Martes 19 de diciembre de 1995
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Se aguardaba asistencia crediticia para pagar sueldos y aguinaldos
El equipo de funcionarios del intendente Julio Municoy había calificado como de “emergencia y parálisis” la situación en que se había recibido la administración municipal
El gobierno de la provincia de Buenos Aires definía la cesión de un crédito a corto plazo para la Municipalidad de Necochea, mediante el cual se atendería parte de los compromisos adeudados con los empleados de la comuna local.
De concretarse la medida, el intendente Julio Miguel Municoy presentaría ante el Concejo Deliberante una solicitud para la contratación del empréstito, tras lo cual, una vez aprobado y percibido, se terminarían de abonar los salarios correspondientes al mes de noviembre de 1995 —ya se habían cancelado los sueldos de hasta 800 pesos y se completaría el pago hasta los de 1.000 pesos— y se haría frente al medio aguinaldo.
La novedad se había conocido en una prolongada conferencia de prensa ofrecida por los cuatro secretarios municipales, acompañados por funcionarios del Departamento Ejecutivo, donde se había calificado como de emergencia la situación en que se había recibido la administración, a una semana de la asunción del nuevo gobierno comunal.
Se había remarcado que fueron restituidos los fondos de las cuentas afectadas, producto de la sustitución del embargo que pesaba sobre las cuentas —por el juicio iniciado por un tercero—, ofreciéndose bienes e inmuebles municipales como garantía.
El secretario general, Fernando Ciancaglini, había aludido al desabastecimiento de insumos vitales, situación que había motivado la posibilidad de declarar la emergencia sanitaria en el distrito, y había anunciado que, en orden de prioridades, el intendente Municoy había fijado dos pautas: el pago de salarios y la atención de insumos elementales, especialmente en el hospital y en el servicio de recolección de residuos.
“El síntoma que encontramos era el de una parálisis absoluta, con carencia de previsiones, algunas graves”, había expresado Ciancaglini. Detalló que el crédito a corto plazo sería de 800.000 pesos y que se realizaban gestiones con el Banco Provincia para trasladar el descubierto —de 500.000 pesos— a la figura de otro crédito, con el beneficio de una tasa inferior.
Había calificado la situación como de emergencia financiera, por lo cual se había dispuesto un estricto control del gasto, de los pagos y de las compras comunales.
Ciancaglini había remarcado que en el plazo de dos meses quedarían definidos los compromisos que podrían beneficiarse con la recientemente sancionada Ley de Consolidación de los Pasivos Municipales, con pagos mediante bonos y aportes municipales a ocho años.
En cuanto a la deuda por horas extras, guardias pasivas y otros compromisos con los trabajadores —estimada en 600.000 pesos—, todavía se analizaba la forma en que se cancelaría.
Informatización de la Biblioteca
La informática había llegado a la Biblioteca Popular “Andrés Ferreyra” de Necochea. Si bien se conservaban las tradicionales fichas de cartón, ya resultaba posible localizar un libro mediante la utilización de computadoras, ya fuera por autor, título o materia. El sistema se había puesto en marcha en el mes de octubre de 1995 y había sido especialmente diseñado para facilitar la consulta de catálogos y el préstamo de material bibliográfico.
Previamente, se habían instalado equipos de computación en todas las áreas de la biblioteca, interconectados mediante una red interna.
Más de 10.000 registros de libros podían ser consultados directamente por los usuarios a través de una computadora destinada a tal fin, utilizando un sistema de búsqueda ágil, eficiente y de sencillo manejo.
El sistema se encontraba en etapa de prueba, con el objetivo de permitir el control automatizado de las operaciones de préstamo, devolución, renovaciones y reservas del material bibliográfico, así como la generación de informes estadísticos.
El emprendimiento había sido realizado con el asesoramiento de Jorge Castorina y Pablo López Liotti, especialistas en informática documental de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
En el marco del proyecto de informatización se había capacitado al personal de la biblioteca mediante cursos intensivos de entrenamiento en el manejo de computadoras personales, sistemas operativos y el programa Microisis, específico para bibliotecas.
Del Hoyo en matemáticas
El niño necochense Matías Del Hoyo había obtenido la Medalla de Oro en su categoría en la Olimpíada Rioplatense de Matemáticas, realizada en la localidad bonaerense de Pilar.
Matías, quien había finalizado ese año sus estudios primarios en la Escuela Nº 2 de Necochea, ya había sido distinguido en competencias anteriores y, en esta oportunidad, logró el máximo galardón tras competir con participantes de Chile, Uruguay, Brasil y España.
La prueba se había desarrollado en Villa Marista, en Pilar, y el acto de premiación tuvo lugar en el Ministerio de Educación de la Nación.
El joven había sido convocado por la OMA (Olimpiadas de Matemática Argentina) para integrar el equipo argentino de matemáticas, tras ubicarse entre los mejores promedios del país, y se había preparado intensivamente en Buenos Aires, entrenando durante varias horas diarias.
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