Dirección General de Cultura y Educación, Dra. Graciela Giannettasio.
En el encuentro habían estado Guillermo Brunatti y Sergio Puerto, de la Dirección de Infraestructura provincial.
También había asistido la directora de la rama Media, Técnica y Agraria, Lía Ana Cáceres, junto a los consejeros escolares encabezados por el presidente del cuerpo, Juan Carlos Foss.///
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