Lunes 4 de febrero de 1996
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Los comedores escolares no se tomaban vacaciones
Más de 1150 chicos almorzaban en escuelas del distrito durante el verano: era la mitad de los que comían en los restantes meses del año
Unos 1.150 niños, a los que solían sumarse algunos hermanos más pequeños, almorzaban diariamente en los comedores escolares que funcionaban en verano en establecimientos de Necochea, Quequén y La Dulce.
En pleno receso educativo, sin guardapolvos y desprovistos de lápices y cuadernos, muchos de estos chicos hallaban en la escuela la principal comida del día, ya que la mayoría provenía de hogares humildes a los que la crisis económica había azotado duramente.
Eran 14 los establecimientos educativos en los que funcionaban comedores escolares, todos dependientes de la Dirección General de Escuelas y Cultura bonaerense. Los mismos se abastecían con 50 centavos diarios por alumno que enviaba el Consejo Provincial de la Mujer, a lo que se sumaban donaciones efectuadas por la comunidad.
El presidente del Consejo Escolar, Juan Carlos Foss, había precisado que el dinero era recibido por ese organismo, el cual lo derivaba a las respectivas cooperadoras escolares, cuyos responsables se encargaban de administrarlo para efectuar las compras de alimentos.
Si bien había admitido que el aporte que efectuaba el gobierno provincial para los comedores escolares "sería más lógico que alcanzara a $1 diario por alumno", había considerado que con los actuales $0,50 que se recibían "hay escuelas que funcionan muy bien con ese dinero, ya que hay cocineras muy eficientes que hacen un muy buen aprovechamiento de cada uno de los insumos, mediante una austera administración".
En Necochea, las escuelas en las que funcionaban comedores escolares durante la temporada estival eran las números 9, 10, 35 y 48, además del Centro Educativo Complementario (CEC) Nº 801. A este último asistían además alumnos de las escuelas 1 y 6. También almorzaban niños en el anexo educativo instalado junto a la Barraca Marmetto.
En Quequén tenían habilitados comedores durante esos meses las escuelas 31 y 40, así como la de Educación Especial Nº 503 y el Centro de Educación Complementaria Nº 803. A este último asistían más de 200 niños.
En La Dulce funcionaba un comedor en la Escuela Nº 5, concurriendo allí alumnos de ese establecimiento, así como de la Escuela Nº 42 y el Jardín de Infantes.
En Juan N. Fernández no funcionaban comedores actualmente, ya que había sido solicitada su apertura en verano.
En cada uno de los comedores trabajaba un directivo —que solía ser la directora del colegio— y una maestra, además de las cocineras, ayudantes de cocina y auxiliares. Los almuerzos se servían de lunes a viernes a las 11.30. El Consejo Escolar sugería diversos menúes, aunque las encargadas de la cocina solían variarlos de acuerdo con los elementos con que contaban. De todas maneras, se aseguraban de ofrecer una dieta equilibrada, incluyendo alimentos frescos, carnes, verduras y postre.
Fiesta de los pescadores
Se iba a dar comienzo a una nueva edición de la Fiesta de los Pescadores en la banquina de Puerto Quequén, en la margen de Necochea. En su transcurso se realizarían, como todos los años, exposiciones, bailes, juegos acuáticos y la elección de la Reina. La fiesta, que organizaba la Secretaría de Turismo de nuestra ciudad, se iba a desarrollar durante tres días en reconocimiento a la colonia pesquera y contaría con la participación del cantante Ricky Maravilla, quien se iba presentar en el show de cláusura.
Estaba programada la actuación de grupos de baile de colectividades extranjeras, bailes populares durante cada jornada, servicios de cantina con productos propios del mar y juegos y competencias en aguas del río Quequén.
Además se realizaría la clásica elección de la Reina de los Pescadores, una procesión en lancha y una misa de campaña como homenaje a los trabajadores del mar que habían dejado sus vidas cumpliendo con su labor.
Victoria de Mataderos
Mataderos había logrado un triunfo tan importante como merecido al vencer por 2 a 1 a Los Andes de esta ciudad, en un encuentro jugado en el estadio "General San Martín", en el marco de la segunda fecha de la zona "A" del torneo Argentino "B".
Francisco Fernández había abierto la cuenta para el conjunto marplatense, a poco de comenzado el encuentro, en tanto que Héctor Oliva, promediando la primera etapa, con un soberbio tiro libre, y Arturo Cantón, cuando recién se iniciaba la complementaria, colocándola por sobre el cuerpo del arquero, habían anotado los goles del encuentro.
La escuadra del barrio Norte había conseguido una victoria justa, ya que en los primeros minutos había sido superada por el local, debido a que la visita no lograba hacerse del esférico. Pero a partir de los 19 minutos, con el gol de Oliva, Mataderos había cambiado radicalmente su funcionamiento, hasta transformarse en el dominador del partido.
Hasta los últimos minutos de la brega, el marplatense, en base a garra y corazón pero sin muchas ideas, había intentado llegar al empate, pero se había encontrado con una firme defensa y con un José Luis Ducca que, desde la valla, había transmitido gran seguridad.
Había sido un merecido triunfo de Mataderos, que había trabajado bien el partido y mejorado ostensiblemente la imagen del domingo anterior frente a El Linqueño, lo que lo hacía mirar con más optimismo el futuro. El rojo había sacado chapa y, desde ese momento, había que respetarlo.
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