Martes 5 de marzo de 1996
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Eseba y el EPRE no querían los bonos del municipio
Problemas para solucionar la deuda que la Municipalidad tenía con la Usina Popular
El supuesto desinterés de la Empresa Social de Energía de la Provincia de Buenos Aires (ESEBA) en recibir los bonos de consolidación de deudas municipales, imposibilitaría una solución en conjunto e inmediata, con la Usina Popular Cooperativa "Sebastián de María" y la comuna de Necochea, al problema de endeudamiento en que se encontraban dos de las tres partes.
El tema fue abordado el día anterior en un encuentro llevado a cabo en la comuna, en horas del mediodía, presidido por el senador provincial, Miguel Angel García, quien se encontraba acompañado por el intendente municipal, Julio Miguel Municoy, el secretario General, Fernando Ciancaglini, el presidente del bloque de ediles del Partido Justicialista, Héctor Ismael Llarías y una comitiva de la concesionaria eléctrica local.
En esta reunión se conoció, además, una propuesta del Ente Provincial Regulador de Electricidad (EPRE), que consistiría en el otorgamiento de un crédito a la Usina de Necochea, por un monto similar a la deuda que mantenía la entidad con Eseba.
Pero el problema estaría dado en que los bonos, con los cuales la comuna aspiraba a cancelar su pasivo con la UPC, tampoco serían recibidos.
Como se recordará, la Municipalidad de Necochea tenía previsto consolidar la deuda que mantenía con la Usina Popular Cooperativa, la que rondaba en 3.000.000 de pesos. De acuerdo a lo precisado por diversas fuentes, el pasivo de la concesionaria eléctrica de Necochea con Eseba era de 1.300.000 pesos. El municipio y la Usina convinieron el pago de esta deuda de 3.000.000 de pesos en la administración del ex intendente, José Antonio Aloisi, a través de sendos convenios.
Uno de ellos se cumplió hasta el ingreso de Municoy a la comuna, a través de la retención del 70% excedente de la recaudación de la Tasa de Alumbrado.
El restante convenio nunca fue respondido por la comuna y comprendía la retención del restante 30% de excedente. En los citados documentos se dejó constancia que los fondos previstos debían ser destinados a cancelar la deuda que la UPC mantenía con Eseba.
De acuerdo al último convenio, la Usina le fue abonando a la empresa provincial, sin que el municipio hiciera lo propio. El mes anterior la concesionaria dejó de pagar, ante una situación de ahogo financiero, pese a lo cual se estableció que ese día normalizaría la situación.
Canasta escolar
Mandar los chicos a la escuela ese año costaría una cifra similar al año anterior. Para cargar en la imprescindible mochila con los útiles básicos, el guardapolvo, las zapatillas y un pantalón cómodo para el colegio tipo jogging, como mínimo, había que calcular 120 pesos. Los precios, obviamente, variaban según la calidad del producto y el lugar donde se lo comprara, pero éste era el presupuesto inferior para largar otro año escolar.
En una recorrida por comercios y supermercados necochenses los útiles y la ropa escolar mantenían los mismos valores que durante el comienzo del ciclo anterior.
Con la puesta en marcha de la Educación General Básica -la nueva escuela con nueve años de duración- se iniciaba una etapa de transición en el mercado editorial en la que convivirían textos tradicionales con los nuevos, y se reduciría la compra-venta de libros usados.
Volviendo a los precios, las mayores diferencias podían apreciarse en los repuestos de 480 hojas. Allí se podían comprar en las librerías a costos que iban de 6,10 a 8,90 pesos. Algo similar sucedía con los cuadernos de tapa dura de 50 hojas, que iban de 1,99 a 3,20 pesos, o los de 96 hojas que costaban entre 3,42 y 4,90 pesos.
Fuera de lo que se podía considerar canasta básica escolar, pero que en determinado momento del ciclo lectivo debía comprarse, figuraban artículos como carpeta de fibra negra, cuyo valor rondaba los 2 pesos; carpeta plastificada 3 anillos a 4 pesos; cuaderno espiral de 100 hojas a 1,90 pesos.
Una amplia variedad de costos se registraba en los guardapolvos. Los de una conocida marca, como Saber, costaban: para niñas de 8 años $ 17; 10 años $ 18,80; 12 años $ 20,70; 14 años $ 22,50 y 16 años $ 26. Para varones de 7 años $ 10,70; de 8 años $ 11,60; de 10 años $ 13,40; de 12 años $ 15,20 y de 14 años costaban 17,50 pesos. Una remera deportiva blanca talles 6 al 12 tenía un precio de 5,30 y del 14 al 16 costaba $ 6,20. El pullover colegial talle 6 al 14 costaba $ 17 y el pantalón colegial talle 8 al 12 $ 24 y talle 14 al 16 $ 29.
Forestación Plaza de los Niños
La forestación y mejoras en la Plaza de los Niños, así como la reparación de calles y la estética en general del barrio, formaban parte de los objetivos que se habían fijado las autoridades de la Asociación Vecinal de Fomento Zona Puerto Quequén.
El mencionado espacio público siempre se constituyó en uno de los temas en los cuales trabajó el nucleamiento, pero por distintas cuestiones nunca se habían cristalizado los anhelos de los vecinos.
"Por suerte, pareciera que ahora podemos ver las cosas en marcha y las plantas están creciendo", dijo el presidente de la entidad quequenense, Juan Carlos Prieto.
Acompañado por la secretaria, María Angélica Gómez de Zabaleta, y la vocal Marta González, el directivo se refirió a los proyectos que encaraba la institución, con más de una década de existencia en el seno de la comunidad de la población ribereña.
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