“Me retiro feliz, logré plasmar mis proyectos en 40 años como docente”
Aseveró Liliana Guillot, quien hizo un repaso de su dilatada trayectoria profesional como maestra de primer grado y de Nivel Inicial. “Compartí momentos inolvidables con alumnos”, añadió.
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Mario Maruca
Redacción
Liliana Guillot abrazó la actividad de transmitir conocimiento y enseñar con mucha pasión. “Hace 40 años que soy docente y me incliné por estudiar Magisterio por exigencia de mi familia, pero con el paso del tiempo logré amar esta profesión”, reconoció.
Durante la conversación con Ecos Diarios, sostuvo que “primero, estudié maestra normal superior, luego, continué con la capacitación para llegar a ser maestra jardinera (Educación Inicial) y sentí que era mi vocación de servicio, sobre todo, enseñar en la etapa del primer ciclo”.
Expresó que, a lo largo del tiempo, “compartí momentos con esos nenes tan pequeños, hermosos, tiernos, hacerlos a mí medida y sacarles la producción, comenzar con la alfabetización de ellos, ahí, me di cuenta de la importancia que tiene la docente de primero”.
Recordó además que “a las madres de los alumnos que estaban preocupadas por el aprendizaje, les manifestaba que esperaran unos meses, que los chicos luego explotarían con si fueran pochoclos (risas), ya que comienzan a leer palabras y oraciones, y uno como docente disfruta de ese momento”.
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Un trato normal
Guillot repasó su trayectoria como docente y consideró que “no he tenido inconvenientes con las familias, salvo, alguna situación muy particular y en la cual, los papás, no estuvieron del todo de acuerdo con la apreciación y el concepto de la maestra”.
Añadió que “en los años transitados, he tenido generaciones de alumnos, me tocó experimentar en el jardín de infantes con padres que les dijeron a sus hijos: ‘esta seño, fue seño de tu papá’ y yo les decía a esos papis que no me delatara, que su hijo va a pensar que soy Tutankamón” (otra vez, risas).
Liliana continuó diciendo en la charla con Ecos Diarios que “es sensacional para mí cuando te los encontras en la calle y te reconocen. Además, te dicen, estás igual seño…, por eso, yo creo que me están mintiendo y les digo que no sean malos…Pero esa es la experiencia de tener una sala de 3 en el jardín y también primer grado, en la escuela”.
Maestra rural
Liliana Guiollot se desempeñó como docente en Claraz y contó cómo fueron algunos de esos años trabajados. “Fue un momento espectacular de mi vida y de la profesión, con Silvia Del Rosso, hacíamos juntas 100 kilómetros para llegar a esa localidad y otros 100, para retornar a Necochea, fue inolvidable”, aseguró.
“Con otros colegas del nivel secundario, también vivimos experiencias increíbles en la ruta y en el establecimiento rural. Durante cada viaje nos podía suceder cualquier situación, pero por suerte, nos divertimos bastante, te lo puedo asegurar”, señaló con sonrisas en el rostro.
Recordó que “un día, haciendo dedo en la ruta 86, llegamos hasta el cruce a La Dulce en medio de un diluvio, luego, un camionero nos trasladó porque coincidió que su esposa era maestra y tenía miedo que se enterara que había dejado en el camino a dos docentes sin asistirlas”.
Guillot reveló que “el hombre nos llevó hasta Juan N. Fernández y nos dejó sobre la ruta 80, pero estábamos mucho más cerca de Claraz. Inclusive, me acuerdo de esa jornada que, de la lluvia de la mañana, pasamos a soportar un calor tremendo, con temperatura agobiante”, en ese sector del interior del distrito de Necochea.
Perfil
De la docencia, al canto y la locución
Liliana Guillot, el 28 de febrero próximo, cerrará una etapa de su vida con la docencia y pasará a disfrutar del beneficio de la jubilación. “Cumplí los 40 años en esta actividad y ese era mi objetivo, recuerdo que comencé a trabajar un 29 de junio de 1985 en primer grado, en la Escuela Primaria Nº 3”, enumeró.
Añadió que “terminé mis labores educativas en la Escuela Nº 28, de la Villa Díaz Vélez, en segundo grado, por eso digo, me voy feliz porque logré concretar mis proyectos a lo largo de cuatro décadas”
Resaltó que “los 40 años atravesados fueron hermosos, una experiencia inolvidable, a pesar que no todo fue color de rosa y creo que la vida es de esa manera. Inclusive, considero que me va a costar adaptarme ahora a no trabajar más como docente, pero hay nuevos horizontes que quiero desarrollar”.
El canto y la locución
Liliana está haciendo canto, integra un coro de maestras jardineras jubiladas, Voces Multicolor, “es un grupo divino y vamos a los establecimientos a cantar en algún momento. También hice cursos de locución y en estos momentos, otro de radio, actividades que me encantan”, reconoció.
La mujer, en su época de adolescente, “me gustaba ser oficial de la Policía bonaerense y algunos compañeros me han dicho que me hubiera desempeñado bien porque son bastante milica (risas), pero mi padre de ninguna manera quería que fuese Policía, él pretendía que estudie Magisterio”.
Liliana Guillot al final de la entrevista, mencionó a su familia como baluarte de todos estos años de profesión. “Tengo tres hijos ya grandes, Emiliano, de 37 años, Micaela 35 y Milagros de 26, y mi pareja de toda la vida, José, quien me ha acompañado en todas las locuras que hice y que haré”, advirtió, con risas.
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